Combatamos el terrorismo y la injusticia social
Indudablemente se tiene que combatir el terrorismo, y lástima que hubo que esperar lo sucedido el 11 de septiembre en Nueva York, para que el mundo reaccionara. Los actos terroristas en España, Colombia, Irlanda y los mismos Estados Unidos, se tomaron como acontecimientos comunes. La matanza en los juegos olímpicos de Munich, en los años "70, conmovió a todos, pero fuimos pacientes y hasta muy tolerantes. No cabe en duda que lo sucedido con las Torres Gemelas y el Pentágono fue algo inimaginable, pero la verdad es que los líderes de las grandes potencias no sólo le dieron las espaldas a los actos terroristas, sino que de una manera u otra utilizaban a los terroristas para sus intereses particulares. Bin Laden fue unos de ellos y ahí están las consecuencias de esa falta de moral y consistencia entre lo dicho y lo practicado. Pero estamos de acuerdo en eliminar a todos estos hombres que han puesto en peligro al mundo.
Pero hoy como ayer, los líderes de las potencias continúan a espaldas de la realidad mundial, la ignorancia, la pobreza y el hambre, que son el caldo de cultivo más efectivo que encuentran los terroristas para conseguir respaldo. Mientras la unión del mundo sea solamente para combatir el terrorismo, a largo plazo perderemos esta lucha. Si educamos a los pueblos, ellos serán los primeros que no aceptarán a estos destructores, porque no los podrán confundir con sus falsas promesas. Con educación y orientación esos pueblos podrán combatir la pobreza y el hambre, y tendrán otras causas más justas a defender: su trabajo, su esfuerzo y el futuro de sus hijos, que hoy día no lo tienen.
Las potencias tienen que comprender que estas injusticias sociales son los principales campos fértiles para estos hombres, que si llegarán a triunfar, cometerían más injusticias, como ha sucedido históricamente, pero que los pueblos que no tienen más nada que perder, creen en ellos, porque es su única esperanza.
Si los líderes se dieran cuenta que ayudando a los países pobres a progresar son ellos los más beneficiados, por una parte habrá más estabilidad en el mundo, y segundo el mundo tendrá más consumidores de alimentos, vestimentas, artefactos caseros que los países avanzados producen.
El presidente Bush tiene una oportunidad para aniquilar el terrorismo, liderando la cruzada contra la ignorancia, pobreza y el hambre, de lo contrario su éxito será pasajero, si es que lo consigue.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella, y entonces los decentes tendrán que callar". Ghandi. cdaa@sinfo.net
Pero hoy como ayer, los líderes de las potencias continúan a espaldas de la realidad mundial, la ignorancia, la pobreza y el hambre, que son el caldo de cultivo más efectivo que encuentran los terroristas para conseguir respaldo. Mientras la unión del mundo sea solamente para combatir el terrorismo, a largo plazo perderemos esta lucha. Si educamos a los pueblos, ellos serán los primeros que no aceptarán a estos destructores, porque no los podrán confundir con sus falsas promesas. Con educación y orientación esos pueblos podrán combatir la pobreza y el hambre, y tendrán otras causas más justas a defender: su trabajo, su esfuerzo y el futuro de sus hijos, que hoy día no lo tienen.
Las potencias tienen que comprender que estas injusticias sociales son los principales campos fértiles para estos hombres, que si llegarán a triunfar, cometerían más injusticias, como ha sucedido históricamente, pero que los pueblos que no tienen más nada que perder, creen en ellos, porque es su única esperanza.
Si los líderes se dieran cuenta que ayudando a los países pobres a progresar son ellos los más beneficiados, por una parte habrá más estabilidad en el mundo, y segundo el mundo tendrá más consumidores de alimentos, vestimentas, artefactos caseros que los países avanzados producen.
El presidente Bush tiene una oportunidad para aniquilar el terrorismo, liderando la cruzada contra la ignorancia, pobreza y el hambre, de lo contrario su éxito será pasajero, si es que lo consigue.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella, y entonces los decentes tendrán que callar". Ghandi. cdaa@sinfo.net