Comunicación, medio para la sobrevivencia
Una sociedad moderna se basa en la comunicación que exista entre sus componentes; si logramos la comprensión entre todos sus componentes, si conseguimos que, por medio de la palabra, de una sonrisa o de un pensamiento, sobrevenga el entendimiento, hemos sobrepasado lo más difícil que existe.
El hombre es un ser gregario y, por lo tanto, tiende a agruparse para vivir porque la soledad es lo peor que puede existir. Una vez que nos aseguramos de vivir en conglomerado, es fácil la convivencia pacífica y madura. Esa madurez se proyecta de manera tal, que nos da la oportunidad de lograr la cultura social como presencia de comunicación. La falta de la misma pone una barrera en los diálogos y buen entendimiento.
La falta de comunicación personal acaba con cualquier unión o asociación que pueda haberse configurado. Anteriormente, la hora de la comida, almuerzo o cena, era el momento de conversar los problemas familiares y buscarle soluciones con la cooperación de todos sus miembros. No era hora de regaños, de discusiones desagradables ni de negativismo; la ingesta de alimentos se hacía más agradable con la risa de un cuento positivo o con la comunicación sencilla entre sus seres. Hoy podemos dar cuenta de la situación en una pareja por el sólo hecho de verlos junto y callados. Cuando un matrimonio no es capaz de intercambiar sus inquietudes, va derecho al fracaso por falta de comunicación.
Es hermoso observar dos hermanos o hermanas que se conversan animadamente, que se comentan sus movimientos de trabajo o de su simple vivir; los amigos se encuentran para comunicarse sus problemas y, padres e hijos deben estar empapados de los que les sucede a cada uno. Es incomprensible que una pareja no se cuente lo que hicieron durante el día, aunque sólo sea como medio de conversación.
El silencio es el enemigo de una buena avenencia para lograr simpatía entre las personas. Tengo la convicción de que, la comunicación negativa, llena de falsedades, sólo trae un conformismo dentro de esa relación interparte. Las guerras, las discusiones, son la antítesis de la comunicación entre países. En cambio, las conversaciones, las negociaciones o los diálogos, resultan en el hallazgo de las soluciones pacíficas.
No comprendo la falta de comunicación entre vecinos. No es que quiera vivir metido en la vida de los demás o viceversa. Es sólo mostrar interés noble en los problemas de nuestros semejantes para tratar de ayudar en sus soluciones y formar parte de un conglomerado en que hay que convivir diariamente. Tengo buenos vecinos a quienes puedo recurrir en un momento de necesidad. Tengo amistades y familiares a quienes comunicar mis inquietudes y necesidades. Entonces, si logro comunicarme con las personas con quienes me ha tocado relacionarme, tengo ganada una paz y un progreso en mis relaciones con los demás. ¿Cuántas veces tienes amistades en países lejanos y, por descuido no les das una llamadita de vez en cuando para saber de su vida? Muchas veces no lo hacemos ni con nuestros parientes y, repentinamente los perdemos para luego sentirnos dolidos de no haberlo hecho en el momento preciso.
Nunca debemos perder la oportunidad de ver, de conversar con los nuestros; de escucharlos y ayudarlos si tienen algún problema; en pocas palabras, de comunicarnos con ellos en el momento que lo necesitemos. Personalmente he perdido situaciones que luego me hace arrepentirme, pero es tarde. Comunicarse es importante. Las palabras y los pensamientos se inventaron para eso y no debe desperdiciarse el momento oportuno para decir un: te quiero, te necesito, quiero tu ayuda, ven que puedo ayudarte. Una palabra a tiempo es hermosa. Hablemos, comuniquemos nuestras inquietudes para que los demás las conozcan y permitamos, así, que penetren en nosotros como podemos hacerlo con los demás. ¡COMUNICACIÓN!
¿Dónde está el Foro 2020? Donde nosotros queramos que esté. Ni más ni menos.
(raulleisr@hotmail.com)
El hombre es un ser gregario y, por lo tanto, tiende a agruparse para vivir porque la soledad es lo peor que puede existir. Una vez que nos aseguramos de vivir en conglomerado, es fácil la convivencia pacífica y madura. Esa madurez se proyecta de manera tal, que nos da la oportunidad de lograr la cultura social como presencia de comunicación. La falta de la misma pone una barrera en los diálogos y buen entendimiento.
La falta de comunicación personal acaba con cualquier unión o asociación que pueda haberse configurado. Anteriormente, la hora de la comida, almuerzo o cena, era el momento de conversar los problemas familiares y buscarle soluciones con la cooperación de todos sus miembros. No era hora de regaños, de discusiones desagradables ni de negativismo; la ingesta de alimentos se hacía más agradable con la risa de un cuento positivo o con la comunicación sencilla entre sus seres. Hoy podemos dar cuenta de la situación en una pareja por el sólo hecho de verlos junto y callados. Cuando un matrimonio no es capaz de intercambiar sus inquietudes, va derecho al fracaso por falta de comunicación.
Es hermoso observar dos hermanos o hermanas que se conversan animadamente, que se comentan sus movimientos de trabajo o de su simple vivir; los amigos se encuentran para comunicarse sus problemas y, padres e hijos deben estar empapados de los que les sucede a cada uno. Es incomprensible que una pareja no se cuente lo que hicieron durante el día, aunque sólo sea como medio de conversación.
El silencio es el enemigo de una buena avenencia para lograr simpatía entre las personas. Tengo la convicción de que, la comunicación negativa, llena de falsedades, sólo trae un conformismo dentro de esa relación interparte. Las guerras, las discusiones, son la antítesis de la comunicación entre países. En cambio, las conversaciones, las negociaciones o los diálogos, resultan en el hallazgo de las soluciones pacíficas.
No comprendo la falta de comunicación entre vecinos. No es que quiera vivir metido en la vida de los demás o viceversa. Es sólo mostrar interés noble en los problemas de nuestros semejantes para tratar de ayudar en sus soluciones y formar parte de un conglomerado en que hay que convivir diariamente. Tengo buenos vecinos a quienes puedo recurrir en un momento de necesidad. Tengo amistades y familiares a quienes comunicar mis inquietudes y necesidades. Entonces, si logro comunicarme con las personas con quienes me ha tocado relacionarme, tengo ganada una paz y un progreso en mis relaciones con los demás. ¿Cuántas veces tienes amistades en países lejanos y, por descuido no les das una llamadita de vez en cuando para saber de su vida? Muchas veces no lo hacemos ni con nuestros parientes y, repentinamente los perdemos para luego sentirnos dolidos de no haberlo hecho en el momento preciso.
Nunca debemos perder la oportunidad de ver, de conversar con los nuestros; de escucharlos y ayudarlos si tienen algún problema; en pocas palabras, de comunicarnos con ellos en el momento que lo necesitemos. Personalmente he perdido situaciones que luego me hace arrepentirme, pero es tarde. Comunicarse es importante. Las palabras y los pensamientos se inventaron para eso y no debe desperdiciarse el momento oportuno para decir un: te quiero, te necesito, quiero tu ayuda, ven que puedo ayudarte. Una palabra a tiempo es hermosa. Hablemos, comuniquemos nuestras inquietudes para que los demás las conozcan y permitamos, así, que penetren en nosotros como podemos hacerlo con los demás. ¡COMUNICACIÓN!
¿Dónde está el Foro 2020? Donde nosotros queramos que esté. Ni más ni menos.
(raulleisr@hotmail.com)