Comentar y criticar
A partir del día, hace ya muchos años, en el que decidí escribir mis percepciones y opinar sobre hechos y acontecimientos en al ámbito nacional e internacional, sabía que no sería fácil y tampoco un lecho de rosas. El tiempo me ha probado lo acertado que estaba; así como son muchas las satisfacciones por positivos comentarios recibidos sobre mis artículos, también hay consecuencias negativas, como la de Chequelín, el pariente de Chincho, que se torna agresivo cada vez que la casualidad de la vida nos enfrenta; o la de los tres cochinitos que me enviaron para insultarme hasta mi refugio de Gorgona cuando escribí sobre lo "Negro de Montenegro". Y qué decir de Juan Pinto, quien me envía correo electrónico insultándome cada vez que escribo sobre Martincito.
A estos modernos gladiadores del circo romano se les suma Marco, quien me tilda de "falto de ética y amoral" por no estar de acuerdo con sus defensas oficiosas del último dictador del caribe isleño, el inmoral de Fidel Castro Ruz. Si a la demagogia se le bautizara, se llamaría Marco. Fíjense qué bien suena: "Marco Demagogia", cuánto honor.
El último de los gladiadores de Nerón, y su favorito, es Tomisín quien sólo usa un apellido, quizás para no meterse en un rollo. Este presidente electoral, genio de la computación y la matemática tiene alma de Cantinflas y la pone de manifiesto en su escrito/respuesta al comentario que me publicara El Panamá América, el 14 de abril pasado: "Martín, confusión y demagogia". No comentaremos acerca de sus explicaciones y "aclaraciones" por lo liviano y enrevesado de su cantinflesco artículo. Dejo a quien lo leyó, que juzgue su contenido; pero le advierto que no refuta nada de lo que manifesté. Entendemos que, cual leal cancerbero, salga en defensa de su amo Martincito y proteja la entrada al infierno en el cual se encuentra sumido. Lo que no entendemos es que diga que "no le causa malestar o incomodidad mis comentarios". Así tampoco Tomisín; por lo menos, concédeme un punto al hecho de que te disgustó la crítica por certera. Fíjate que no das respuesta a lo que solicité... "la certificación, por parte del Tribunal Electoral, de la cantidad de miembros con que cuenta tu partido, así como la certificación del resultado de las elecciones..." ¿O es que no has acabado con las matemáticas porque los números no te concuerdan? Con respecto a tu viejo y sabio refrán de "cada ladrón juzga por su condición", tienes absoluta razón, percibo que después de administrar Air Panamá crees que todos somos como tú. Te recuerdo que todavía estamos pagando su quiebra.
Así las cosas, qué motiva a una persona escribir y opinar sin temer a las consecuencias, haciendo pública sus percepciones. En mi caso, creo que haber vivido callado mucho tiempo, luego de participar de cerca en muchas experiencias políticas y de otra índole.
Desde siempre, recuerdo conocer a José A. Remón Cantera y haber hecho campaña para su presidencia. Yo estaba en la Plaza 5 de Mayo cuando se dio su "Cita con la Patria". Antes de Remon, conocí al Dr. Arnulfo Arias Madrid; él vivía en Calle 33 a tiro de piedra de la casa de mi familia en Calle 32. Lo recuerdo pasar al timón de su convertible, solo, con un blanco sombrero Panamá de ala ancha y una amplia sonrisa que era la respuesta a nuestros gritos de "¡Fufo...Fufo!". Recuerdo la inauguración de la Plaza Porras, de la Fiesta del Maíz en la Escuela Profesional, ubicada en donde está hoy la Lotería Nacional. Recuerdo a Omar Torrijos y a Rubén Darío Paredes, dos amigos, sencillos, sin dobleces, humanos... Algún día contaré las veces que acudí a ellos en busca de ayuda para alguna familia en problemas... Nunca me fallaron. Me pregunto en dónde y cómo estarán esos humildes hermanos panameños que ayudaron. Vive en mi memoria la ocasión en que, a solicitud de un cura, llegamos a un lugar en la montaña llamado Caño Sucio. Allí los niños estaban muriendo de desnutrición, por lo que Rubén llamó a Colón para solicitar médicos y apoyo de medicinas; y así hacerle frente al problema. Ese mismo día se movilizaron, desde Colón, enfermeras, médicos y funcionarios del MIDA para darle respuesta a la población, desarrollándose un programa de agricultura para mejorar su condición.
Son tantas las cosas vistas y vividas; ha sido tan largo el silencio, que nos hemos propuesto no callar más. Cómo puede un hombre como el Toro hablar de deuda pública cuando él promovió la privatización del IRHE y del INTEL, que nos tiene endeudados a todos...triplicándonos las cuentas y sacando las ganancias, nuestro dinero, del país, llevándoselo a Madrid, en donde él tiene una casa de veraneo y un Mercedes Benz en su garaje... Al mismo tiempo fundó el Ente Regulador, dotándolo de un reglamento que lo tiene maniatado y que favorece a los "inversionistas" que "compraron" el IRHE y el INTEL. Así sí es sabroso comprar un negocio, con todo a tu favor... Y quieren volver al poder por lo mismo, para privatizar el agua y hasta el aire que respiramos. ¿Para quién diseñó el Toro el ITBM del 5%, que nos viene sacando plata del bolsillo desde hace 20 años? ¿Derogará Martín este impuesto también? ¿Por qué el procurador, que al final de su período como tal absolvió al Toro y a otros del caso del puente Van Dam, al día siguiente fue nombrado embajador en Venezuela? Ven por qué no me quedo callado. Así lo percibo así lo escribo.
(delegado@sinfo.net)
A estos modernos gladiadores del circo romano se les suma Marco, quien me tilda de "falto de ética y amoral" por no estar de acuerdo con sus defensas oficiosas del último dictador del caribe isleño, el inmoral de Fidel Castro Ruz. Si a la demagogia se le bautizara, se llamaría Marco. Fíjense qué bien suena: "Marco Demagogia", cuánto honor.
El último de los gladiadores de Nerón, y su favorito, es Tomisín quien sólo usa un apellido, quizás para no meterse en un rollo. Este presidente electoral, genio de la computación y la matemática tiene alma de Cantinflas y la pone de manifiesto en su escrito/respuesta al comentario que me publicara El Panamá América, el 14 de abril pasado: "Martín, confusión y demagogia". No comentaremos acerca de sus explicaciones y "aclaraciones" por lo liviano y enrevesado de su cantinflesco artículo. Dejo a quien lo leyó, que juzgue su contenido; pero le advierto que no refuta nada de lo que manifesté. Entendemos que, cual leal cancerbero, salga en defensa de su amo Martincito y proteja la entrada al infierno en el cual se encuentra sumido. Lo que no entendemos es que diga que "no le causa malestar o incomodidad mis comentarios". Así tampoco Tomisín; por lo menos, concédeme un punto al hecho de que te disgustó la crítica por certera. Fíjate que no das respuesta a lo que solicité... "la certificación, por parte del Tribunal Electoral, de la cantidad de miembros con que cuenta tu partido, así como la certificación del resultado de las elecciones..." ¿O es que no has acabado con las matemáticas porque los números no te concuerdan? Con respecto a tu viejo y sabio refrán de "cada ladrón juzga por su condición", tienes absoluta razón, percibo que después de administrar Air Panamá crees que todos somos como tú. Te recuerdo que todavía estamos pagando su quiebra.
Así las cosas, qué motiva a una persona escribir y opinar sin temer a las consecuencias, haciendo pública sus percepciones. En mi caso, creo que haber vivido callado mucho tiempo, luego de participar de cerca en muchas experiencias políticas y de otra índole.
Desde siempre, recuerdo conocer a José A. Remón Cantera y haber hecho campaña para su presidencia. Yo estaba en la Plaza 5 de Mayo cuando se dio su "Cita con la Patria". Antes de Remon, conocí al Dr. Arnulfo Arias Madrid; él vivía en Calle 33 a tiro de piedra de la casa de mi familia en Calle 32. Lo recuerdo pasar al timón de su convertible, solo, con un blanco sombrero Panamá de ala ancha y una amplia sonrisa que era la respuesta a nuestros gritos de "¡Fufo...Fufo!". Recuerdo la inauguración de la Plaza Porras, de la Fiesta del Maíz en la Escuela Profesional, ubicada en donde está hoy la Lotería Nacional. Recuerdo a Omar Torrijos y a Rubén Darío Paredes, dos amigos, sencillos, sin dobleces, humanos... Algún día contaré las veces que acudí a ellos en busca de ayuda para alguna familia en problemas... Nunca me fallaron. Me pregunto en dónde y cómo estarán esos humildes hermanos panameños que ayudaron. Vive en mi memoria la ocasión en que, a solicitud de un cura, llegamos a un lugar en la montaña llamado Caño Sucio. Allí los niños estaban muriendo de desnutrición, por lo que Rubén llamó a Colón para solicitar médicos y apoyo de medicinas; y así hacerle frente al problema. Ese mismo día se movilizaron, desde Colón, enfermeras, médicos y funcionarios del MIDA para darle respuesta a la población, desarrollándose un programa de agricultura para mejorar su condición.
Son tantas las cosas vistas y vividas; ha sido tan largo el silencio, que nos hemos propuesto no callar más. Cómo puede un hombre como el Toro hablar de deuda pública cuando él promovió la privatización del IRHE y del INTEL, que nos tiene endeudados a todos...triplicándonos las cuentas y sacando las ganancias, nuestro dinero, del país, llevándoselo a Madrid, en donde él tiene una casa de veraneo y un Mercedes Benz en su garaje... Al mismo tiempo fundó el Ente Regulador, dotándolo de un reglamento que lo tiene maniatado y que favorece a los "inversionistas" que "compraron" el IRHE y el INTEL. Así sí es sabroso comprar un negocio, con todo a tu favor... Y quieren volver al poder por lo mismo, para privatizar el agua y hasta el aire que respiramos. ¿Para quién diseñó el Toro el ITBM del 5%, que nos viene sacando plata del bolsillo desde hace 20 años? ¿Derogará Martín este impuesto también? ¿Por qué el procurador, que al final de su período como tal absolvió al Toro y a otros del caso del puente Van Dam, al día siguiente fue nombrado embajador en Venezuela? Ven por qué no me quedo callado. Así lo percibo así lo escribo.
(delegado@sinfo.net)