Combate a la pobreza
Me refiero a un hecho crucial de nuestro tiempo y, en general, a un fenómeno consustancial a todos los tiempos, guardadas las proporciones, el marco social y la época temporal a la que queramos hacer mención. Este lugar común es la pobreza.
Primero habría que definir a la pobreza y saber con precisión qué es lo que queremos combatir. Aquí cabe la digresión que en éste, como en varios temas, todo el mundo opina y no siempre con un amplio y objetivo conocimiento de lo que se habla. Como estudioso de la economía, me es por lo menos familiar, y como dice Michael Parkin en su libro introductorio de economía: "La pobreza es una de esas grandes interrogantes a las que debe dar respuesta la ciencia económica y constituye una gran pregunta, porque en primer lugar tiene una gran influencia sobre la calidad de la vida humana y porque además es muy difícil de contestar." Existen economistas contemporáneos que han dedicado décadas de su vida al estudio de la pobreza, entre ellos está Amartya Sen, Manfred Max-Neef y Julio Boltvinik, lo cual denota lo sensible y lo complejo del fenómeno.
El Diccionario de la Real Academia Española define "pobreza" como: Calidad de pobre; y el calificativo pobre (del latín paupere) significa "que no tiene o que tiene con mucha escasez; falto de lo necesario para vivir". Podemos desprender de lo anterior dos elementos: a) Los términos pobreza y pobre están asociados a un estado de necesidad, de carencia. b) Dicha carencia se relaciona con lo necesario para el sustento de la vida. Conviene aquí señalar que la necesidad contrasta con el mero deseo, lo necesario es opuesto a lo contingente, se contrapone también a lo superfluo; se trata de situaciones a las cuales es imposible sustraerse, ya que nos referimos a cosas que son menester para la conservación de la vida. Pues bien, si queremos combatir algo tenemos que saber con exactitud lo que pretendemos, de tal manera que no basta con tener una definición exacta del fenómeno, sino que tenemos que haberlo estudiado concienzudamente, es decir, tuvimos que haber definido el problema, establecidas las relaciones causales de esas manifestaciones de desnutrición, de falta de salud, de carencia de agua potable, de vivienda, de servicios sanitarios, de alcantarillado, etc., para intentar resolverlo.
Aquí también enfrentamos serias dificultades: A partir de la Cumbre Mundial sobre la Pobreza y el Desarrollo Social, auspiciada por la ONU y celebrada en Copenhague en 1995, lo que sirvió de detonador para el tratamiento de este problema en el ámbito mundial, antes ignorado, ya que se veían con recelo los estudios sobre el particular, surgen en América Latina los trabajos acerca de la pobreza; realizados por el CEPAL, por el Banco Mundial y por el PNUD. Se indica en primer lugar, que por las diferencias en la consideración de lo que constituye la pobreza, los tres organismos difieren en sus señalamientos acerca de la incidencia de la misma en la región, así tenemos que consideran 203, 133 y 271 millones de pobres, respectivamente.
Por lo que toca a las raíces de la pobreza, las diferencias también son manifiestas. Para el CEPAL, éstas se encuentran en las políticas económicas adoptadas que influyen en el deterioro de los salarios, y en la disminución de los ingresos de los trabajadores por cuenta propia y por el contrario, las utilidades o se mantienen o crecen con lo que se deteriora la distribución funcional y personal del ingreso y por ende, aumenta la pobreza. Para el Banco Mundial, la visión de las raíces de la pobreza, parcialmente explícita en su discurso, es la de atribuirla al manejo incorrecto de la política macro económica. Para el PNUD, la pobreza tiene sus raíces en la insuficiencia del excedente; la apropiación inequitativa del excedente y no-disponibilidad de los satisfactores por inadecuación en la estructura de la demanda o de la oferta.
En lo que sí coinciden los organismos en cuestión es en dos hechos fundamentales: el fuerte incremento de la pobreza en la década perdida ("80-"90) y el aumento absoluto de la pobreza en la década del "90; y en que, para alcanzar los objetivos en materia social es una condición necesaria, pero no suficiente el crecimiento económico. Ante sus respectivos diagnósticos, los tres organismos se proponen objetivos y estrategias. Para el CEPAL, el objetivo es "un crecimiento con equidad, ambientalmente sustentable y en democracia". Para el Banco Mundial es "la reducción sostenible de la pobreza en el mundo en desarrollo". Para el PNUD, el objetivo lo constituye "que el desarrollo aumente la calidad y la cantidad de la vida de los miembros de la sociedad" En cuanto a las estrategias, para el CEPAL hay que actuar sobre el progreso técnico, el logro del pleno empleo productivo y una mayor inversión en recursos humanos. El Banco Mundial, promueve el uso productivo del activo más abundante de los pobres: la mano de obra; proveer de servicios básicos a éstos y un programa de transferencias bien enfocadas y redes de seguridad. El PNUD plantea el desarrollo de la capacidad de crecimiento sostenido con equidad; el apoyo masivo a la economía popular; una política de satisfacción de necesidades básicas específicas; una política de desarrollo sociocultural; reforma y modernización del Estado; una dimensión de género y otra dimensión tecnológica.
¿Qué se hizo en nuestros países para combatir la pobreza en el año de 1999, si en la mayoría de los países latinoamericanos hubo contracción económica? ¿Qué se está haciendo en el 2000, si lo que observamos es que ha aumentado el desempleo abierto y la economía informal? De nueva cuenta aparece la interrogante: ¿hay voluntad política para resolver la pobreza en América Latina? Diagnósticos los hay y muy variados.
Primero habría que definir a la pobreza y saber con precisión qué es lo que queremos combatir. Aquí cabe la digresión que en éste, como en varios temas, todo el mundo opina y no siempre con un amplio y objetivo conocimiento de lo que se habla. Como estudioso de la economía, me es por lo menos familiar, y como dice Michael Parkin en su libro introductorio de economía: "La pobreza es una de esas grandes interrogantes a las que debe dar respuesta la ciencia económica y constituye una gran pregunta, porque en primer lugar tiene una gran influencia sobre la calidad de la vida humana y porque además es muy difícil de contestar." Existen economistas contemporáneos que han dedicado décadas de su vida al estudio de la pobreza, entre ellos está Amartya Sen, Manfred Max-Neef y Julio Boltvinik, lo cual denota lo sensible y lo complejo del fenómeno.
El Diccionario de la Real Academia Española define "pobreza" como: Calidad de pobre; y el calificativo pobre (del latín paupere) significa "que no tiene o que tiene con mucha escasez; falto de lo necesario para vivir". Podemos desprender de lo anterior dos elementos: a) Los términos pobreza y pobre están asociados a un estado de necesidad, de carencia. b) Dicha carencia se relaciona con lo necesario para el sustento de la vida. Conviene aquí señalar que la necesidad contrasta con el mero deseo, lo necesario es opuesto a lo contingente, se contrapone también a lo superfluo; se trata de situaciones a las cuales es imposible sustraerse, ya que nos referimos a cosas que son menester para la conservación de la vida. Pues bien, si queremos combatir algo tenemos que saber con exactitud lo que pretendemos, de tal manera que no basta con tener una definición exacta del fenómeno, sino que tenemos que haberlo estudiado concienzudamente, es decir, tuvimos que haber definido el problema, establecidas las relaciones causales de esas manifestaciones de desnutrición, de falta de salud, de carencia de agua potable, de vivienda, de servicios sanitarios, de alcantarillado, etc., para intentar resolverlo.
Aquí también enfrentamos serias dificultades: A partir de la Cumbre Mundial sobre la Pobreza y el Desarrollo Social, auspiciada por la ONU y celebrada en Copenhague en 1995, lo que sirvió de detonador para el tratamiento de este problema en el ámbito mundial, antes ignorado, ya que se veían con recelo los estudios sobre el particular, surgen en América Latina los trabajos acerca de la pobreza; realizados por el CEPAL, por el Banco Mundial y por el PNUD. Se indica en primer lugar, que por las diferencias en la consideración de lo que constituye la pobreza, los tres organismos difieren en sus señalamientos acerca de la incidencia de la misma en la región, así tenemos que consideran 203, 133 y 271 millones de pobres, respectivamente.
Por lo que toca a las raíces de la pobreza, las diferencias también son manifiestas. Para el CEPAL, éstas se encuentran en las políticas económicas adoptadas que influyen en el deterioro de los salarios, y en la disminución de los ingresos de los trabajadores por cuenta propia y por el contrario, las utilidades o se mantienen o crecen con lo que se deteriora la distribución funcional y personal del ingreso y por ende, aumenta la pobreza. Para el Banco Mundial, la visión de las raíces de la pobreza, parcialmente explícita en su discurso, es la de atribuirla al manejo incorrecto de la política macro económica. Para el PNUD, la pobreza tiene sus raíces en la insuficiencia del excedente; la apropiación inequitativa del excedente y no-disponibilidad de los satisfactores por inadecuación en la estructura de la demanda o de la oferta.
En lo que sí coinciden los organismos en cuestión es en dos hechos fundamentales: el fuerte incremento de la pobreza en la década perdida ("80-"90) y el aumento absoluto de la pobreza en la década del "90; y en que, para alcanzar los objetivos en materia social es una condición necesaria, pero no suficiente el crecimiento económico. Ante sus respectivos diagnósticos, los tres organismos se proponen objetivos y estrategias. Para el CEPAL, el objetivo es "un crecimiento con equidad, ambientalmente sustentable y en democracia". Para el Banco Mundial es "la reducción sostenible de la pobreza en el mundo en desarrollo". Para el PNUD, el objetivo lo constituye "que el desarrollo aumente la calidad y la cantidad de la vida de los miembros de la sociedad" En cuanto a las estrategias, para el CEPAL hay que actuar sobre el progreso técnico, el logro del pleno empleo productivo y una mayor inversión en recursos humanos. El Banco Mundial, promueve el uso productivo del activo más abundante de los pobres: la mano de obra; proveer de servicios básicos a éstos y un programa de transferencias bien enfocadas y redes de seguridad. El PNUD plantea el desarrollo de la capacidad de crecimiento sostenido con equidad; el apoyo masivo a la economía popular; una política de satisfacción de necesidades básicas específicas; una política de desarrollo sociocultural; reforma y modernización del Estado; una dimensión de género y otra dimensión tecnológica.
¿Qué se hizo en nuestros países para combatir la pobreza en el año de 1999, si en la mayoría de los países latinoamericanos hubo contracción económica? ¿Qué se está haciendo en el 2000, si lo que observamos es que ha aumentado el desempleo abierto y la economía informal? De nueva cuenta aparece la interrogante: ¿hay voluntad política para resolver la pobreza en América Latina? Diagnósticos los hay y muy variados.