Comentario a la libre
Me considero el más independiente de los independientes. Por lo que no tengo reparo en escribir mis opiniones políticas, sin estar inscrito en un partido. No culpo a los que piensen que me equivoqué desastrosamente respaldando a Mireya. Ya pedí perdón por eso. Lo que nunca dije es que no voté por ella porque para el tiempo de las elecciones tuve que hacer un viaje al exterior.
Seguiré tratando de ayudar a Panamá con mis observaciones y comentarios porque en realidad eso es lo único que puedo ofrecer. Creo que lo que dicen de Martincito de que le han aconsejado que pase agachado es verdad y se corrobora con la ausencia de planteamientos de profundidad sobre los problemas del país. Me recuerda la vieja canción, que muchos nunca habrán oído, que rezaba: “Yo no sé nada, yo llegué ahora mismo, si algo pasó, yo no estaba ahí”.
Creo que un consejero de Martincito le ha sugerido que viaje frecuentemente al exterior para “deslumbrar” al pueblo porque se codea con distinguidos dirigentes extranjeros. ¡Como si la sapiencia y la experiencia políticas se contagiaran de un día para otro! Eso, precisamente, lo hacía el propio consejero de marras y lo que consiguió fue convertirse en “monarca” de su grupúsculo durante más de una década. Ahora ha dado el cambiazo, de civilista ha pasado a aliado del partido de la narcodictadura. Ha cantaleteado que “lo pasado, pasado” y que hay que mirar hacia el futuro. No creo que esos consejos ni la estrecha relación con Martincito sean en realidad muy productivos.
Hay un par de dirigentes del PRD, Martincito y otro personaje, que actúan como si tuvieran un centenario de ser “demócratas”. Y a decir verdad, lo hacen muy bien. Lo que no saben, y no podrán evitar, es que los maleantes y codiciosos que se amamantaron de la narcodictadura, en los momentos menos esperados, los dejarán con las patas afuera.
Sigo pensando que Maco ha sido un factor divisivo en el MOLIRENA, no importa las apariencias que puedan surgir después de la convención del domingo 5 de octubre. En una ocasión lo escribí y lo reitero, no me da la cabeza que MOLIRENAS honorables como Mario Galindo, Billy Quijano; Abraham Pretto, por sólo nombrar tres, se van a meter en un barco rodeado de maleantes que son los que en realidad llevaron a una embajadora a regurgitar -de manera en extremo antiprotocolar- todas las cosas que decíamos muchos panameños acerca de la corrupción, la inseguridad jurídica, bla, bla, bla. Antes que la diplomática muchos decíamos que el lastre de Yeyita era del cariño para arriba. Me imagino al pobre Josemigue montado en un “chingo” con un ancla pesadísima (Yeya, Onassis y Cía.) qué casualidad de casualidades, está trabada debajo del HP-1430 y otras yerbas aromáticas.
Para nada me sorprendió el cambio que dio Leo González y la renuencia de Ricardito de aceptar los buenos consejos que Leo le daba. Y lo digo porque Ricardito demostró en sus tres turnos con los tres gobiernos post-invasión que es supertozudo.
Lo que me recuerda que una honorable criticó a Billy Ford por su “ronconería”. El panameñismo (me refiero a la palabra entre comillas, porque lo que existe se llama mireyismo) está de película. Lo que me llamó la atención es que aunque a menudo la honorable dice muy buenas cosas y da buenos consejos, también con frecuencia parece tan “roncona” como Billy, por lo que muchas veces pienso que debían apodarla con el superlativo de “Terquesita”. Cuando he pensado en el dúo Josemigue-Maco, el cual considero poco menos que fatal, me imagino que igual o peor sería un dúo Martincito-Terquesota.
Todo lo anterior me ha llevado a la convicción, hace rato, que a los independientes nos toca el ineludible deber de acabar con la caricatura de democracia que vivimos (a pesar de que sufrimos unos 26 años de narcodictadura y una invasión cruenta) impuesta tanto por el perredismo como por el mireyismo. Es evidente que el primer paso para alcanzar ese objetivo es votar por el dúo Cuchungo-Billy. Elementary my dear Watson.
Seguiré tratando de ayudar a Panamá con mis observaciones y comentarios porque en realidad eso es lo único que puedo ofrecer. Creo que lo que dicen de Martincito de que le han aconsejado que pase agachado es verdad y se corrobora con la ausencia de planteamientos de profundidad sobre los problemas del país. Me recuerda la vieja canción, que muchos nunca habrán oído, que rezaba: “Yo no sé nada, yo llegué ahora mismo, si algo pasó, yo no estaba ahí”.
Creo que un consejero de Martincito le ha sugerido que viaje frecuentemente al exterior para “deslumbrar” al pueblo porque se codea con distinguidos dirigentes extranjeros. ¡Como si la sapiencia y la experiencia políticas se contagiaran de un día para otro! Eso, precisamente, lo hacía el propio consejero de marras y lo que consiguió fue convertirse en “monarca” de su grupúsculo durante más de una década. Ahora ha dado el cambiazo, de civilista ha pasado a aliado del partido de la narcodictadura. Ha cantaleteado que “lo pasado, pasado” y que hay que mirar hacia el futuro. No creo que esos consejos ni la estrecha relación con Martincito sean en realidad muy productivos.
Hay un par de dirigentes del PRD, Martincito y otro personaje, que actúan como si tuvieran un centenario de ser “demócratas”. Y a decir verdad, lo hacen muy bien. Lo que no saben, y no podrán evitar, es que los maleantes y codiciosos que se amamantaron de la narcodictadura, en los momentos menos esperados, los dejarán con las patas afuera.
Sigo pensando que Maco ha sido un factor divisivo en el MOLIRENA, no importa las apariencias que puedan surgir después de la convención del domingo 5 de octubre. En una ocasión lo escribí y lo reitero, no me da la cabeza que MOLIRENAS honorables como Mario Galindo, Billy Quijano; Abraham Pretto, por sólo nombrar tres, se van a meter en un barco rodeado de maleantes que son los que en realidad llevaron a una embajadora a regurgitar -de manera en extremo antiprotocolar- todas las cosas que decíamos muchos panameños acerca de la corrupción, la inseguridad jurídica, bla, bla, bla. Antes que la diplomática muchos decíamos que el lastre de Yeyita era del cariño para arriba. Me imagino al pobre Josemigue montado en un “chingo” con un ancla pesadísima (Yeya, Onassis y Cía.) qué casualidad de casualidades, está trabada debajo del HP-1430 y otras yerbas aromáticas.
Para nada me sorprendió el cambio que dio Leo González y la renuencia de Ricardito de aceptar los buenos consejos que Leo le daba. Y lo digo porque Ricardito demostró en sus tres turnos con los tres gobiernos post-invasión que es supertozudo.
Lo que me recuerda que una honorable criticó a Billy Ford por su “ronconería”. El panameñismo (me refiero a la palabra entre comillas, porque lo que existe se llama mireyismo) está de película. Lo que me llamó la atención es que aunque a menudo la honorable dice muy buenas cosas y da buenos consejos, también con frecuencia parece tan “roncona” como Billy, por lo que muchas veces pienso que debían apodarla con el superlativo de “Terquesita”. Cuando he pensado en el dúo Josemigue-Maco, el cual considero poco menos que fatal, me imagino que igual o peor sería un dúo Martincito-Terquesota.
Todo lo anterior me ha llevado a la convicción, hace rato, que a los independientes nos toca el ineludible deber de acabar con la caricatura de democracia que vivimos (a pesar de que sufrimos unos 26 años de narcodictadura y una invasión cruenta) impuesta tanto por el perredismo como por el mireyismo. Es evidente que el primer paso para alcanzar ese objetivo es votar por el dúo Cuchungo-Billy. Elementary my dear Watson.