Colón, víctima de sus malos dirigentes
Luego de una largas lucha generacional, obtuvimos que el gobierno tuviera la disposición de nombrar en los cargos más importante del gobierno a dirigentes de nuestra propia provincia, algo que vino a llenar el vacío de un gran clamor popular colonense, pues siempre fuimos víctimas de los gobierno que nos importaban a sus dirigentes.
Fuimos testigos de grandes manifestaciones de repudio por parte de los ciudadanos de esta olvidada y golpeada provincia que se llenaban de tristeza al ver cómo teníamos dirigentes por un par de horas y luego esos mismos dirigentes eran trasladados a la ciudad capital, olvidándose, o más bien desatendiéndose de la realidad social del pueblo colonense.
Tras años de lucha para que se eliminara esa mala práctica de los diferentes gobiernos, los cuales hacían que nos sintiéramos menospreciados y comenzáramos a pensar que los colonenses no teníamos la capacidad para estar al frente de la diferentes instituciones gubernamentales, situación que nos incomodaba, porque considerábamos que nadie podía conocer la problemática de Colón mejor que nosotros, que la estamos viviendo y padeciendo en carne propia, y que sabemos cuáles son las necesidades más apremiantes de sus ciudadanos.
La provincia de Colón, una importante ciudad portuaria, considerada así por sus importantes infraestructuras en este sector, tiene un ferrocarril transoceánico que atraviesa ambos mares, cuenta con la parte más importante del Canal, las esclusas de Gatún; un emporio comercial que está llamado a ser el más grande de occidente: la Zona Libre, y tantas otras alternativas que la hacen atractiva a los ojos de los inversionistas extranjeros que ven aquí su oportunidad de abrirse paso a niveles internacionales y proyectarse empresarialmente.
Pero esa virtuosa ciudad tiene la desdicha de no contar con buenos dirigentes, pues todos se jactan de quererla, pero cuando tienen la oportunidad de defender esta ciudad, y de presentarla ante la faz del país como lo que es, inmediatamente sus dirigentes políticos, que ya no podemos decir que son únicamente de la capital, sino que son de Colón, no lo hacen.
Cosas insólitas están sucediendo en Colón. Vimos que la junta directiva y la gerencia de la Zona Libre están poniendo a la venta la infraestructuras del aeropuerto France Field, destruyendo la esperanza de todos los que pensábamos que se convertiría en un aeropuerto de carga internacional. Recibimos la infausta noticia de que malos colonenses se han empeñado en seguir agudizando la situación de los habitantes de esta provincia. Igual situación a la vivida cuando un grupo de malos dirigentes políticos terminaron con la esperanza del pueblo colonenses, primeramente, en el proyecto CEMIS. Y ahora, con la devastación de más de mil hectáreas de manglar, que amenaza la existencia del laboratorio marino de Isla Galeta, tratan de apagar la última esperanza que teníamos para poder salir de la miseria en la que nos encontramos sumergidos por la irresponsabilidad de los dirigentes que ahora son cuña del mismo palo.