Complemento necesario
Hace un par de años mencioné en un ensayo (Otra opción para el Canal y su futuro) el peligroso asunto de concentrar toda la actividad de trasiego interoceánico solo en los servicios que brinda el Canal hoy día. En uno de los capítulos de dicho trabajo pronostiqué una debacle migratoria hacia las urbes de Panamá y Colón si se llegara a considerar el tercer juego de esclusas como el único producto nuevo que nuestro país pudiera ofrecer al comercio marítimo mundial.
Dije entonces - y lo reitero hoy - que con un sector agropecuario desarticulado, poco promovido y en absoluta desventaja frente a lo que está ocurriendo en otras partes del planeta, serían altísimas las probabilidades de que se diera el éxodo que señalé en el párrafo anterior. Agregué además que estos nuevos colonos - luego que se terminen las gigantescas obras que algunos proponen como solución inmediata a los problemas nacionales - establecerían morada permanente en la gran región metropolitana, aumentando las alarmantes realidades socioeconómicas que aquejan a nuestras dos mayores ciudades e incrementando - al mismo tiempo - las presiones sobre las cuencas y reservas de agua involucradas, tanto en la operación de la vía, como en el suministro de dicho líquido a los habitantes de las áreas que nos ocupan.
De los esquemas que propuse reevaluar en su justa dimensión pocos - sino ninguno - iguala las ventajas que ofrece al país el oleoducto transístmico. Esta obra funcionó de maravilla durante los años que trasegó petróleo del Pacífico al Caribe. Los gigantes de doscientas y tantas mil toneladas que transportaban el crudo de Alaska anclaron en ambos litorales panameños, nunca cruzaron el Canal, produjeron muchísimo dinero a los socios de la obra y beneficiaron inmensamente a las hoy maltrechas poblaciones de Chiriquí Grande y Puerto Armuelles, respectivamente.
El descubrimiento de enormes depósitos de petróleo en el Ecuador - y la muy favorable noticia que el oleoducto transístmico jugaría un papel cardinal en el traslado del mismo hacia la costa este norteamericana - abren un compás extraordinario para integrar dicha infraestructura dentro de una genuina y coherente política de trasiego a escala nacional.
222 Según los datos suministrados por la ACP para el año fiscal 2001 - 2002 los buques tanqueros representaron el 13.6% del total de tránsitos (11,862) efectuados durante dicho período.
Según los datos suministrados por la ACP para el año fiscal 2001 - 2002 los buques tanqueros representaron el 13.6% del total de tránsitos (11,862) efectuados durante dicho período. Si bien es cierto que no todos acarreaban petróleo - y que este porcentaje incluye el cruce en ambas direcciones - es significativo que 437 naves lo hicieran cargadas desde el Pacífico hacia el Caribe pues, de reiniciar operaciones el oleoducto transístmico, buena parte de ellas pudiera considerar el bombeo como propuesta atractiva a sus intereses comerciales. Además, esta acción sería igualmente conveniente para nuestro país, tanto por el ahorro de agua que la misma representaría y que pudiera emplearse para fomentar el paso de barcos que transporten granos, carga refrigerada y contenedores - 1, 2 y 3 en las frecuencias de uso de la vía interoceánica - como para mejorar las condiciones socioeconómicas de los poblados colindantes con los puertos en Chiriquí y Bocas del Toro.
La Constitución Nacional establece en el Artículo 310 que le corresponderá a la ACP "la administración, funcionamiento, conservación, mantenimiento y modernización del Canal de Panamá y sus actividades conexas, con arreglo a las normas constitucionales y legales vigentes, a fin que funcione de manera segura, continua, eficiente y rentable. Tendrá patrimonio propio y derecho de administrarlo".
Por ser nuestro país dueño del 44% de Petroterminal de Panamá, S.A. - empresa que administra la infraestructura en referencia - y que por mandato constitucional la ACP debe velar por el buen funcionamiento de actividades conexas al Canal, valdría la pena colocar dicho patrimonio nacional bajo la custodia de esta institución, principalmente para consolidar estrategias racionales y así aprovechar nuestra gran ventaja geográfica como sitio de tránsito evitando, con la misma medida, cualquier disparatado intento para adjudicar a terceros, condonar obligaciones pactadas o burocratizar a la usanza local tan preciado bien con que cuenta la República de Panamá.
(rbermudez@cableonda.net)
Dije entonces - y lo reitero hoy - que con un sector agropecuario desarticulado, poco promovido y en absoluta desventaja frente a lo que está ocurriendo en otras partes del planeta, serían altísimas las probabilidades de que se diera el éxodo que señalé en el párrafo anterior. Agregué además que estos nuevos colonos - luego que se terminen las gigantescas obras que algunos proponen como solución inmediata a los problemas nacionales - establecerían morada permanente en la gran región metropolitana, aumentando las alarmantes realidades socioeconómicas que aquejan a nuestras dos mayores ciudades e incrementando - al mismo tiempo - las presiones sobre las cuencas y reservas de agua involucradas, tanto en la operación de la vía, como en el suministro de dicho líquido a los habitantes de las áreas que nos ocupan.
De los esquemas que propuse reevaluar en su justa dimensión pocos - sino ninguno - iguala las ventajas que ofrece al país el oleoducto transístmico. Esta obra funcionó de maravilla durante los años que trasegó petróleo del Pacífico al Caribe. Los gigantes de doscientas y tantas mil toneladas que transportaban el crudo de Alaska anclaron en ambos litorales panameños, nunca cruzaron el Canal, produjeron muchísimo dinero a los socios de la obra y beneficiaron inmensamente a las hoy maltrechas poblaciones de Chiriquí Grande y Puerto Armuelles, respectivamente.
El descubrimiento de enormes depósitos de petróleo en el Ecuador - y la muy favorable noticia que el oleoducto transístmico jugaría un papel cardinal en el traslado del mismo hacia la costa este norteamericana - abren un compás extraordinario para integrar dicha infraestructura dentro de una genuina y coherente política de trasiego a escala nacional.
222 Según los datos suministrados por la ACP para el año fiscal 2001 - 2002 los buques tanqueros representaron el 13.6% del total de tránsitos (11,862) efectuados durante dicho período.
Según los datos suministrados por la ACP para el año fiscal 2001 - 2002 los buques tanqueros representaron el 13.6% del total de tránsitos (11,862) efectuados durante dicho período. Si bien es cierto que no todos acarreaban petróleo - y que este porcentaje incluye el cruce en ambas direcciones - es significativo que 437 naves lo hicieran cargadas desde el Pacífico hacia el Caribe pues, de reiniciar operaciones el oleoducto transístmico, buena parte de ellas pudiera considerar el bombeo como propuesta atractiva a sus intereses comerciales. Además, esta acción sería igualmente conveniente para nuestro país, tanto por el ahorro de agua que la misma representaría y que pudiera emplearse para fomentar el paso de barcos que transporten granos, carga refrigerada y contenedores - 1, 2 y 3 en las frecuencias de uso de la vía interoceánica - como para mejorar las condiciones socioeconómicas de los poblados colindantes con los puertos en Chiriquí y Bocas del Toro.
La Constitución Nacional establece en el Artículo 310 que le corresponderá a la ACP "la administración, funcionamiento, conservación, mantenimiento y modernización del Canal de Panamá y sus actividades conexas, con arreglo a las normas constitucionales y legales vigentes, a fin que funcione de manera segura, continua, eficiente y rentable. Tendrá patrimonio propio y derecho de administrarlo".
Por ser nuestro país dueño del 44% de Petroterminal de Panamá, S.A. - empresa que administra la infraestructura en referencia - y que por mandato constitucional la ACP debe velar por el buen funcionamiento de actividades conexas al Canal, valdría la pena colocar dicho patrimonio nacional bajo la custodia de esta institución, principalmente para consolidar estrategias racionales y así aprovechar nuestra gran ventaja geográfica como sitio de tránsito evitando, con la misma medida, cualquier disparatado intento para adjudicar a terceros, condonar obligaciones pactadas o burocratizar a la usanza local tan preciado bien con que cuenta la República de Panamá.
(rbermudez@cableonda.net)