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Comenzaron con el pie izquierdo


El gobierno nacional en sus planes de modernización del Estado panameño continuó con la privatización de varias importantes empresas de servicio público. El I.N.T.E.L. era una de ellas y, tal vez, junto con el I.R.H.E. y los puertos, su adquisición por la empresa privada era una de las más sensibles y polémicas por los aspectos sindicales y sociales que envolvían la operación. Sin embargo, con determinación y haciendo el gobierno un gran esfuerzo de persuasión, se pudo llevar a cabo la licitación de la empresa telefónica sin traumas ni confrontaciones que lamentar. La Cable & Wireless, empresa inglesa, ganó la licitación legítimamente. Hubo en ella una total transparencia. El otro postor que fue favorito, así lo reconoció públicamente. Hasta allí todo iba muy bien.
Lamentablemente, casi de inmediato, se anunció el cambio del nombre de I.N.T.E.L. por Cable & Wireless que no lo entienden y menos lo pueden pronunciar el 90% de los usuarios. La Bond & Share, empresa norteamericana, que desde los albores de la República operaba los teléfonos, la energía eléctrica y el tranvía, le dio a su subsidiaria en el istmo el nombre de Compañía Panameña de Fuerza y Luz. Aunque de panameña no tuviera nada, fue, sin duda, una hábil estrategia de relaciones públicas. Sin embargo, la Cable & Wireless que es mejor simplificar su nombre por sus siglas, CW, siguió, en mi concepto, cometiendo errores innecesarios. La mayoría inglesa de su Junta Directiva, escogió como Presidente a uno de ellos desoyendo, según me dicen, las recomendaciones de los Directores panameños. Eran los ingleses los más y nada, fuera del sentido común, se los podía impedir. Era lógico que en un período de transición tuvieran al frente de la empresa a un panameño que conoce más, mucho más, nuestra idiosincrasia.
Desafortunadamente, los errores seguían. Se apresuraron en poner en práctica las nuevas tarifas a que tenían derecho, por haber sido establecidas con anterioridad a la licitación, pero que era una mala política, si antes de entrar ellas en vigencia, no percibiera la ciudadanía una mejoría notable en el servicio que antes prestaba el I.N.T.E.L. Las nuevas tarifas, calificada por muchos de injusta, es duramente criticada.
La CW no se preocupó tampoco, es mi apreciación, en montar una campaña que la integrara a la ciudadanía panameña y que ésta sintiera simpatía por la nueva empresa. Todo esto es preocupante. Una licitación ejemplar, como lo fue la privatización de una de las empresas estatales que ha debido constituir un ejemplo para otras, como el I.R.H.E., el I.D.A.A.N., etc. se convirtió en todo lo contrario. Las manifestaciones contra la CW son cada vez más crecientes y esto no le hace ningún bien al inversionista, ni al plan de privatización del gobierno nacional.
Como creo en la capacidad de la empresa privada, como creo también que es mejor administradora que el Estado, es necesario que la CW tome mis críticas en forma positiva. Aún no es tarde para corregir errores y revisar sus políticas y estrategias.
Un monopolio, muy impopular de por sí, sea éste del Estado o de particulares, debe preocuparse primordialmente por dos cosas: buena publicidad y planes inteligentes y bien programados de relaciones públicas. La publicidad, no lo dudo, ha sido muy bien dirigida. Sus anuncios son de los mejores. No obstante, lo segundo deja mucho que desear, como lo comprueba la reacción negativa que se palpa contra esa empresa.
Es pues, imprescindible, para beneficio de la empresa, del gobierno y a todos los que creemos en la privatizaciones de los servicios públicos, que la CW haga un reenfoque de sus políticas para que puedan integrarse verdaderamente a nuestra comunidad y se ganen, al menos, el respeto de los panameños que, como quien escribe, vemos con muy buenos ojos las inversiones extranjeras en nuestro país.
El gobierno al privatizar una empresa de servicio público persigue lograr mejorar en todas sus formas el servicio que ésta presta, que ella brinda al usuario una atención amable, cortés y esmerada y sobretodo, que los precios o tarifas de sus productos sean justos y adecuados al tiempo y a las circunstancias. Esto va con la CW y con cualquier otra empresa del Estado que pase a manos privadas. De otra manera, ¿qué justificación tiene el cambiar de manos un monopolio?

101 años de Panamá América

 
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