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¿Cómo decidiremos la ampliación del Canal?


NUESTRA Constitución ha establecido un ordenamiento para decidir el futuro de la ampliación del Canal. En primer lugar, requiere la aprobación de la Junta Directiva de la Autoridad del Canal.
Luego la propuesta de la Autoridad del Canal de Panamá deberá ser aprobada por el Presidente y su Gabinete. Es importante que en esta etapa se haga todo lo posible porque el Ejecutivo escuche al país para evitar, a propósito del Canal, una política de gobierno en vez de crear las condiciones de una política de Estado. Debe quedar claro que si la oposición político-social no participa en el proyecto de ampliación del Canal, es por su propia decisión, y no por falta de una invitación adecuada. Y por último, la propuesta aprobada por la Asamblea Nacional debe ser sometida a un referéndum.
Entre las reformas constitucionales que se aprobaron en el 2004, una de ellas aclaró la naturaleza del texto que debe presentarse a la Asamblea y luego someterse a un referéndum nacional. (Artículo 325).
El convenio de 1903 suscitó con el tiempo, por reacción, un compromiso tanto cerebral como visceral con respecto al rescate de nuestra soberanía. Pero nunca parece que desarrollamos igual actitud con respecto al Canal mismo, por lo cual no es raro oír la expresión: "Qué hay en la ampliación para mí". Por ello no nos debe sorprender que las encuestas hayan revelado una reducción del apoyo a la ampliación del Canal.
Si hay una decisión que deba ser lo más participativa posible, es ésta. En efecto, ella afectará la viabilidad de nuestro país.
El sentido de nuestra historia es claro. Hay que recordar que nos independizamos como decían los próceres: por la República y el Canal. Es decir, que ellos consideraban que necesitábamos ser una República independiente para garantizarnos la oportunidad de que el Canal se construyera por Panamá, e inversamente necesitábamos que el Canal se construyera por Panamá para poder declarar y sostener nuestra independencia. El Canal y la independencia eran objetivos que se condicionaban mutuamente.
En el año 2001, siete personas nos reunimos por decisión propia, éramos miembros de diferentes partidos y un independiente, para redactar un documento que intulamos "Aportes para un consesnso nacional sobre el futuro del Canal".
Entrevistamos a los altos funcionarios de la ACP, tanto a los que ya se habían jubilado como los que no, a los que eran críticos como a los que eran favorables a ñla actual administración del Canal. Intentamos entrevistarnos con los dos grupos campesinos que se han activado en relación con el Canal.
La Coordinadora contra los Embalses se rehusó a toda conversación con nosotros, e inclusive su directiva acusó a su presidente de traición por haber conversado por teléfono conmigo sobre un posible encuentro. Sin embargo, sí pudimos entrevistar al grupo de campesinos llamado "Comisión por la Defensa de los Derechos de los Campesinos de la Cuenca Occidental de Panamá" e integramos algunas de sus propuestas.
Al cabo de seis meses, redactamos un documento aprobado y firmado por los 7 miembros bajo el titulo: Aportes para un Consenso Nacional sobre el Futuro del Canal. Este documento consiste en el desarrollo de 6 temas:
Un tema histórico, sobre cómo Panamá había enfrentado el mundo internacional, desde su condición geográfica excepcional, tanto en la época colonial y los siglos XIX y XX. Concluíamos que por primera vez al haber panameñizado el Canal y la Zona, estábamos en condiciones de aprovechar nuestra posición para llegar a ser beneficiarios activos de la globalización, y no meras víctimas de ella, permitiendo que la población participe en su proprio desarrollo.
Una consideración sobre los estudios que se han realizado y se siguen realizando. Se pensaba que en aproximadamente dos años más (2004) estaríamos en condiciones de saber los resultados de todos los estudios pendientes. Los mismos deberían estar accesibles a todos los estudiosos.
Una consideración sobre las tendencias actuales del comercio mundial, en particular el comportamiento de los barcos panamax, y los posibles costos de la ampliación. La percepción de este aspecto sugería que estas tendencias ofrecerían oportunidades significativas para un canal ampliado, pero los estudios sobre este aspecto no se habían terminado aún.
Una consideración sobre las perspectivas actuales en conjunto orientan o no hacia la decisión de ampliar el Canal por un tercer juego de esclusas.
Una consideración sobre la necesidad de que la decisión sea participativa. Para garantizar esta condición propusimos que se realizara una campaña masiva para informar objetivamente a nuestra población, en términos entendibles de las condiciones positiva y negativas, es decir las oportunidades y los riesgos que plantea la ampliación del Canal. Además, se deben celebrar encuentros distritales, provinciales o regionales donde la población pueda enterarse y discutir tanto la propuesta de la ACP y del Ejecutivo como las otras propuestas serias y documentadas que personas individuales o grupos privados puedan ofrecer como alternativa.
La discusión y decisión debe ser tan abierta, participativa e integradora que podamos terminar elaborando una política de Estado en cuanto al Canal. Es evidente que un factor clave será el costo de la ampliación y el rendimiento para el beneficio del país.
Resalto con satisfacción que el Presidente ha comenzado a reunirse con partidos políticos de gobierno y de oposición, con grupos sociales, sindicales y gremiales, y con los Obispos Católicos para iniciar así el trabajo de explicación que es imprescindible. Todo su gobierno y los dos partidos que lo apoyan deben estar involucrados en esta tarea de pleno.
Si los próceres al comienzo de nuestro primer siglo supieron crear la República de Panamá bajo un lema que era a la vez realista e idealista: República y Canal, a los panameños y panameñas de nuestro tiempo nos toca iniciar el segundo siglo bajo un lema que se vincula al anterior, pero los sobrepasa: Identidad y Ampliación.
ariyan@sinfo.net

101 años de Panamá América

 
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