Como juega el gobierno con la Caja de Ahorros
El libreto acordado con el Fondo Monetario Internacional compromete al Gobierno a "importantes reformas adicionales" entre 1998 y 2000. Para la primera etapa se prescriben reformas importantes en los aranceles y en el sector financiero. Para la segunda etapa se prescriben reformas en los impuestos, el servicio civil y la seguridad social, precisando que la de los impuestos será para finales de 1999, es decir para después de las elecciones. Ello sugiere que se tratará de cobrar más impuestos y obtener así un excedente financiero del sector público en el año 2000.
Este libreto supone un crecimiento del Producto Interno Bruto que el FMI estima más bajo que el Gobierno: 3.7% en 1997, 4,3% en 1998, 4.5% en 1998 y 5% en 2000, en vez de 4.9% para este año según el MIPPE. Mientras tanto la OIT advierte que es necesario pero no suficiente "alcanzar una tasa de crecimiento entre 5 y 6% para disminuir las tasas de desempleo"...
Siguiendo el libreto, el Ejecutivo aprobó y presentó el 10 de diciembre el Proyecto de Ley que incluía la privatización de la Caja de Ahorros. Su exposición de motivos no tiene justificación específica para lo que llama "el proceso por el cual se aperturan (sic) al sector privado" la Caja, el Banco de Desarrollo Agropecuario y el Banco Hipotecario Nacional. Se habla del "desarrollo de una función pública más eficiente" y de "mejorar la interacción del Estado y del mercado, el tipo y naturaleza de las responsabilidades públicas de los servicios y transferencias a la población y el marco para la inversión y la movilidad social". Estas abstracciones burocráticas, conceptualmente imprecisas y lingüísticamente repulsivas, pueden justificar cualquier cosa y no justifican nada.
Se iba a privatizar la Caja de Ahorros porque le daba la gana a las IFIs y al Ejecutivo, ya que está de moda y la imagen lo exige. Poco importaba que así se eliminara una institución con una exitosa historia, con la confianza del pueblo panameño y con la capacidad de rendirle servicio a miles de pequeños ahorristas y propietarios.
Desde 1934 la Caja realiza una labor bancaria con la dimensión social educativa de enseñar a la familia panameña a ahorrar. En Panamá ha sido el primer banco en ofrecer libretas de ahorro y en organizar el ahorro navideño y escolar. Es el único en el cual los depósitos tienen la garantía del Estado panameño y los primeros B/.5,000 depositados son inembargables, ofreciéndo así una seguridad máxima. No exige un mínimo para una cuenta de ahorros, ni cobra una suma mensual si la cuenta se reduce por debajo de ese mínimo.
También ha sido el primer banco en ofrecer hipotecas sobre viviendas. Es el único que ofrece una hipoteca que cubre el 95% del valor de "LotePlano Techo" y permite efectuar el pago del 5% inicial durante todo el período de construcción, ofreciendo así condiciones muy favorales a la adquisición de modestas viviendas.
Por ello la familia panameña siente un verdadero apego a la Caja de Ahorros. Durante la crisis de la dictadura, estuvo expuesta a malos manejos y al borde de la quiebra. Su capital quedó en negativo por B/.48 millones. Se congelaron las cuentas. Cuando en 1990 se liberaron, el Banco Nacional puso a su disposición B/.40 millones por temor a un retiro masivo. Pero la Caja no los necesitó. En democracia el pueblo ratificó su fe en la Caja. El Gobierno anterior lo salvó, dejándola con una capitalización positiva de B/.76.6 millones.
Aún cuando la Caja compite con la banca privada, mientras que en 1997 esta última tenía casi 332.000 cuentas de ahorros locales, la Caja por sí sola tenía 375.000. En 1996, el 88% de sus cuentas de ahorros tenían menos de B/.250 y representaban el 58% del total de tales cuentas en nuestro sistema bancario. Además, en 1997 alcanzó en todo 531.000 cuentahabientes. Si el 40% corresponde a familias diferentes, con 5 miembros en promedio cada una, la Caja le sirve a aproximadamente 1,062.000 panameños, un servicio masivo a nuestro pueblo.
Por otra parte, la Caja tiene este año 16.000 hipotecas corrientes, con un valor promedio de B/.17,000. Ocupa el primer lugar en número de hipotecas y el tercer lugar en dinero prestado en hipotecas, después del Banco General y Pribanco. Otorga 18% del total de préstamos dedicados a vivienda por el sistema bancario. Pero concentra sus préstamos en aquellos dedicados a viviendas de interés social.
La Caja se dedica así al ahorro y a los préstamos hipotecarios de mayor significación social, facilitando a los sectores más populares acceso a los servicios bancarios. Salvo el Banco Nacional con 50 sucursales, la Caja con sus 38 sucursales es el banco de mayor alcance nacional. No es igualmente rentable en todas partes, pero tiene 14 sucursales en Bocas del Toro, Coclé, Colón, Chiriquí, Herrera, Los Santos, Veraguas y 24 en Panamá, donde cubre áreas populares como Calidonia, la Lotería, la Universidad, el Ingenio, Río Abajo, San Miguelito, Santa Librada, Pedregal y 24 de diciembre, etc...
Ser propiedad del Estado le ha permitido combinar una preocupación mesurada por el rendimiento de su capital, con un criterio de equidad social en el campo bancario, donde este criterio es precisamente muy infrecuente.
Financieramente el balance general de la Caja es sólido. De diciembre de 1996 a noviembre de 1997, el total de activos aumentó B/.68 millones para alcanzar B/.632 millones. El total de depósitos aumentó casi B/.41 millones y alcanzó B/.468 millones. Su liquidez se incrementó en más de B/.30 millones para alcanzar B/.214 millones y los préstamos netos llegaron a B/.325 millones. El capital pagado es ahora de B/.80 millones y las ganancias al 30 de noviembre de 1997 superaban los B/.6 millones.
Si hay una debilidad de la Caja de Ahorros, es que su plataforma tecnológica necesita actualización, pues sus computadoras son obsoletas y la comunicación de datos no es rápida. Por otra parte, las normas estatales que se le aplican, por ejemplo en la compra de insumos, en el nivel de autorización de préstamos, en la venta de bienes reposeídos, en tener su propio cuerpo de inspectores de construcción y de ingenieros avaluadores, le restan rapidez y flexibilidad. Pero ésto se puede subsanar mediante la reforma de la Ley Orgánica de la Caja, de manera que pueda adquirir mayor libertad de iniciativa administrativa y establecer alianzas estratégicas de cara al futuro, sin dejar de ser propiedad del Estado. Podría así mantener su doble objetivo de rentabilidad y equidad. Podría modernizarse sin dejar de ser ella misma.
El 23 de diciembre el Presidente de la Asamblea, del PRD, afirmó que el Gobierno no privatizaría ni la Caja, ni el Banco Hipotecario ni el Banco de Desarrollo Agropecuario. El mismo día la Viceministra de Hacienda y Tesoro, también el PRD, dijo desconocer la contraorden y que el Proyecto seguía ante la Asamblea. El 29 de diciembre el Presidente Pérez Balladares le dio la razón al primero. Ello hace suponer una posposición táctica, en función de sus intereses partidistas en el eventual referéndum sobre la reelección. Luego podrían hacer lo que tenían en mente: privatizar, especialmente si lograran la reelección.
Este proceder revela como en el ambiente actual el Gobierno juega pelota con asuntos muy serios que afectan el bienestar del pueblo panameño y del país.
Este libreto supone un crecimiento del Producto Interno Bruto que el FMI estima más bajo que el Gobierno: 3.7% en 1997, 4,3% en 1998, 4.5% en 1998 y 5% en 2000, en vez de 4.9% para este año según el MIPPE. Mientras tanto la OIT advierte que es necesario pero no suficiente "alcanzar una tasa de crecimiento entre 5 y 6% para disminuir las tasas de desempleo"...
Siguiendo el libreto, el Ejecutivo aprobó y presentó el 10 de diciembre el Proyecto de Ley que incluía la privatización de la Caja de Ahorros. Su exposición de motivos no tiene justificación específica para lo que llama "el proceso por el cual se aperturan (sic) al sector privado" la Caja, el Banco de Desarrollo Agropecuario y el Banco Hipotecario Nacional. Se habla del "desarrollo de una función pública más eficiente" y de "mejorar la interacción del Estado y del mercado, el tipo y naturaleza de las responsabilidades públicas de los servicios y transferencias a la población y el marco para la inversión y la movilidad social". Estas abstracciones burocráticas, conceptualmente imprecisas y lingüísticamente repulsivas, pueden justificar cualquier cosa y no justifican nada.
Se iba a privatizar la Caja de Ahorros porque le daba la gana a las IFIs y al Ejecutivo, ya que está de moda y la imagen lo exige. Poco importaba que así se eliminara una institución con una exitosa historia, con la confianza del pueblo panameño y con la capacidad de rendirle servicio a miles de pequeños ahorristas y propietarios.
Desde 1934 la Caja realiza una labor bancaria con la dimensión social educativa de enseñar a la familia panameña a ahorrar. En Panamá ha sido el primer banco en ofrecer libretas de ahorro y en organizar el ahorro navideño y escolar. Es el único en el cual los depósitos tienen la garantía del Estado panameño y los primeros B/.5,000 depositados son inembargables, ofreciéndo así una seguridad máxima. No exige un mínimo para una cuenta de ahorros, ni cobra una suma mensual si la cuenta se reduce por debajo de ese mínimo.
También ha sido el primer banco en ofrecer hipotecas sobre viviendas. Es el único que ofrece una hipoteca que cubre el 95% del valor de "LotePlano Techo" y permite efectuar el pago del 5% inicial durante todo el período de construcción, ofreciendo así condiciones muy favorales a la adquisición de modestas viviendas.
Por ello la familia panameña siente un verdadero apego a la Caja de Ahorros. Durante la crisis de la dictadura, estuvo expuesta a malos manejos y al borde de la quiebra. Su capital quedó en negativo por B/.48 millones. Se congelaron las cuentas. Cuando en 1990 se liberaron, el Banco Nacional puso a su disposición B/.40 millones por temor a un retiro masivo. Pero la Caja no los necesitó. En democracia el pueblo ratificó su fe en la Caja. El Gobierno anterior lo salvó, dejándola con una capitalización positiva de B/.76.6 millones.
Aún cuando la Caja compite con la banca privada, mientras que en 1997 esta última tenía casi 332.000 cuentas de ahorros locales, la Caja por sí sola tenía 375.000. En 1996, el 88% de sus cuentas de ahorros tenían menos de B/.250 y representaban el 58% del total de tales cuentas en nuestro sistema bancario. Además, en 1997 alcanzó en todo 531.000 cuentahabientes. Si el 40% corresponde a familias diferentes, con 5 miembros en promedio cada una, la Caja le sirve a aproximadamente 1,062.000 panameños, un servicio masivo a nuestro pueblo.
Por otra parte, la Caja tiene este año 16.000 hipotecas corrientes, con un valor promedio de B/.17,000. Ocupa el primer lugar en número de hipotecas y el tercer lugar en dinero prestado en hipotecas, después del Banco General y Pribanco. Otorga 18% del total de préstamos dedicados a vivienda por el sistema bancario. Pero concentra sus préstamos en aquellos dedicados a viviendas de interés social.
La Caja se dedica así al ahorro y a los préstamos hipotecarios de mayor significación social, facilitando a los sectores más populares acceso a los servicios bancarios. Salvo el Banco Nacional con 50 sucursales, la Caja con sus 38 sucursales es el banco de mayor alcance nacional. No es igualmente rentable en todas partes, pero tiene 14 sucursales en Bocas del Toro, Coclé, Colón, Chiriquí, Herrera, Los Santos, Veraguas y 24 en Panamá, donde cubre áreas populares como Calidonia, la Lotería, la Universidad, el Ingenio, Río Abajo, San Miguelito, Santa Librada, Pedregal y 24 de diciembre, etc...
Ser propiedad del Estado le ha permitido combinar una preocupación mesurada por el rendimiento de su capital, con un criterio de equidad social en el campo bancario, donde este criterio es precisamente muy infrecuente.
Financieramente el balance general de la Caja es sólido. De diciembre de 1996 a noviembre de 1997, el total de activos aumentó B/.68 millones para alcanzar B/.632 millones. El total de depósitos aumentó casi B/.41 millones y alcanzó B/.468 millones. Su liquidez se incrementó en más de B/.30 millones para alcanzar B/.214 millones y los préstamos netos llegaron a B/.325 millones. El capital pagado es ahora de B/.80 millones y las ganancias al 30 de noviembre de 1997 superaban los B/.6 millones.
Si hay una debilidad de la Caja de Ahorros, es que su plataforma tecnológica necesita actualización, pues sus computadoras son obsoletas y la comunicación de datos no es rápida. Por otra parte, las normas estatales que se le aplican, por ejemplo en la compra de insumos, en el nivel de autorización de préstamos, en la venta de bienes reposeídos, en tener su propio cuerpo de inspectores de construcción y de ingenieros avaluadores, le restan rapidez y flexibilidad. Pero ésto se puede subsanar mediante la reforma de la Ley Orgánica de la Caja, de manera que pueda adquirir mayor libertad de iniciativa administrativa y establecer alianzas estratégicas de cara al futuro, sin dejar de ser propiedad del Estado. Podría así mantener su doble objetivo de rentabilidad y equidad. Podría modernizarse sin dejar de ser ella misma.
El 23 de diciembre el Presidente de la Asamblea, del PRD, afirmó que el Gobierno no privatizaría ni la Caja, ni el Banco Hipotecario ni el Banco de Desarrollo Agropecuario. El mismo día la Viceministra de Hacienda y Tesoro, también el PRD, dijo desconocer la contraorden y que el Proyecto seguía ante la Asamblea. El 29 de diciembre el Presidente Pérez Balladares le dio la razón al primero. Ello hace suponer una posposición táctica, en función de sus intereses partidistas en el eventual referéndum sobre la reelección. Luego podrían hacer lo que tenían en mente: privatizar, especialmente si lograran la reelección.
Este proceder revela como en el ambiente actual el Gobierno juega pelota con asuntos muy serios que afectan el bienestar del pueblo panameño y del país.