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Competencia del IMA


El Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) ha desencadenado una competencia desleal con las importaciones de arroz pilado de Guyana, según denuncia la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura. Convirtiéndose en importador al margen de la bolsa de comercialización de productos agrícolas, el IMA ha perpetrado una triple transgresión contra reglas establecidas: primero atenta contra los derechos de los productores de arroz y de los molinos al traer al mercado de consumo un producto adquirido en el exterior en medio de los estertores de la agonía económica del sector agrícola: lesiona la libertad de importación de las empresas privadas; y, por añadidura, incumple el compromiso pactado con Estados Unidos, a través del tratado de libre comercio suscrito con Panamá, de priorizar las importaciones del país del Norte.

El gobierno panameñista ha recetado dieta a un sector productivo casi en estado terminal por la indiferencia estatal. El sector agropecuario clama por un apoyo estatal que impulse la recuperación productiva mediante una política integral que contemple auxilios crediticios con una moratoria concordante con la postración sectorial; exoneración de impuestos a las importaciones de agroquímicos debidamente regulados; asesoramiento tecnológico de organismos de la ONU para lograr mayores índices de rendimiento de las cosechas; estructuración de un sistema de riegos de tierras dedicadas al cultivo de productos constitutivos de los alimentos de consumo masivo.

Pero no hay indicios de una planificación gubernamental que coadyuve a la revitalización de la economía agropecuaria. Lejos de hacerlo, se convierte en un competidor desleal con la intervención de intermediarios privados cobijados por el IMA para la importación de arroz pilado de Guyana. ¿Por qué no se compra arroz en países productores como Estados Unidos, con el que tenemos obligaciones derivadas de un tratado de libre comercio, o con China, Vietnam, capaces de ofrecer mejores precios por los grandes volúmenes de sus cosechas? ¿A quién privilegia el IMA?

En esta era de presunciones de corrupción en todo y para todo, también hay que mirar hacia dentro de la nueva burocracia panameñista. ¿O se creen ángeles bajados del cielo para beneficiar a los panameños con la bendición del Opus Dei?

La autocracia panameñista-perredista no somete a consulta a la sociedad civil las decisiones influyentes en el rumbo del país. El control de precios se ha extendido seis meses más sin escuchar la opinión de los agentes económicos sobre la experiencia de la implementación.

El mismo procedimiento de voluntarismo político comprende, también, a otras esferas de la vida nacional. No se pone atención a lo que representa dentro del sistema democrático que el Estado controle los resortes económicos y reemplace a la brava a la empresa privada. Si se mantiene el estilo panameñista de hegemonismo económico y político en las decisiones nacionales, ingresaremos a otro tipo de régimen político antagónico a la democracia instituida por la Constitución.

Ernest Renán, eminente pensador francés, definió la nación como consecuencia de un plebiscito cotidiano. Los mandatarios no pueden olvidar que son servidores públicos obligados a gobernar en función de los intereses sociales de las mayorías y no de los intereses de las minorías plutocráticas.

 

101 años de Panamá América

 
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