Compromiso del cristiano con su iglesia (I)
Dios es nuestro Padre, tenemos por herencia el cielo, nuestro hermano mayor es Jesucristo y el Espíritu Santo habita en nosotros como su templo. Tenemos la dicha de ser cristianos, hijos de Dios, miembros de la Iglesia, de la cual dice Santo Domingo "... que es una, santa, católica y apostólica." ¡Qué alegría compartir que somos cristianos y lo seremos hasta siempre!
La Iglesia fue fundada por Jesucristo sobre el fundamento de los apóstoles cuyos sucesores, los obispos, presiden las distintas iglesias particulares. Ella es peregrina en este continente y está presente y se realiza como comunidad de hermanos bajo la conducción de sus obispos. La Iglesia peregrina es por naturaleza misionera, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el designio del Dios Padre. La evangelización es su razón de ser; para eso fue fundada.
San Pablo dice que todos somos miembros importantes de esa iglesia, del cuerpo de Cristo, así como en el cuerpo humano la cabeza, ojos, pies, corazón, riñones, estómago y todos sus otros elementos son esenciales para la existencia. Ustedes y yo somos importantes ante los ojos de Dios. ¡Qué hermoso esto y qué dicha pertenecer por el bautismo a nuestra iglesia, la que conoció a Jesucristo hace ya dos mil años! Jesús dice en la Palabra que Él preparará una morada celestial, un lugar cerquita con Dios en el cielo. Si con Él morimos, con Él resucitaremos y viviremos para siempre. Debemos estar alegres, porque tenemos en herencia el cielo, seremos glorificados en Jesucristo. Hermanos, ¡qué hermoso y maravilloso vivir con esa esperanza!
¡Gloria al Señor, gloria a su Santo Nombre! ¡Qué dicha ser hijos de Dios, que Él nos abrace y tenga misericordia de nosotros, nos apriete en su corazón y nos ame profundamente! Desde siempre, Dios nuestro Padre pensó en nosotros; nos quiere y nos querrá siempre. Ese es Dios, el Rey, el todo bueno, maravilloso y santo. Demos gracias al Señor por haber nacido cristianos, por mantenernos en su iglesia, porque somos suyos para siempre.
Es verdaderamente hermoso y maravilloso ser cristiano y participar plenamente de todo aquello que es la vida católica a través del bautismo, la confirmación y la vivencia de los demás sacramentos. Pero no todo acaba con decirse cristiano. Cristiano es el que ora y actúa; el que reza y evangeliza; el que ama a Dios y al prójimo; el que asiste al templo y es misionero. Cristiano es el que lo proclama públicamente en la Eucaristía, porque cuando asistimos a misa estamos pregonando que somos católicos; pero que también dice que es católico en la vida privada, el trabajo, negocio, universidad y colegio. Cristiano en el templo y fuera de él.
Como cristiano se vive en Cristo, pero se muere para el mundo y ya no se le puede ver borracho en una cantina, maltratar a un empleado o a un hijo ni golpear a la esposa. No se le puede ver en un burdel o haciendo negocios ilícitos. Jovencitas, si viven en Cristo, mueren a toda forma de vestir indecente; muchachos, si viven en Cristo, mueren al lenguaje soez y bajo. Hermanos y hermanas casados, si viven en Cristo, deben ser fieles el uno al otro y nunca más caer en infidelidad o adulterio. Si somos de Cristo, morimos a las cosas malas del mundo, con todas sus idolatrías, para vivir en Cristo para siempre. Este es nuestro compromiso con Cristo hasta el final: ser sus testigos en cualquier lugar. Y no olviden que con Él somos... ¡Invencibles!
Entre tantos problemas que plagan los océanos existe poca o ninguna participación ciudadana en cuanto a la solución de los mismos. Algunas de las situaciones que preocupan mayormente a los expertos en vida marina son la ingestión de basura por la fauna marina y aquélla en donde los animales quedan inmovilizados al quedar atrapados en redes hasta su muerte.
Sin embargo, la "Limpieza Anual de Playas y Costas" es un claro ejemplo de una acción directa e inmediata de los ciudadanos en pro de la restauración de la salud de los océanos y además un llamado de consciencia a los dirigentes en cuanto a la regulación y creación de nuevas leyes que protejan el medio marino.
(ccamarena@ancon.org)
La Iglesia fue fundada por Jesucristo sobre el fundamento de los apóstoles cuyos sucesores, los obispos, presiden las distintas iglesias particulares. Ella es peregrina en este continente y está presente y se realiza como comunidad de hermanos bajo la conducción de sus obispos. La Iglesia peregrina es por naturaleza misionera, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo según el designio del Dios Padre. La evangelización es su razón de ser; para eso fue fundada.
San Pablo dice que todos somos miembros importantes de esa iglesia, del cuerpo de Cristo, así como en el cuerpo humano la cabeza, ojos, pies, corazón, riñones, estómago y todos sus otros elementos son esenciales para la existencia. Ustedes y yo somos importantes ante los ojos de Dios. ¡Qué hermoso esto y qué dicha pertenecer por el bautismo a nuestra iglesia, la que conoció a Jesucristo hace ya dos mil años! Jesús dice en la Palabra que Él preparará una morada celestial, un lugar cerquita con Dios en el cielo. Si con Él morimos, con Él resucitaremos y viviremos para siempre. Debemos estar alegres, porque tenemos en herencia el cielo, seremos glorificados en Jesucristo. Hermanos, ¡qué hermoso y maravilloso vivir con esa esperanza!
¡Gloria al Señor, gloria a su Santo Nombre! ¡Qué dicha ser hijos de Dios, que Él nos abrace y tenga misericordia de nosotros, nos apriete en su corazón y nos ame profundamente! Desde siempre, Dios nuestro Padre pensó en nosotros; nos quiere y nos querrá siempre. Ese es Dios, el Rey, el todo bueno, maravilloso y santo. Demos gracias al Señor por haber nacido cristianos, por mantenernos en su iglesia, porque somos suyos para siempre.
Es verdaderamente hermoso y maravilloso ser cristiano y participar plenamente de todo aquello que es la vida católica a través del bautismo, la confirmación y la vivencia de los demás sacramentos. Pero no todo acaba con decirse cristiano. Cristiano es el que ora y actúa; el que reza y evangeliza; el que ama a Dios y al prójimo; el que asiste al templo y es misionero. Cristiano es el que lo proclama públicamente en la Eucaristía, porque cuando asistimos a misa estamos pregonando que somos católicos; pero que también dice que es católico en la vida privada, el trabajo, negocio, universidad y colegio. Cristiano en el templo y fuera de él.
Como cristiano se vive en Cristo, pero se muere para el mundo y ya no se le puede ver borracho en una cantina, maltratar a un empleado o a un hijo ni golpear a la esposa. No se le puede ver en un burdel o haciendo negocios ilícitos. Jovencitas, si viven en Cristo, mueren a toda forma de vestir indecente; muchachos, si viven en Cristo, mueren al lenguaje soez y bajo. Hermanos y hermanas casados, si viven en Cristo, deben ser fieles el uno al otro y nunca más caer en infidelidad o adulterio. Si somos de Cristo, morimos a las cosas malas del mundo, con todas sus idolatrías, para vivir en Cristo para siempre. Este es nuestro compromiso con Cristo hasta el final: ser sus testigos en cualquier lugar. Y no olviden que con Él somos... ¡Invencibles!
Entre tantos problemas que plagan los océanos existe poca o ninguna participación ciudadana en cuanto a la solución de los mismos. Algunas de las situaciones que preocupan mayormente a los expertos en vida marina son la ingestión de basura por la fauna marina y aquélla en donde los animales quedan inmovilizados al quedar atrapados en redes hasta su muerte.
Sin embargo, la "Limpieza Anual de Playas y Costas" es un claro ejemplo de una acción directa e inmediata de los ciudadanos en pro de la restauración de la salud de los océanos y además un llamado de consciencia a los dirigentes en cuanto a la regulación y creación de nuevas leyes que protejan el medio marino.
(ccamarena@ancon.org)