Como perros y gatos
Primero se impuso la globalización, privatización, neoliberalismo -como se le quiera llamar- y todos presentíamos que este sistema era una receta impuesta por los países grandes y poderosos para continuar succionando la magra riqueza de los más pequeños. El principal culpable de esta acción precipitada y condescendiente fue un gobierno PRD, pero rabiblanquizado. Lógico. Los sectores económicos pudientes estuvieron encantados, o por lo menos dijeron nada. Ahora se supone que debemos implantar este sistema de todas maneras, aunque es simple capitalismo salvaje.
Con la excusa de la incapacidad o ausencia de programas del presente gobierno, los mismos sectores económicos se erigieron en gurúes nacionales. El problema es que tal fue la andanada de críticas que dispararon inicialmente contra el presente gobierno que muchos percibimos que la intención era derrocarlo.
La administración estatal fue de tumbo en tumbo y entre sus logros está su disposición de consultar y buscar consenso en todos los asuntos de Estado que no podía solucionar o atacar, en cierto grado debido a la oposición cerrada de los sectores pudientes y, por supuesto, de los políticos rivales.
Gracias a Dios parece que en lo económico se ha llegado a un consenso y todos estamos a la espera de hechos, acciones concretas lideradas por el gobierno. No estoy seguro que este consenso haya tomado en cuenta a las organizaciones populares porque, está de más decirlo, en el capitalismo salvaje dominante esto se hace sólo en contadas ocasiones.
Así como critico a los gurúes pudientes, sería parcial dejar de señalar que el gobierno mireyista ha cometido errores por comisión y omisión. Mas lo significativo es que hay la posibilidad de que los sectores público y privado dejen a un lado la pelea de perros y gatos que han protagonizado y que comiencen todos a luchar hombro con hombro por Panamá.
Después de todo este molote, no es de sorprender que el reciente informe económico del Departamento de Estado norteño coincida casi al pie de la letra con los señalamientos de los sectores comerciales, empresariales, industriales y bancarios nacionales. El capitalismo salvaje tiene sus adeptos e impera, reitero, en nuestro país. También sigue vigente un sistema político corrupto que queriendo o sin querer, es complemento interesado de dicho salvajismo. Pues bien, mientras estos sistemas sigan vigentes, tenemos que hacer lo mejor por Panamá y sus gentes, dentro de los mismos. Por lo que exhorto a que se termine la guerra de tigres y San Bernardos, por Panamá. A los panameños nos toca poner de lo mejor para alcanzar los objetivos de nuestra nación.
Dentro de esta realidad, debemos darle la bienvenida al informe del Departamento de Estado. Opino que nunca está de más escuchar observaciones de terceros, siempre y cuando dichas observaciones no sean interpretadas como órdenes que deben cumplir los gurúes del patio. Es decir, el país. Es imperativo comentar que en USA hay muchos, la mayoría creo, que ven en el gobierno de Bush una exagerada propensión a acomodar a los pudientes, léase millonarios y multimillonarios. Esto lo acoto para que no se escape entre las grietas.
Recapitulando, nuestro gobierno y nuestros gurúes deben ponerse de acuerdo por Panamá. En cuanto al informe norteño sólo puedo lamentar que el problema a perpetuidad que nos han dejado los gringos -relativo a la descontaminación que "olvidaron" en muchas regiones de nuestra geografía- no haya tenido cabida en el informe de marras. Después de todo este no es un tema económico. ¿O sí?
Con la excusa de la incapacidad o ausencia de programas del presente gobierno, los mismos sectores económicos se erigieron en gurúes nacionales. El problema es que tal fue la andanada de críticas que dispararon inicialmente contra el presente gobierno que muchos percibimos que la intención era derrocarlo.
La administración estatal fue de tumbo en tumbo y entre sus logros está su disposición de consultar y buscar consenso en todos los asuntos de Estado que no podía solucionar o atacar, en cierto grado debido a la oposición cerrada de los sectores pudientes y, por supuesto, de los políticos rivales.
Gracias a Dios parece que en lo económico se ha llegado a un consenso y todos estamos a la espera de hechos, acciones concretas lideradas por el gobierno. No estoy seguro que este consenso haya tomado en cuenta a las organizaciones populares porque, está de más decirlo, en el capitalismo salvaje dominante esto se hace sólo en contadas ocasiones.
Así como critico a los gurúes pudientes, sería parcial dejar de señalar que el gobierno mireyista ha cometido errores por comisión y omisión. Mas lo significativo es que hay la posibilidad de que los sectores público y privado dejen a un lado la pelea de perros y gatos que han protagonizado y que comiencen todos a luchar hombro con hombro por Panamá.
Después de todo este molote, no es de sorprender que el reciente informe económico del Departamento de Estado norteño coincida casi al pie de la letra con los señalamientos de los sectores comerciales, empresariales, industriales y bancarios nacionales. El capitalismo salvaje tiene sus adeptos e impera, reitero, en nuestro país. También sigue vigente un sistema político corrupto que queriendo o sin querer, es complemento interesado de dicho salvajismo. Pues bien, mientras estos sistemas sigan vigentes, tenemos que hacer lo mejor por Panamá y sus gentes, dentro de los mismos. Por lo que exhorto a que se termine la guerra de tigres y San Bernardos, por Panamá. A los panameños nos toca poner de lo mejor para alcanzar los objetivos de nuestra nación.
Dentro de esta realidad, debemos darle la bienvenida al informe del Departamento de Estado. Opino que nunca está de más escuchar observaciones de terceros, siempre y cuando dichas observaciones no sean interpretadas como órdenes que deben cumplir los gurúes del patio. Es decir, el país. Es imperativo comentar que en USA hay muchos, la mayoría creo, que ven en el gobierno de Bush una exagerada propensión a acomodar a los pudientes, léase millonarios y multimillonarios. Esto lo acoto para que no se escape entre las grietas.
Recapitulando, nuestro gobierno y nuestros gurúes deben ponerse de acuerdo por Panamá. En cuanto al informe norteño sólo puedo lamentar que el problema a perpetuidad que nos han dejado los gringos -relativo a la descontaminación que "olvidaron" en muchas regiones de nuestra geografía- no haya tenido cabida en el informe de marras. Después de todo este no es un tema económico. ¿O sí?