Competencia en la educación
Desde 1965, el gobierno de los Estados Unidos ha gastado $120 mil millones en la educación de sus ciudadanos. Por ello, sin embargo, no puede mostrar muchos resultados positivos. Sus ciudadanos siguen de tercerones en todos los exámenes internacionales de aptitud y conocimiento. Si se llega a las minorías y clases sociales más marginadas, la situación es significativamente peor.
Por eso es que el presidente George Bush ha lanzado su presidencia con un planteamiento para promover cambios dirigidos a mejorar la calidad de la educación. Como buen político, hasta el momento ha evitado una confrontación con los maestros, quienes son un grupo beligerante y poderoso. En particular, ha propuesto establecer exámenes anuales para los últimos tres años de primaria y todos los de secundaria y publicar los resultados; hacer responsables a las escuelas por los resultados de dichos exámenes; liberar del estricto control federal a escuelas con buenos resultados y permitir a los padres utilizar fondos federales para inscribir a sus hijos en escuelas privadas. Esta última es quizá la más conflictiva de las propuestas, pues se asemeja bastante al régimen de "cupones" que hasta el momento ha sido muy controvertido.
En Panamá las cifras no son tan impresionantes, pero son significativas para nosotros. Históricamente, poco menos del 20% del presupuesto se ha destinado al Ministerio de Educación. El problema es que por cada balboa que se invierte se gastan cuatro en funcionamiento, administración y operación del aparato estatal dedicado a la educación.
Las propuestas de Bush están dirigidas a crear competencia entre las escuelas, lo cual, según estudios realizados en los Estados Unidos, mejora la calidad de la educación. El problema con ese objetivo es que los educadores se oponen en forma vehemente a cualquier medida que promueva competencia, la cual consideran foránea a la educación. Esa postura, sin embargo, es insostenible, ya que en realidad la competencia existe entre las escuelas públicas y privadas. Pero la misma condena a las clases menos pudientes al letargo. Queda por ver si Bush y los políticos en países como el nuestro, continuarán acomodando al gremio o insistirán en la introducción de nuevos conceptos.
Por eso es que el presidente George Bush ha lanzado su presidencia con un planteamiento para promover cambios dirigidos a mejorar la calidad de la educación. Como buen político, hasta el momento ha evitado una confrontación con los maestros, quienes son un grupo beligerante y poderoso. En particular, ha propuesto establecer exámenes anuales para los últimos tres años de primaria y todos los de secundaria y publicar los resultados; hacer responsables a las escuelas por los resultados de dichos exámenes; liberar del estricto control federal a escuelas con buenos resultados y permitir a los padres utilizar fondos federales para inscribir a sus hijos en escuelas privadas. Esta última es quizá la más conflictiva de las propuestas, pues se asemeja bastante al régimen de "cupones" que hasta el momento ha sido muy controvertido.
En Panamá las cifras no son tan impresionantes, pero son significativas para nosotros. Históricamente, poco menos del 20% del presupuesto se ha destinado al Ministerio de Educación. El problema es que por cada balboa que se invierte se gastan cuatro en funcionamiento, administración y operación del aparato estatal dedicado a la educación.
Las propuestas de Bush están dirigidas a crear competencia entre las escuelas, lo cual, según estudios realizados en los Estados Unidos, mejora la calidad de la educación. El problema con ese objetivo es que los educadores se oponen en forma vehemente a cualquier medida que promueva competencia, la cual consideran foránea a la educación. Esa postura, sin embargo, es insostenible, ya que en realidad la competencia existe entre las escuelas públicas y privadas. Pero la misma condena a las clases menos pudientes al letargo. Queda por ver si Bush y los políticos en países como el nuestro, continuarán acomodando al gremio o insistirán en la introducción de nuevos conceptos.