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Comentarios a dos crónicas


El Dr. Roberto Reyna prominente médico panameño radicado en los EE.UU. goza -aquí y allá- de un sólido prestigio producto de su dedicación, experiencia y habilidad como cirujano cardiovascular. Sus méritos lo han colocado en lugar de gran prominencia en los círculos científicos norteamericanos. El Dr. Reyna desde la lejanía sigue siempre atento al acontecer nacional y los problemas del país los hace propios. El, amigo muy especial, me dirigió hace poco una carta en la cual se refería a dos artículos míos: "Mi Sexto Sentido" y "Una Visita a la Habana".
Me permito extraer de ella algunos párrafos que serán de interés para muchos compatriotas que sienten por él admiración y simpatía.
"Mi Sexto Sentido": "estoy muy de acuerdo contigo -dice- en que los legisladores no van a renunciar a su inmunidad y que probablemente, desde el punto de vista de que se haga justicia, todo quedará en nada. El mismo concepto de la inmunidad me parece extrañísimo. Me dicen algunos abogados amigos aquí en Miami, que el concepto se originó durante la Revolución Francesa, cuando el sistema judicial acosaba a los legisladores revolucionarios y por eso se les dio inmunidad para que pudieran ejercer sus funciones, sin temor a ser encauzados por el órgano judicial. ¿Cómo se aplica ese concepto a las alegaciones de corrupción contra algunos legisladores y a la necesidad de investigarlas?: en ninguna forma".
"Después de vivir más de la mitad de mi vida en este país, -añade- comulgo completamente con uno de los grandes principios de la democracia norteamericana: nadie está por encima de la ley. Aquí nadie tiene inmunidad de ninguna clase y desde el presidente, pasando por todos los miembros del Senado y de la Cámara y siguiendo con toda la Corte Suprema, todos pueden ser encauzados y juzgados. En efecto, varios miembros de la Cámara recientemente han terminado en la cárcel y hace solo 2 años el Presidente Clinton fue juzgado en el Senado de los Estados Unidos. Cierto fue que lo encontraron inocente, pero bastante mal rato pasó y todavía sigue pagando una sanción moral, no por sus pecadillos, sino por la alegación mucho más grave de que había cometido perjurio". Con respecto a "Una Visita a la Habana", manifiesta: "creo que la crisis de la economía cubana se debe a la naturaleza del sistema comunista que no premia la iniciativa individual y el rendimiento. Como dicen muchos de los que sufren el sistema: "El gobierno pretende que nos paga y nosotros pretendemos que trabajamos". No tengo que explicar lo que la historia se ha encargado de probar desde la revolución bolchevique hasta la caída del Muro de Berlín. El sistema no trabaja".
"No creo -agregó" que el mal llamado bloqueo norteamericano sea la causa de sus males tampoco. Un bloqueo a un país es un acto de guerra en el cual no se permite ningún tipo de intercambio comercial. Es decir no sale ni entra nada. No hay importaciones, ni exportaciones. El único momento en los últimos 43 años que los Estados Unidos aplicaron el bloqueo a Cuba, fue durante la crisis de los cohetes y duro 1-2 semanas. Lo que Estados Unidos le aplica a Cuba es un embargo comercial. No le compran nada y solo le venden alimentos y medicinas. Recientemente Cuba hizo una compra de granos (principalmente trigo y maíz) a los Estados Unidos por $25,000,000.00 al contado. Es más, Cuba adquiere muchos otros productos norteamericanos por intermedio de terceros países, entre ellos Panamá. Pero supongamos que no pudiera adquirirlos. ¿Crees que hay alguna diferencia cualitativa entre el trigo norteamericano y el trigo argentino o australiano? ¿O entre un CAT san de la General Electric y uno de la Siemens alemana?. Desde luego que no. El problema no es que Cuba no pueda comprar lo que necesita, el problema es que no tiene con que pagarlo y tiene un pésimo historial de no pagar sus deudas. Lo que desea el gobierno cubano y muchos de los que están en contra del embargo no es el acceso a los productos "made in USA" sino a créditos, que cuando se trata de exportaciones de este país, están garantizados por el Estado. Es decir subsidios del contribuyente norteamericano a un gobierno dictatorial que no ha efectuado elecciones libres en 43 años y que viola todos los derechos humanos de su población. Eso si me molesta y mi posición es clarisima: a Cuba se le puede vender todo lo que quiera al contado, pero nada con el dinero de mis impuestos".
"Sobre la Biotecnología en Cuba -dice Reyna- permíteme expandirme en un área en la cual tengo algún conocimiento: la Cirugía Cardiovascular en la Isla. Cuba hizo un esfuerzo considerable, comenzando en 1981, en ese sentido y no solo creó varios centros donde se hacía cirugía de corazón abierto (Habana, Santa Clara y Santiago), sino que envió a varios de sus mejores cirujanos generales al exterior a especializarse en Cirugía Cardiovascular, entre otros sitios a Canadá y a Japón. También se instauró un programa de transplantes cardíacos y pulmonares en el Hospital Hermanos Almejeira en La Habana, donde hasta 1995 se llegaron a hacer 93 trasplantes (un número considerable para un país subdesarrollado). Los programas de cirugía cardiovascular crecieron, hasta el punto de que en un solo centro en La Habana se llegaron a hacer 2 cirugías de corazón abierto al día. Entre 1993 a 1995, con el final del masivo subsidio soviético, todo el programa colapso, de una manera estrepitosa y trágica. Por ejemplo, hoy día se hace 1 o 2 cirugías de corazón abierto a la semana; de los 93 pacientes de transplante por lo menos 9 murieron por falta de ciclosporina (la medicina necesaria para prevenir el rechazo del órgano trasplantado); en 1995, para mantener los números, se presionaba a los cirujanos a que operaran, incluso en casos donde el salón de operaciones estaba contaminado con Pseudomona aureoginosa (una bacteria muy virulenta); en el Hospital William Soler de La Habana, donde se hacia un buen volumen de cirugías de reparación de cardiopatías congénitas, los números han disminuido dramáticamente por falta de oxigenadores y otros recursos, al punto de que despectivamente le llaman el hospital ductus, porque la única cirugía que se hace es el cierre de ductos arteriosos (para lo cual no se necesita la máquina de corazón-pulmón), etc., etc. Vale mencionar que a los cirujanos cardiovasculares, aún en los mejores tiempos del programa, se les pagaba de 200 a 300 pesos cubanos al mes, el equivalente a $6.00 a $8.00. Hoy día muchos de ellos están en el exilio".
El Dr. Reyna, con la frecuencia que su delicada especialidad le permite, analiza con crítica constructiva, mis escritos y la posición de otros dirigentes políticos del país.

101 años de Panamá América

 
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