¿Cómo atacar la ola de delincuencia?
Nadie niega la violencia que caracteriza las realidades de esos hermanos países, y el peso de los carteles de drogas. No parece tan cierto, sin embargo, que poniéndole visas a sus nacionales para entrar en Panamá se pueda enfrentar con éxito la cada vez más tenebrosa criminalidad local. Pero... ¿pueden las autoridades confirmar que la mayoría de los detenidos en asaltos a bancos, planillas, o secuestros, son extranjeros?
Esa argumentación parece cubrir cierta incapacidad por admitir una nueva realidad. Lo ocurrido en la Lotería ha requerido necesariamente un período de observación, eso que nuestros especialistas llaman "labor de inteligencia", planificación (ahí están los arreglos florales con los que los delincuentes cubrieron las armas); escogencia del área para el asalto, la hora, las circunstancias. Obviamente en el caso de la lotería los asaltantes no consideraron la reacción de la seguridad del carro blindado. Pero todo esto podría estar indicando que Panamá se enfrenta a una clase de delincuencia local, que no improvisa, sino que, con premeditación, estudia, calcula y actúa, y eso no es trabajo de raterillos.
Es un hecho que exige mejorar la calidad de nuestros especialistas y no se trata exclusivamente de aumentar el pie de fuerza. El Plan Colombia que inauguró Álvaro Uribe, destinó casi el 40 por ciento de su multimillonario presupuesto al trabajo de inteligencia y contra inteligencia, y seis años después, entre otras victorias, salía airoso en el rescate de Ingrid Betancourt. Más claro no puede estar.