Comercio y pobreza De colapsos anunciados
Y "llegó Matea". O lo que es lo mismo, los huracanes de un modelo de desarrollo global muerto en su cuna, a contrapelo de los mejores criterios. Es comprensible, entonces, aquello de las correderas para ventilar cosas ya sabidas: Diagnósticos, datos, "corta y pega"; en fin, los lenguajes consabidos de los figurines y figurones. Esto sí, sin llegar al meollo del asunto y menos con propuestas integrales posibles y realistas.
La Seguridad Alimentaria (mejor decir, la inseguridad), está allí como un Moloch desafiante y a la vez peligroso para la gobernabilidad. Sin embargo, difícilmente podríamos abordar este contexto con sensatez, si al mismo tiempo no hiciéramos un examen exhaustivo y sinceramente autocrítico. Desde que comenzaron a llegar las famosas cartas de intención, ajustes estructurales, ruptura del control de precios al consumidor y de sostén al productor y otras panaceas, algunas tan engañosas como aquella que los precios bajarían por encanto del mercado. El absurdo de satanizar al Estado, acorralarlo y desmontarlo.
En este camino de amnesias convenientes, de pronto como que las cosas han result ado al revés (que la historia y la dinámica social del mundo también juegan sus "pachecas"). En estos días, el Estado (anti Estado) más poderoso del mundo, estremecido hasta la médula, violenta las reglas propias de un andamiaje, hasta ayer, presuntamente infalible.
Resulta una verdad tan elemental como urgente que, ante todo, el país debe a futuro próximo garantizar la comida básica de la población. Con un sistema productivo desquiciado, debería abocarse -ya lo hemos dicho por décadas- a recomponer y adecuar lo que en un momento fue el Desarrollo Rural Integrado, Pesca y Forestal, tomando en cuenta esta vez las áreas suburbanas.
Así mismo y sin rubores, los aspectos estructurales; la sacrosanta cadena de comercialización y la redefinición del papel del Estado para esta nueva época. Tenemos los recursos y la gente. Usemos, pues, la brújula de nuestras propias experiencias, en vez de las agonías de los modelos sin esperanzas. O nos pasará lo del Titanic, solamente pudieron salvarse los de pasaje de primera; los otros, sálvese el que pueda.
agalastica@yahoo.es