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Colón


La relación entre el desarrollo económico y el social de la Provincia de Colón, muestra lo que puede ser calificada de una situación notablemente paradójica. Desde la perspectiva económica se destaca no solo el hecho de que esta provincia genera el 52.% del total de la actividad comercial del país, así como el 23% de la actividad de transporte, almacenamiento y comunicaciones, sino que, además, en la misma se produce el 15.% del PIB total, aún cuando sus residentes representan apenas al 7.2% de la población nacional total. Esto significa que el PIB por persona de Colón debería más que duplicar al promedio observado en el país.

Ello contrasta con la situación social de la provincia. Es así, y solo para dar uno de los ejemplos, que en ésta la porción de la población económicamente activa desempleada o subempleada asciende al 20%, cifra que supera el promedio nacional que alcanza al 18%. El desempleo y el subempleo de Colón resultan agudos para el caso de las mujeres, que muestran un nivel de desempleo del 8% y 15% para el caso de la subocupación. No es difícil, entonces, concluir en que Colón muestra una de las peores situaciones de equidad del país.

La falta de equidad se origina, entre otras cosas, en la forma de operación de la economía de la provincia, que genera una demanda de trabajo inadecuada, induciendo un elevado desempleo y subempleo, los cuales, a su vez, presionan hacia la baja a los niveles salariales. Esta forma de operación se explica, en primer lugar, por lo que Gunnar Myrdal llamó la causación circular y acumulativa, modelo que ha sido formalizado por Paul Krugman. De acuerdo a esta visión lo que ocurre cuando una ciudad pequeña se encuentra cerca de una más grande, es que el funcionamiento del libre mercado lleva a que esta última termine absorbiendo gran parte del capital generado en la primera y atrayendo sus recursos humanos más capacitados. Es esta situación, por ejemplo, la que llevó a la práctica desaparición de la que fue alguna vez una significativa actividad industrial ligada a la rama de los alimentos y bebidas que existió en Colón. Esto también explica por qué la actividad de la Zona Libre, el Canal y los puertos tienen un bajo multiplicador de empleos en el caso que nos ocupa. A esto se suma lo que, utilizando el concepto de Pablo González Casanova, se conoce como colonialismo interno, que en el caso de Colón se refiere a que los notables ingresos fiscales extraídos de la misma solo se gastan muy limitadamente en su desarrollo.

Los problemas de Colón no se resuelven con una simple alza de los impuestos a las actividades allí desarrolladas. La solución de los problemas de la pobreza de esta provincia requiere de un plan integral que asegure una efectiva renovación y ampliación de su infraestructura económica y social, que, además, utilice las políticas públicas para corregir la enorme falla de mercado que hemos señalado, logrando un proceso de avance en su nivel de industrialización. Lastimosamente las actuales autoridades mantienen un enfoque neoliberal incapaz de producir tal plan. La iniciativa deberá, necesariamente, surgir de los sectores populares y progresistas de la provincia.

101 años de Panamá América

 
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