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¿Comienza la violencia en Venezuela?


Caracas (AIPE)- Una manifestación pacífica y legal de un partido de oposición, Acción Democrática, acabó hace poco en una gigantesca trifulca, cuando pequeños grupos adictos al gobierno decidieron sabotearla por la fuerza en pleno centro de Caracas.
Decenas de miles de opositores a Chávez se vieron imposibilitados de continuar su protesta cuando se produjeron los incidentes, que ya de algún modo habían sido anunciados por uno de los más exaltados alcaldes del área metropolitana, Freddy Bernal, quien había prometido oponer un "escudo humano" a la marcha. El resultado de los hechos, en sí mismo, no fue tan grave: algunos heridos leves y decenas de contusos. Pero las consecuencias mediatas, sin embargo, resultan ominosas para el futuro del país, que se encuentra en la mayor crisis política de los últimos años. Chávez, el agresivo caudillo que nos gobierna -y que posee una confusa ideología populista de izquierda- ha reaccionado mal ante encuestas que muestran la caída de su popularidad y frente la derrota que sufrió en las elecciones para la Central de Trabajadores de Venezuela. Como buen demagogo prometió, sin consultar a nadie, que este año se pagarían tres meses de aguinaldo a todos los trabajadores, sin medir las consecuencias de su promesa en un presupuesto público ya muy desbalanceado por el descenso de los precios petroleros. Pero, junto con esta desorbitada promesa, decidió también endurecer su acción frente a amplios sectores nacionales que considera sus enemigos.
Aprovechando la aquiescencia del Congreso promulgó, de una vez y sin mayores consultas, 49 decretos con fuerza de ley que trazan un marco legal insostenible para la actividad productiva del país: una Ley de Tierras virtualmente confiscatoria, que elimina todo vestigio de propiedad privada en el campo; una Ley de Hidrocarburos que hace casi imposible cualquier inversión extranjera en el sector; una Ley de Pesca que elimina de hecho la pesca de arrastre que realizan varias empresas venezolanas y muchos otros instrumentos legales que legitiman la intervención del estado en todas las áreas de la economía venezolana.
El ambiente se ha enrarecido y ya somos muchos los que pensamos que Chávez, tan lejos todavía del final de su mandato de seis años, no tiene la flexibilidad ni el equipo necesarios como para llegar normalmente a su culminación. Venezuela se encuentra en crisis, una crisis que seguramente se profundizará cuando la situación económica prosiga su deterioro el año próximo, alimentada por precios petroleros bajos y una indisciplina inimaginable en el gasto público.
¿Será posible superar esta coyuntura sin violencia, mediante recursos pacíficos y legales? No es fácil dar una respuesta ahora a esta interrogante que, sin duda alguna, preocupa hoy a la gran mayoría de los venezolanos. Pero los sucesos que comentamos indican que, en todo caso, resultará muy difícil escapar a las ásperas confrontaciones que propician los grupos más exaltados del chavismo, a cuyo frente se encuentra, por cierto, el propio presidente Chávez.
(c)* Corresponsal de la agencia de prensa AIPE.www.aipenet.com

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