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Comida, política y huracanes


Las vistas que nos llegaron de Haití, Cuba y las costas del Golfo de México, no pueden ser más dramáticas al paso de sucesivos huracanes. La comunidad científica de la ONU/FAO y del Banco Mundial, ha venido alertando sobre el cambio climático y su impacto en la estabilidad del planeta. Consecuencia de estas alteraciones "que cada vez serán más frecuentes e intensas", se reflejan en las regiones más vulnerables, precisamente en el Tercer Mundo y, específicamente, sobre la seguridad alimentaria. La relación calentamiento global, riesgos y hambrunas conforman una alianza fatal. La gran reserva alimenticia de la humanidad está en peligro agravada por la sobrepesca, contaminación, devastación de manglares y malas artes de pesca, así como otras agresiones a los sistemas marino.

Conocimos una misión técnica de Vietnam, uno de los pioneros principales en el cultivo de productos marinos (maricultura), como dulce acuícolas y marinos ((acuicultura). Lo que para ese país y otros de Asia representa una actividad legendaria, para Panamá es un hecho casi desconocido. Unos 42 millones de personas viven de esta actividad, proporcionando proteína de calidad a más de 2,800 millones de seres.

A contrapelo del disfrute de los dos grandes océanos y alrededor de 188 cuerpos de agua con una superficie de 1,200 kms., el país ha vivido de espaldas al mar, así como a las modernas tecnologías de pesca marina y acuicultura. En todo caso, las experiencias han sido tímidas, fraccionales y no exentas de trabazones burocráticas, desconocimiento e incomprensiones. Es el caso de las granjas marinas. Las mismas responden a una alta tecnología, en ciertos casos con productos del mar cultivados en enormes jaulas especiales  que requieren de lugares, espacios y cargas determinadas, capacidad investigativa, manejo, entrenamiento altamente especializado y una serie de factores orientados a garantizar la sostenibilidad de la vida oceánica, por un lado; y por el otro, la sustentabilidad de la actividad productiva.

En el caso del atún, Panamá ha dado algunos pasos como los que se pueden apreciar en el Centro de Investigación de Achotines (larvas), en Pedasí. En el Atlántico, la Cobia, especie de alta reproducción ya se cultiva en Bocas del Toro; en la costa colonense se adelantan infraestructuras con ese fin. Otro ejemplo, del Lago Bayano se extraen cada cuatro días alrededor de 200,000 libras de tilapias, en su mayor parte para la exportación. Pero aún hay mucho por hacer en este campo. Necesario tema para que quienes aspiran a dirigir el país, lo incluyan prioritariamente en sus agendas y temas de discusión, sobre todo cuando el electorado, vale decir el país, está exigiendo una ética política superior en su comportamiento ciudadano, patriótico y sostenible.

*Comunicólogo en desarrollo sostenible. agalastica@yahoo.es

101 años de Panamá América

 
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