Cómo un Estado debe pedir perdón
El diario colombiano El Espectador, en su edición digital, dio cuenta el pasado miércoles 4 de marzo, que el ministro de Defensa del hermano país, Juan Manuel Santos, en nombre del Estado colombiano, pidió perdón a los familiares de las víctimas de la desaparición y asesinato de 43 pobladores en hechos acaecidos el 14 de enero de 1990 en la población antioqueña de Pueblo Bello a manos de un grupo de paramilitares comandados por Fidel Castaño.
Los términos utilizados por el ministro colombiano no pudieron ser más elocuentes y directos: "Como ministro de Defensa, en nombre del Estado de Colombia, reconozco ante ustedes, los familiares de las víctimas, y ante la comunidad internacional y nacional, la responsabilidad internacional que cabe al Estado".
"Les pedimos perdón a ustedes. A padres, madres, esposas, hijos, hijas. Lamentamos no haber escuchado sus voces antes. Sabemos que nada va a reparar el dolor que ustedes han sentido".
Así, sin rodeos, los Estados serios cumplen las obligaciones emanadas de los convenios de Derechos Humanos.
Ojalá en nuestro gobierno hubiera algún asomo de entereza que permitiera enfrentar las responsabilidades con la hombría que se requiere.