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¿Cómo encontrar la paz?


A partir del 11 de septiembre, mucha gente en el mundo está más preocupada que nunca por encontrar la paz. ¿A quién le debemos esta bendita preocupación? ¿A Osama bin Laden, el supuesto autor intelectual de los atentados de Nueva York? ¿A las cadenas de televisión CNN, NBC y sus socios menores que filmaron el momento en que -como lo vaticinó el profeta Nostra Damus- "dos pájaros de acero" se chocaron "contra dos estatuas en la Ciudad Nueva..."? ¿Al congreso norteamericano que autorizó al presidente Bush para "usar toda la fuerza necesaria y apropiada contra aquellas naciones, organizaciones y personas que él determine que han planeado, autorizado, cometido o ayudado a los ataques terroristas perpetrados el 11 de septiembre?
En medio de un presidente guerrerista, por un lado, y del fundamentalismo de los talibanes por otro, es muy difícil encontrar la paz. ¿Nos quedamos neutrales? No, porque el neutralismo no existe. Dejar de hacer equivale a darle fuerza a una de las dos partes. ¿Qué pasaría si los talibanes ganaran la guerra? ¿Nos someterían a una dictadura a su estilo? ¿Y si EE.UU. la gana? El mundo seguirá convulsionándose con toda clase de terrorismos, porque la expansión imperialista que práctica EE.UU. es la madre de todo terror: el que ha lanzado a más de dos tercios de la humanidad a la miseria, el que ha hecho un verdadero pillaje y robo en los países dominados, el que ha lucrado con las guerras, el que ha sido el verdadero responsable por el surgimiento de grupos y acciones terroristas, al perpetuar las condiciones del subdesarrollo y la barbarie en centenas de países.
¿Entonces? ¿Debemos apostar por la derrota de los EE.UU.? ¿No significaría esto apoyar políticamente al fundamentalismo islámico y al régimen del talibán? ¿No significaría esto apoyar el terrorismo individual como método de lucha? Recordemos que el terrorismo individual es ajeno a la lucha de masas, pues además de que produce víctimas inocentes, casi siempre le da motivos al imperialismo, como en el caso de los atentados contra las Torres Gemelas, para desatar las famosas cacerías de brujas.
¿Quiénes constituyen ideológicamente el fundamentalismo islámico? Lo constituyen corrientes neoliberales y, por consiguiente, antidemocráticas, que proponen estados dictatoriales teocráticos, es decir, que obligan a la población a seguir las leyes de su religión. Estas corrientes burguesas-religiosas proliferaron en el cercano Oriente después que capitularon las corrientes nacionalistas-burguesas tradicionales que estuvieron a la cabeza de grandes movilizaciones en las décadas del "50 y "60 como lo fue el movimiento burgués-nacionalista liderado por Gamal Abdel Nasser en Egipto y que terminó claudicando frente a los diversos imperialismos, en una situación muy parecida a la que mantienen hoy día líderes, tales como Mubarak y Arafat. Frente a esa claudicación del nacionalismo laico y la irrupción de la revolución iraniana y del nacionalismo de carácter religioso musulmán, una onda de movimientos fundamentalistas se irradiaron por la región. La invasión de Afganistán y el papel nefasto que jugó la ex URSS, acabaron por posibilitar la ampliación de la influencia de estas corrientes en todo el mundo árabe y musulmán.
¿Por qué EE.UU. combate a estas naciones hoy día? Por supuesto que no las combate por estar lideradas por movimientos neoliberales, sino por lo único popular o progresista que expresan: su antiimperialismo. Y, ¿por qué esas corrientes fundamentalistas tienen apoyo popular? Por las siguientes razones: 1) Por la miseria y constante expoliación imperialista en la región, 2) por el profundo sentimiento antiimperialista de esos pueblos, y, 3) por la inexistencia de direcciones obreras revolucionarias frente a las masas. La naturaleza neoliberal, así como sus programas políticos antipopulares y sus métodos antiobreros son los que coadyuvan a que estos movimientos políticos-religiosos no sean consecuentes hasta el final en la lucha contra el imperialismo. Su método de lucha: el terrorismo, le da demasiados pretextos a los imperialistas para desarticular las organizaciones populares, ya que para los imperialistas, todo aquél que luche contra el neoliberalismo es un "terrorista".
"Según estudios de la FAO, el 11 de septiembre de 2001, el mismo día del atentado terrorista en el que murieron más de 5 mil personas en Estados Unidos, en varios países empobrecidos del planeta murieron de hambre 35 mil 615 niños y niñas, asesinados por la injusta e impagable deuda externa y la economía neoliberal de desempleo, miseria y exclusión" (tomado de: "La Carta 76", editada por la Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas de Panamá).
El escritor uruguayo, Eduardo Galeano, en un artículo periodístico: "El teatro del bien y del mal", publicado en el diario mexicano "La Jornada", el 21 de septiembre, nos dice: "Mucho se parecen entre sí el terrorismo artesanal y el del alto nivel tecnológico, el de los fundamentalistas religiosos y el de los fundamentalistas del mercado, el de los desesperados y el de los poderosos, el de los locos sueltos y el de los profesionales de uniforme. Todos comparten el mismo desprecio por la vida humana: los asesinos de los cinco mil quinientos ciudadanos triturados bajo los escombros de las Torres Gemelas, que se desplomaron como castillos de arena seca, y los asesinos de los doscientos mil guatemaltecos, en su mayoría indígenas, que han sido exterminados sin que jamás la tele ni los diarios del mundo les prestaran la menor atención. Ellos, los guatemaltecos, no fueron sacrificados por ningún fanático musulmán, sino por los militares terroristas que recibieron "apoyo, financiación e inspiración" de los sucesivos gobiernos de EE.UU."

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