Comerciar con nuestro futuro
En septiembre de 2001, la policía británica realizó el macabro hallazgo del torso de un niño nigeriano de entre 4 y 6 años en las aguas del río Támesis. La cabeza del niño, los brazos y las piernas habían sido cortados y su tronco había sido vestido sólo con unos pantalones cortos de color naranja. Según creen las autoridades, fue mutilado en un sacrificio ritual. Casi dos años después, Scotland Yard ha detenido en Londres a 21personas, 11 mujeres y 10 hombres, relacionadas con el brutal asesinato, y ha desvelado una realidad aún más inquietante: todos ellos pertenecían a una red de tráfico de niños africanos. Los detenidos introducían ilegalmente a niños y adultos de Africa Occidental en el Reino Unido a través del continente europeo, “para usarlos como ‘cebos’ en diversos fraudes o como ‘esclavos laborales’, y sólo una pequeña proporción se dedicaba al sexo”, según Scotland Yard.
Tan sólo un día después de que la policía británica desarticulase esta red que comerciaba con la vida de los más débiles, la Agencia de la ONU para la Infancia (UNICEF) presentaba un informe en el que denunciaba precisamente esta realidad. Hoy el tráfico de niños afecta cada año a 1,200,000 menores, más de 200,000 son “exportados” desde Africa Occidental, y al menos 500,000 mujeres y niñas, la mayoría procedente de países del Este, son introducidas cada año ilegalmente en Europa, uno de los ‘mercados’ más importantes.
El tráfico de niños reporta a las bandas internacionales unos 8,500 millones de euros al año, según este informe de UNICEF, que lleva el ambicioso título de “Fin a la explotación de niños”. Otro informe de la Organización Internacional del Trabajo, considera que la trata de seres humanos comienza a compararse al tráfico ilegal de drogas y de armas, y eleva las ganancias hasta los 12,000 millones de dólares al año.
Víctimas en la mayor parte de los casos de las mentiras y promesas por parte de las bandas, la llegada de los menores a un ‘mundo mejor’ -desorientados, sin documentos y excluidos de cualquier entorno protector- revela un realidad descorazonadora. Utilizados como mano de obra barata, en trabajos domésticos, transporte de drogas, mendicidad, o ‘formados’ como carteristas, sin duda, la explotación sexual es uno de los vértices más preocupantes.
Según el informe de UNICEF, en los últimos tres años se ha producido un aumento del 20% en el número de menores que se prostituyen en Tailandia, mientras que en China alrededor de 250,000 mujeres y niños son víctimas de este tráfico. “Es necesario contar con una valiente capacidad de liderazgo de los gobiernos, que son los principales responsables de asegurar que los traficantes de menores sean considerados criminales y se proteja de manera efectiva a los niños y las niñas contra esta forma de explotación”, señaló Carol Bellamy, Directora Ejecutiva del UNICEF, el 12 de junio este año, Día Internacional contra el Trabajo Infantil. “Es preciso tomar muchas más medidas para asegurar su puesta en práctica eficaz, (..) amplias campañas de concientización, una reforma jurídica necesaria, el registro universal de niños y niñas al nacer, y una firme cooperación internacional.” Todo ello constituye, según David Bull, director ejecutivo de UNICEF en el Reino Unido, una “crisis global a la que es preciso poner coto”.
Fomentar un entorno protector debe ser el primer elemento para preservar a la infancia contra la explotación y el abuso antes de que ocurra. Pero son, sin duda, el compromiso de gobiernos, organismos internacionales y la educación, los ejes principales en la lucha contra esta lacra social. Y más sabiendo que si queremos poner fin a las peores formas de trabajo infantil, el primer paso es combatir la trata de niños.
Desgraciadamente todavía más de 120 millones de niños y niñas siguen sin acudir a la escuela. La mayoría son niñas.
Agencia de Información Solidaria.
(jcoboquintanilla@hotmail.com)
Acá la limpieza comenzaba por lo que se dificultaba más la llegada a la cima. Algunos ignoraron a la verde naturaleza y se dispusieron escalar con el solo propósito de ver desde otro ángulo aquel panorama que nada tiene que envidiar a los más paradisíacos destinos.
Mucho que hacer, pero sin recursos. En esa etapa se encuentra el INAC. No hay dinero para exploraciones de tal envergadura y aunque se quiere lograr la cooperación internacional, se requiere adelantar en los estudios.
Lobán habló literalmente de un "trabajo con las uñas". Se dispone del personal idóneo, pero "con qué se les paga".
La comunidad internacional, según dijo, no se ha manifestado aún, sin embargo, se está haciendo la gestión a través del director de patrimonio histórico, Carlos Fitzgerald. "Sólo se dispone de los fondos del INAC", afirmó.
Una ley que declare los fuertes sitios históricos motiva ahora a la institución. El anteproyecto entregado durante la visita a los medios propone la inclusión como tal del "fortín de Boca Chica en la isla El Encanto, de isla Boca Grande, Setegantí y Yaviza, en la desembocadura del río Chico, distrito de Pinogana".
El documento sugiere al INAC como la entidad encargada de la "custodia, conservación, mantenimiento y restauración de los fuertes para lo que se le proveerá del presupuesto necesario para la puesta en valor de los sitios".
Igualmente, advierte sobre "las medidas que tomaría la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico para prevenir la destrucción o alteración de estas estructuras antiguas para evitar su desaparición".
Algunos de los fuertes encontrados, según dio a conocer Lobán, están ubicados en "terrenos privados, no obstante, el alcalde y la gobernadora ya hicieron la solicitud a los dueños de las tierras, quienes se mostraron de acuerdo y únicamente pidieron que se señalaran los linderos". Sin embargo, no se dio a conocer el nombre de los propietarios.
El INAC mantiene contacto con la comunidad y los lugareños ya han entendido que las fortificaciones que les rodean son parte de su propia identidad. Hoy, por esos lares, no hay quien desconozca su existencia y se lo comente a quien le quede al alcance... propios y extranjeros. "Está naciendo una nueva cultura turística", nos dijeron.
Las fortificaciones de Darién se localizaban en lugares bien elegidos y favorecidos por las condiciones naturales. La estrategia de defensa de los fuertes se basaba en la dificultad y los largos viajes para llegar a los mismos, sin embargo, no evitó que fuera considerada por los piratas la ruta para penetrar al istmo.
En los años 1750, 1751 y 1754, los aborígenes asaltaron muchas de las poblaciones y establecimientos españoles, por lo que para reforzar la región se dispuso la construcción y reconstrucción de varias fortificaciones.
En 1777, quedó terminado el Fuerte de San Carlos de Boca Chica, en la desembocadura del Tuira.
Todas las fortificaciones encontradas son de mampostería mixta y se encuentran localizadas en puntos donde se aprovechan las condiciones del terreno para la defensa. Los muros siguen un trazado rectangular en todos los casos y en algunos se pueden observar las áreas para las troneras, las garitas y las aspilleras.
Tan sólo un día después de que la policía británica desarticulase esta red que comerciaba con la vida de los más débiles, la Agencia de la ONU para la Infancia (UNICEF) presentaba un informe en el que denunciaba precisamente esta realidad. Hoy el tráfico de niños afecta cada año a 1,200,000 menores, más de 200,000 son “exportados” desde Africa Occidental, y al menos 500,000 mujeres y niñas, la mayoría procedente de países del Este, son introducidas cada año ilegalmente en Europa, uno de los ‘mercados’ más importantes.
El tráfico de niños reporta a las bandas internacionales unos 8,500 millones de euros al año, según este informe de UNICEF, que lleva el ambicioso título de “Fin a la explotación de niños”. Otro informe de la Organización Internacional del Trabajo, considera que la trata de seres humanos comienza a compararse al tráfico ilegal de drogas y de armas, y eleva las ganancias hasta los 12,000 millones de dólares al año.
Víctimas en la mayor parte de los casos de las mentiras y promesas por parte de las bandas, la llegada de los menores a un ‘mundo mejor’ -desorientados, sin documentos y excluidos de cualquier entorno protector- revela un realidad descorazonadora. Utilizados como mano de obra barata, en trabajos domésticos, transporte de drogas, mendicidad, o ‘formados’ como carteristas, sin duda, la explotación sexual es uno de los vértices más preocupantes.
Según el informe de UNICEF, en los últimos tres años se ha producido un aumento del 20% en el número de menores que se prostituyen en Tailandia, mientras que en China alrededor de 250,000 mujeres y niños son víctimas de este tráfico. “Es necesario contar con una valiente capacidad de liderazgo de los gobiernos, que son los principales responsables de asegurar que los traficantes de menores sean considerados criminales y se proteja de manera efectiva a los niños y las niñas contra esta forma de explotación”, señaló Carol Bellamy, Directora Ejecutiva del UNICEF, el 12 de junio este año, Día Internacional contra el Trabajo Infantil. “Es preciso tomar muchas más medidas para asegurar su puesta en práctica eficaz, (..) amplias campañas de concientización, una reforma jurídica necesaria, el registro universal de niños y niñas al nacer, y una firme cooperación internacional.” Todo ello constituye, según David Bull, director ejecutivo de UNICEF en el Reino Unido, una “crisis global a la que es preciso poner coto”.
Fomentar un entorno protector debe ser el primer elemento para preservar a la infancia contra la explotación y el abuso antes de que ocurra. Pero son, sin duda, el compromiso de gobiernos, organismos internacionales y la educación, los ejes principales en la lucha contra esta lacra social. Y más sabiendo que si queremos poner fin a las peores formas de trabajo infantil, el primer paso es combatir la trata de niños.
Desgraciadamente todavía más de 120 millones de niños y niñas siguen sin acudir a la escuela. La mayoría son niñas.
Agencia de Información Solidaria.
(jcoboquintanilla@hotmail.com)
Acá la limpieza comenzaba por lo que se dificultaba más la llegada a la cima. Algunos ignoraron a la verde naturaleza y se dispusieron escalar con el solo propósito de ver desde otro ángulo aquel panorama que nada tiene que envidiar a los más paradisíacos destinos.
Mucho que hacer, pero sin recursos. En esa etapa se encuentra el INAC. No hay dinero para exploraciones de tal envergadura y aunque se quiere lograr la cooperación internacional, se requiere adelantar en los estudios.
Lobán habló literalmente de un "trabajo con las uñas". Se dispone del personal idóneo, pero "con qué se les paga".
La comunidad internacional, según dijo, no se ha manifestado aún, sin embargo, se está haciendo la gestión a través del director de patrimonio histórico, Carlos Fitzgerald. "Sólo se dispone de los fondos del INAC", afirmó.
Una ley que declare los fuertes sitios históricos motiva ahora a la institución. El anteproyecto entregado durante la visita a los medios propone la inclusión como tal del "fortín de Boca Chica en la isla El Encanto, de isla Boca Grande, Setegantí y Yaviza, en la desembocadura del río Chico, distrito de Pinogana".
El documento sugiere al INAC como la entidad encargada de la "custodia, conservación, mantenimiento y restauración de los fuertes para lo que se le proveerá del presupuesto necesario para la puesta en valor de los sitios".
Igualmente, advierte sobre "las medidas que tomaría la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico para prevenir la destrucción o alteración de estas estructuras antiguas para evitar su desaparición".
Algunos de los fuertes encontrados, según dio a conocer Lobán, están ubicados en "terrenos privados, no obstante, el alcalde y la gobernadora ya hicieron la solicitud a los dueños de las tierras, quienes se mostraron de acuerdo y únicamente pidieron que se señalaran los linderos". Sin embargo, no se dio a conocer el nombre de los propietarios.
El INAC mantiene contacto con la comunidad y los lugareños ya han entendido que las fortificaciones que les rodean son parte de su propia identidad. Hoy, por esos lares, no hay quien desconozca su existencia y se lo comente a quien le quede al alcance... propios y extranjeros. "Está naciendo una nueva cultura turística", nos dijeron.
Las fortificaciones de Darién se localizaban en lugares bien elegidos y favorecidos por las condiciones naturales. La estrategia de defensa de los fuertes se basaba en la dificultad y los largos viajes para llegar a los mismos, sin embargo, no evitó que fuera considerada por los piratas la ruta para penetrar al istmo.
En los años 1750, 1751 y 1754, los aborígenes asaltaron muchas de las poblaciones y establecimientos españoles, por lo que para reforzar la región se dispuso la construcción y reconstrucción de varias fortificaciones.
En 1777, quedó terminado el Fuerte de San Carlos de Boca Chica, en la desembocadura del Tuira.
Todas las fortificaciones encontradas son de mampostería mixta y se encuentran localizadas en puntos donde se aprovechan las condiciones del terreno para la defensa. Los muros siguen un trazado rectangular en todos los casos y en algunos se pueden observar las áreas para las troneras, las garitas y las aspilleras.