Cómo se rescribe la Historia
Mirando televisión el miércoles 10 de febrero, alterné mi atención entre los canales 2 y 13. En el curso de los mismos pude ver más de una muestra de cinismo que me siento obligado a comentar.
El Sr. Fernando Aramburú Porras, desplegando una cinematográfica sonrisa, dijo claramente que "....el gobierno de Pérez Balladares dejaba al país importantes carreteras..." y que éstas se habían logrado, añadió enfáticamente, "sin aumentar la deuda nacional". La implicación subliminal es que esas carreteras se hubieran creado sin alterar los activos nacionales. O sea, como el mismo gobierno enfatizó en más de una oportunidad, respecto al Corredor Sur y el Corredor Norte, por ejemplo, que al país no le iban a costar nada.
El cinismo a que me refiero está en el hecho de que, a pesar de que no se ha aumentado la deuda nacional, los activos nacionales han sufrido un saqueo cuyo valor de mercado no baja de 350 millones de dólares, consistente en los terrenos de Paitilla y rellenos cedidos a ICA. Para colmo de males, que esta operación, era totalmente innecesaria, injustificada, absurda, lesiva a los intereses del país y de sus contribuyentes, y definitivamente sospechosa. Sobre la deuda nacional tengo algo que decir y lo diré muy próximamente.
Entre esas magníficas carreteras, que según el Sr. Aramburú Porras, nos deja de herencia el gobierno actual, es una de 8 kilómetros en Vista Bella, que atravesando un caserío, por poco no entierra las casas de los moradores, dejándolas en un barranco después de haber estado a nivel con el camino. Los moradores aparecieron en una noticia de televisión a pocos minutos después de la brillante declaración de Aramburú Porras, para quejarse de que los habían dejado sin agua como consecuencia de la construcción de la carretera y que sus reclamos al respecto, que ya llevan más de seis meses, solo encuentran oídos sordos o promesas mentirosas. Se quejan también que, siendo una carretera de doble vía, está tan mal
diseñada que constituye un peligro para los vehículos al igual que para los moradores.
¿Se acuerda cómo Hitler, Stalin, Fidel Castro y otros caballeros de similar calaña, han rescrito la Historia? Ellos lo hicieron mayormente a posteriori, cuando ya los hechos habían pasado a la historia, contando con que las generaciones nuevas tendrían la historia apócrifa como la verdadera y el tiempo se encargaría de convertir lo inventado en realidades históricas de veracidad evangélica. Pues bien, aquí, en nuestro país tan chiquitito, pero tan importante para el comercio mundial y del mundo, se rescribe la historia a medida que se van desarrollando los hechos. Se hacen declaraciones falsas, con la mayor serenidad y con rostro sonriente y
seguro, como el que puso Aramburú Porras al hacer sus declaraciones, que luego quedan en los anales de la nación.
Y si alguien denuncia la verdad, se le acusa de calumnia (e injuria, por las dudas) o que miente "por razones políticas" ; que se trata de personas locas o que no saben lo que dicen. A veces, cuando las denuncias pueden parecer más verosímiles, los llaman "antipatrias". Cuando la denuncia no puede cuestionarse porque la verdad que expone es obvia, los malhechores oficiales se callan en la esperanza que el denunciante se aburra por falta de eco, y la gente, como siempre, se olvide. Esto es lo que está ocurriendo con el chanchullo financiero que se ha cometido en favor de ICA de Panamá S.A., que he venido denunciando desde hace meses.
Pero el pueblo panameño de hoy es diferente. Ya no se le puede engañar así no más. Los malhechores lo han subestimado a pesar de que lo han visto levantarse como poderoso titán un famoso 30 de agosto. Volverá por sus fueros un próximamente famoso 2 de mayo.
Conviene aclarar que ni soy político, ni me interesa la política, ni
pertenezco a partido político alguno, y que si grito y protesto, es porque quiero a esta mi patria adoptiva y me duele ver cómo la violan por todos los lados y a todas las horas.
El Sr. Fernando Aramburú Porras, desplegando una cinematográfica sonrisa, dijo claramente que "....el gobierno de Pérez Balladares dejaba al país importantes carreteras..." y que éstas se habían logrado, añadió enfáticamente, "sin aumentar la deuda nacional". La implicación subliminal es que esas carreteras se hubieran creado sin alterar los activos nacionales. O sea, como el mismo gobierno enfatizó en más de una oportunidad, respecto al Corredor Sur y el Corredor Norte, por ejemplo, que al país no le iban a costar nada.
El cinismo a que me refiero está en el hecho de que, a pesar de que no se ha aumentado la deuda nacional, los activos nacionales han sufrido un saqueo cuyo valor de mercado no baja de 350 millones de dólares, consistente en los terrenos de Paitilla y rellenos cedidos a ICA. Para colmo de males, que esta operación, era totalmente innecesaria, injustificada, absurda, lesiva a los intereses del país y de sus contribuyentes, y definitivamente sospechosa. Sobre la deuda nacional tengo algo que decir y lo diré muy próximamente.
Entre esas magníficas carreteras, que según el Sr. Aramburú Porras, nos deja de herencia el gobierno actual, es una de 8 kilómetros en Vista Bella, que atravesando un caserío, por poco no entierra las casas de los moradores, dejándolas en un barranco después de haber estado a nivel con el camino. Los moradores aparecieron en una noticia de televisión a pocos minutos después de la brillante declaración de Aramburú Porras, para quejarse de que los habían dejado sin agua como consecuencia de la construcción de la carretera y que sus reclamos al respecto, que ya llevan más de seis meses, solo encuentran oídos sordos o promesas mentirosas. Se quejan también que, siendo una carretera de doble vía, está tan mal
diseñada que constituye un peligro para los vehículos al igual que para los moradores.
¿Se acuerda cómo Hitler, Stalin, Fidel Castro y otros caballeros de similar calaña, han rescrito la Historia? Ellos lo hicieron mayormente a posteriori, cuando ya los hechos habían pasado a la historia, contando con que las generaciones nuevas tendrían la historia apócrifa como la verdadera y el tiempo se encargaría de convertir lo inventado en realidades históricas de veracidad evangélica. Pues bien, aquí, en nuestro país tan chiquitito, pero tan importante para el comercio mundial y del mundo, se rescribe la historia a medida que se van desarrollando los hechos. Se hacen declaraciones falsas, con la mayor serenidad y con rostro sonriente y
seguro, como el que puso Aramburú Porras al hacer sus declaraciones, que luego quedan en los anales de la nación.
Y si alguien denuncia la verdad, se le acusa de calumnia (e injuria, por las dudas) o que miente "por razones políticas" ; que se trata de personas locas o que no saben lo que dicen. A veces, cuando las denuncias pueden parecer más verosímiles, los llaman "antipatrias". Cuando la denuncia no puede cuestionarse porque la verdad que expone es obvia, los malhechores oficiales se callan en la esperanza que el denunciante se aburra por falta de eco, y la gente, como siempre, se olvide. Esto es lo que está ocurriendo con el chanchullo financiero que se ha cometido en favor de ICA de Panamá S.A., que he venido denunciando desde hace meses.
Pero el pueblo panameño de hoy es diferente. Ya no se le puede engañar así no más. Los malhechores lo han subestimado a pesar de que lo han visto levantarse como poderoso titán un famoso 30 de agosto. Volverá por sus fueros un próximamente famoso 2 de mayo.
Conviene aclarar que ni soy político, ni me interesa la política, ni
pertenezco a partido político alguno, y que si grito y protesto, es porque quiero a esta mi patria adoptiva y me duele ver cómo la violan por todos los lados y a todas las horas.