Comentarios políticos
Roberto Díaz Herrera dijo: “Omar no se sometió jamás, directamente, a una votación popular (para mí hubiese sido presidente avasalladoramente, incluso ante el doctor Arnulfo Arias)”. Cuando leí lo anterior, me dije: “Díaz Herrera parece haber olvidado las condiciones en que vivía Panamá cuando su primo gobernaba. En esos momentos, el general Torrijos había cancelado los partidos políticos, cerrado los diarios de oposición, encarcelado y desterrado a los que se oponían a su dictadura; se había asesinado a Rubén Miró, a Floyd Britton, a Rita Wald, y a muchos otros que se habían opuesto a su forma de gobernar. Además, el Dr. Arnulfo Arias estaba en el destierro. No me imagino cómo se hubiera celebrado una elección popular en esas circunstancias. Pero de lo que sí estoy seguro es que si se hubieran efectuado tales elecciones, indudablemente que el general Torrijos hubiera ganado con el ciento por ciento de los votos. A propósito, ¿alguien le ganaría unas elecciones a Fidel en Cuba?
Y en cuanto a que Omar fue “el más internacional de los panameños”, no hay duda alguna. Durante su dictadura se hizo famoso, y a nosotros nos conocieron mucho en el extranjero por las bellezas que él estaba cometiendo en Panamá. Igual ocurrió en Uganda con Idi Amín, con Somoza en Nicaragua, con Trujillo en República Dominicana, con Pérez Jiménez en Venezuela; eso ocurrió y ocurre siempre con los dictadores: que cuando se refieren a su país, es su nombre el que acude a la mente de todo el mundo.
Recuerden que tanto como Omar, Noriega fue mundialmente conocido durante su dictadura. ¿Cuál de los dos fue más famoso? Y no se les recuerda, precisamente porque hayan sido grandes hombres, sino por el dolor y la tragedia que dejaron a su paso. Pero no repitamos más lo que se ha dicho tantas veces.
Casi todos los panameños consideran que la corrupción es el mayor defecto de nuestra sociedad. Sin embargo, diría que el mayor defecto es la mala administración de la justicia, la impunidad de la que gozan los poderosos. Si los corruptos supieran que la justicia es inflexible y ciega, como la pintan desde miles de años, no se aventurarían en más de cuatro fechorías a las que están habituados. Si entre los jueces nuestros hubiera un Baltasar Garzón, que persigue a los criminales hasta más allá de las fronteras de su patria, no habría tanta impunidad. Nuestra justicia sólo se hace inflexible cuando el delincuente es un miserable; pero los ricos y poderosos saben que contra ellos no tendrá nunca impedimentos al cometer sus crímenes. ¡Aquí los poderosos saben que pueden hacer lo que les da la gana con la seguridad de que nos les pasará nada!
Por ahí andan con una grabación telefónica, que supuestamente es del Legislador De la Hoz, y en ella -dicen- que él habla de cómo se realizó la operación fraudulenta del CEMIS. ¿Y qué ha hecho la justicia? Yo no sé que ha hecho, pero les puedo asegurar que no pasará nada. Cosa curiosa. El supuesto autor de la grabación no aparece por ninguna parte, lo que lo incrimina tácitamente. Si ha sido una falsificación de su voz, debiera salir a gritar su inocencia y hasta acusar criminalmente a los que hiciera esa falsedad. Pero no, se ha perdido del ambiente nacional. Insisto, aquí nunca pasa nada, cuando se trata de los poderosos. Comprobado: la cárcel no se ha hecho para ellos. ¡Y esto sí que es una verdadera tragedia nacional!
Y en cuanto a que Omar fue “el más internacional de los panameños”, no hay duda alguna. Durante su dictadura se hizo famoso, y a nosotros nos conocieron mucho en el extranjero por las bellezas que él estaba cometiendo en Panamá. Igual ocurrió en Uganda con Idi Amín, con Somoza en Nicaragua, con Trujillo en República Dominicana, con Pérez Jiménez en Venezuela; eso ocurrió y ocurre siempre con los dictadores: que cuando se refieren a su país, es su nombre el que acude a la mente de todo el mundo.
Recuerden que tanto como Omar, Noriega fue mundialmente conocido durante su dictadura. ¿Cuál de los dos fue más famoso? Y no se les recuerda, precisamente porque hayan sido grandes hombres, sino por el dolor y la tragedia que dejaron a su paso. Pero no repitamos más lo que se ha dicho tantas veces.
Casi todos los panameños consideran que la corrupción es el mayor defecto de nuestra sociedad. Sin embargo, diría que el mayor defecto es la mala administración de la justicia, la impunidad de la que gozan los poderosos. Si los corruptos supieran que la justicia es inflexible y ciega, como la pintan desde miles de años, no se aventurarían en más de cuatro fechorías a las que están habituados. Si entre los jueces nuestros hubiera un Baltasar Garzón, que persigue a los criminales hasta más allá de las fronteras de su patria, no habría tanta impunidad. Nuestra justicia sólo se hace inflexible cuando el delincuente es un miserable; pero los ricos y poderosos saben que contra ellos no tendrá nunca impedimentos al cometer sus crímenes. ¡Aquí los poderosos saben que pueden hacer lo que les da la gana con la seguridad de que nos les pasará nada!
Por ahí andan con una grabación telefónica, que supuestamente es del Legislador De la Hoz, y en ella -dicen- que él habla de cómo se realizó la operación fraudulenta del CEMIS. ¿Y qué ha hecho la justicia? Yo no sé que ha hecho, pero les puedo asegurar que no pasará nada. Cosa curiosa. El supuesto autor de la grabación no aparece por ninguna parte, lo que lo incrimina tácitamente. Si ha sido una falsificación de su voz, debiera salir a gritar su inocencia y hasta acusar criminalmente a los que hiciera esa falsedad. Pero no, se ha perdido del ambiente nacional. Insisto, aquí nunca pasa nada, cuando se trata de los poderosos. Comprobado: la cárcel no se ha hecho para ellos. ¡Y esto sí que es una verdadera tragedia nacional!