Compraventa de chatarra
Por Decreto Ejecutivo No. 74 de 27 de septiembre de 2006, el Gobierno Nacional procura regular el negocio de compra y venta de chatarra, imponiendo, entre otras cosas, una multa de diez mil balboas a las empresas que compren material robado, a más del riesgo de que se le cancele la licencia comercial.
En lo sucesivo, los negocios que se dediquen a esa actividad, tendrán que llenar formularios con el nombre, cédula, señas y domicilio de cada vendedor, detallando además el material y cantidad de cada operación. Mejor tarde que nunca.
El robo de cables telefónicos, de tapas de alcantarilla y de cuanto material metálico ajeno esté fuera de la vista de sus dueños, se ha convertido en epidemia.
Los perjuicios para el resto de la población son inmensos, desde dejar sin comunicación telefónica a barriadas enteras, hasta cortar las llamadas internacionales entre otros continentes, dado que se ha llegado a hurtar cables que atraviesan el Istmo. Lo anterior no incluye las tapas de alcantarillas, cuya falta es responsable de causar daños a gran cantidad de automóviles que caen por sorpresa en enormes agujeros; y tampoco la lamentable muerte hace un mes de un educador en Panamá Oeste, asesinado a tiros, mientras trataba de impedir, junto a dos de sus hijos, que un grupo de criminales robara los cables de teléfono de su barriada.
Pero quizás lo que más dramatice el alcance de esos delitos es el hurto, deshuese y venta ilícita de la enorme estatua de bronce del presidente Franklin Delano Roosevelt que estaba ubicada al inicio de la vía hacia Tocumen. En este caso, aunque llegó a identificarse a varias empresas que compraron el material, nadie fue preso ni sancionado significativamente. Pese a ello, el imponente monumento sigue siendo punto de orientación obligada en la ciudad capital, aunque la figura del mandatario estadounidense, que tanta justicia trajo a las desiguales relaciones con Panamá, siga ausente.