Como nació el día de no fumar
Mediante Decreto No. 76 del 18 de marzo de 1987, se instituyó oficialmente en el país un día simbólico para que todo panameño haga un alto en su vida y reflexione sobre los daños que causa al organismo el fumar.
Desde años anteriores al decreto, ya como Supervisora Nacional de Ciencias en el Ministerio de Educación, habíamos introducido esta acción dentro de la celebración de la Semana de la Ciencia, hecho acogido con gran entusiasmo por los docentes del ramo, dado el beneficio que para la salud de estudiantes, educadores y padres de familia significaba. Desde entonces, se fueron organizando en colegios y escuelas actividades educativas a fin de descartar el hábito de fumar.
Tenemos que traer a la memoria el decidido apoyo que recibimos de la ANCEC, del Ministerio de Salud, de los centros de Salud y otros, además de mi esposo, Dr. Waldo Batista. Así, como docente de la ciencia que era, nos orientamos por la época en que regularmente se celebrara la Semana de la Ciencia en Panamá, o sea a fines de octubre. Como el 24 de ese mes se celebra cada año el Día de las Naciones Unidas, nada más propicio que escoger el 25 de octubre, ya que coincidía con la muerte del físico italiano Evangelista Torricelli, quien había hecho estudios relacionados con la ventilación pulmonar. ¡Eureka! Habíamos encontrado la fecha apropiada.
Luego, para lograr nuestro objetivo de que se instaurara permanentemente en el país este día, decidimos crear el Comité Cívico de Apoyo (COCIA) el 25 de octubre, para realizar acciones concretas en función de un decreto. Así, con la ayuda de Dios, presentamos formalmente nuestra solicitud a las comisiones de Salud y de Educación de la Asamblea Legislativa. Cuando ambas acogieron con beneplácito la propuesta mediante las respectivas resoluciones recomendando al Ejecutivo su aprobación, nos dirigimos hacia el Ministro de Salud, Dr. Francisco Sánchez Cárdenas, quien nos recibió, confirmándonos a mi esposo y a mí que iba a solicitar al Sr. Presidente, Eric Arturo Del Valle su acogida mediante el decreto. Y así sucedió.
Desde entonces, exhortamos a las entidades de salud y de educación a realizar acciones (elaborar murales, dictar charlas, etc.) para reflexionar sobre las consecuencias funestas del hábito de fumar y del valor que para cada persona representa la salud.
Desde años anteriores al decreto, ya como Supervisora Nacional de Ciencias en el Ministerio de Educación, habíamos introducido esta acción dentro de la celebración de la Semana de la Ciencia, hecho acogido con gran entusiasmo por los docentes del ramo, dado el beneficio que para la salud de estudiantes, educadores y padres de familia significaba. Desde entonces, se fueron organizando en colegios y escuelas actividades educativas a fin de descartar el hábito de fumar.
Tenemos que traer a la memoria el decidido apoyo que recibimos de la ANCEC, del Ministerio de Salud, de los centros de Salud y otros, además de mi esposo, Dr. Waldo Batista. Así, como docente de la ciencia que era, nos orientamos por la época en que regularmente se celebrara la Semana de la Ciencia en Panamá, o sea a fines de octubre. Como el 24 de ese mes se celebra cada año el Día de las Naciones Unidas, nada más propicio que escoger el 25 de octubre, ya que coincidía con la muerte del físico italiano Evangelista Torricelli, quien había hecho estudios relacionados con la ventilación pulmonar. ¡Eureka! Habíamos encontrado la fecha apropiada.
Luego, para lograr nuestro objetivo de que se instaurara permanentemente en el país este día, decidimos crear el Comité Cívico de Apoyo (COCIA) el 25 de octubre, para realizar acciones concretas en función de un decreto. Así, con la ayuda de Dios, presentamos formalmente nuestra solicitud a las comisiones de Salud y de Educación de la Asamblea Legislativa. Cuando ambas acogieron con beneplácito la propuesta mediante las respectivas resoluciones recomendando al Ejecutivo su aprobación, nos dirigimos hacia el Ministro de Salud, Dr. Francisco Sánchez Cárdenas, quien nos recibió, confirmándonos a mi esposo y a mí que iba a solicitar al Sr. Presidente, Eric Arturo Del Valle su acogida mediante el decreto. Y así sucedió.
Desde entonces, exhortamos a las entidades de salud y de educación a realizar acciones (elaborar murales, dictar charlas, etc.) para reflexionar sobre las consecuencias funestas del hábito de fumar y del valor que para cada persona representa la salud.