Cómo está la política
Hace unos días me hicieron una entrevista y me enviaron una pregunta cargada de doble intención, a ver si caía. Me preguntaron cómo veía yo la situación política en Panamá. Les respondí que lo que sucedía era que la política no había dejado de existir después de las elecciones y que actualmente existe una predominancia de la política fuera de tiempo. Normalmente, una vez que terminan las elecciones, debe venir el período de transición que esta vez no existió, para que el nuevo gobernante asumiera el poder en forma ordenada, tranquila como sucedió con Guillermo Endara, que lo hizo perfecto. Sin embargo, por factores dignos de investigar, la política ha continuado en forma acelerada, lo que significa que sólo pensamos en ello y no en los problemas por resolver en el país.
Visto así, el ambiente que se vive no permite avanzar. Miremos cómo todo el mundo ataca al gobierno y a la señora Presidenta por cualquier cosa que haga o deje de hacer. ¿Por qué? Para dañar su imagen política, de gobernante y creer que con esto anotan puntos a la oposición. Pues creo que vamos por caminos equivocados, por sendas que dejan mucho que desear para el desenvolvimiento del país. No es posible que todo lo que hace el gobierno está mal hecho. Algo bueno debe tener que sería bueno exaltar. Pero, nos apegamos a lo que nos indica la política que predomina en la vida cotidiana; nos lleva a no respetar las decisiones del gobierno, las responsabilidades de los empresarios, las obligaciones de la sociedad civil y los recursos que poseen los políticos y que los obliga a actuar en bien de la mayoría.
Si observamos qué es lo que sucede actualmente en Panamá, veremos que todo gira alrededor de la política. Si el gobierno decide hacer o no hacer una carretera, culpamos enseguida a la Presidenta y su gobierno, porque políticamente hablando, el panameño se ha acostumbrado a ser oposición a lo existente. Los cambios que se den o se propongan son rechazados por los panameños, porque cambia parcial o totalmente el sistema de vida que se ha llevado por años y que traería, según ellos, un trastorno en la vida cotidiana, sin pensar en los beneficios que esos cambios puedan traerle.
Pero, dentro de esa oposición, de ese rechazo al cambio, existe un factor político que, defienden los adeptos al gobierno y rechazan los de oposición. Por esto es que el panameño protesta por todo. Un día escuché a una amiga que protestaba porque había bajado el precio de la gasolina. Al preguntarle por qué se quejaba, me respondió que eso era un vislumbre de un alza inmediata.
En todas las actividades cotidianas influye la política: a veces para justificar lo que se produce y a veces para oponerse a lo que se proponga. Lo cierto es que durante las 24 horas no hablamos más que de política y todo lo hacemos política. Si vemos así el panorama, este no es tiempo de politiquear, es tiempo de trabajar y dejarnos de hacer de todo un problema político. Si dejamos la política a un lado, podremos sacar al país del estancamiento que se encuentra, podríamos ayudar a la Presidenta sin criticar todo a cada momento y estaríamos construyendo en vez de destruir.
Cuando el panameño se salga de ese mundo político exagerado en el que está inmerso, cuando piense que se hace necesario obviar la política para trabajar con seriedad y asistir a la recuperación de Panamá, echaremos adelante el país con el respaldo de los trabajadores, empresarios, gremios y todos los que verdaderamente son indiferentes ante la política que esto implica. ¡Ojo, entonces! El sueño se apodera de ti y te vas aletargando sin dormir, porque despiertas en cuanto tengas algo por qué protestar o algo negativo que contar que te sucedió a ti o a un allegado. Seamos positivos y saldremos adelante. ¡Haz la prueba!
Visto así, el ambiente que se vive no permite avanzar. Miremos cómo todo el mundo ataca al gobierno y a la señora Presidenta por cualquier cosa que haga o deje de hacer. ¿Por qué? Para dañar su imagen política, de gobernante y creer que con esto anotan puntos a la oposición. Pues creo que vamos por caminos equivocados, por sendas que dejan mucho que desear para el desenvolvimiento del país. No es posible que todo lo que hace el gobierno está mal hecho. Algo bueno debe tener que sería bueno exaltar. Pero, nos apegamos a lo que nos indica la política que predomina en la vida cotidiana; nos lleva a no respetar las decisiones del gobierno, las responsabilidades de los empresarios, las obligaciones de la sociedad civil y los recursos que poseen los políticos y que los obliga a actuar en bien de la mayoría.
Si observamos qué es lo que sucede actualmente en Panamá, veremos que todo gira alrededor de la política. Si el gobierno decide hacer o no hacer una carretera, culpamos enseguida a la Presidenta y su gobierno, porque políticamente hablando, el panameño se ha acostumbrado a ser oposición a lo existente. Los cambios que se den o se propongan son rechazados por los panameños, porque cambia parcial o totalmente el sistema de vida que se ha llevado por años y que traería, según ellos, un trastorno en la vida cotidiana, sin pensar en los beneficios que esos cambios puedan traerle.
Pero, dentro de esa oposición, de ese rechazo al cambio, existe un factor político que, defienden los adeptos al gobierno y rechazan los de oposición. Por esto es que el panameño protesta por todo. Un día escuché a una amiga que protestaba porque había bajado el precio de la gasolina. Al preguntarle por qué se quejaba, me respondió que eso era un vislumbre de un alza inmediata.
En todas las actividades cotidianas influye la política: a veces para justificar lo que se produce y a veces para oponerse a lo que se proponga. Lo cierto es que durante las 24 horas no hablamos más que de política y todo lo hacemos política. Si vemos así el panorama, este no es tiempo de politiquear, es tiempo de trabajar y dejarnos de hacer de todo un problema político. Si dejamos la política a un lado, podremos sacar al país del estancamiento que se encuentra, podríamos ayudar a la Presidenta sin criticar todo a cada momento y estaríamos construyendo en vez de destruir.
Cuando el panameño se salga de ese mundo político exagerado en el que está inmerso, cuando piense que se hace necesario obviar la política para trabajar con seriedad y asistir a la recuperación de Panamá, echaremos adelante el país con el respaldo de los trabajadores, empresarios, gremios y todos los que verdaderamente son indiferentes ante la política que esto implica. ¡Ojo, entonces! El sueño se apodera de ti y te vas aletargando sin dormir, porque despiertas en cuanto tengas algo por qué protestar o algo negativo que contar que te sucedió a ti o a un allegado. Seamos positivos y saldremos adelante. ¡Haz la prueba!