Colombia, las bases y UNASUR
No resulta claro el escándalo que varias naciones y sectores de izquierda han querido hacer de esta decisión. Primero porque ni Colombia ni Estados Unidos han hablado, ni acordado la instalación de base alguna en el hermano país suramericano. Durante la reciente reunión de la secretaria de Estado Hillary Clinton con el canciller Jaime Bermúdez, la funcionaria estadounidense no dejó espacio para las dudas: “… el acuerdo –dijo- no crea bases estadounidenses en Colombia. Proporciona a Estados Unidos acceso a bases en Colombia, pero el comando y control, la administración y la seguridad serán responsabilidad de Colombia y cualquier actividad que Estados Unidos lleve a cabo tendrá que ser acordada mutua y previamente. Estados Unidos no tiene y no intenta tener bases en Colombia”. A Estados Unidos no le interesa instalar allí ninguna base, pero lo que no va a descuidar es la gran batalla que hay que mantener y desarrollar en ese país contra el narcoterrorismo, que dispone de tal cantidad de recursos que para nadie es secreto que hoy existen Estados cuyos presupuestos anuales son migajas al lado de los que posee el narcoterrorismo. Ni para Estados Unidos, ni para Colombia, ni para ningún estado que se precie de democrático pueden resultar indiferentes los estragos de una amenaza que como el narcoterrorismo, tiene hoy connotaciones políticas contra la democracia.