Comunidad Emberá Drua lucha por subsistir
Enclavada en la espesa vegetación que bordea el Río Chagres, se encuentra la Comunidad indígena Emberá Drua. Un grupo étnico compuesto por unos 95 habitantes, que pese a las adversidades, ha sabido sortear dificultades y aprovechar las oportunidades para lograr una mejor forma de vida.
Han hecho del turismo su fuente de subsistencia, convirtiendo el lugar en uno de los atractivos turísticos más importantes para los visitantes extranjeros y nacionales.
Pero a pesar de este logro, los problemas que les aquejan son muchos. La falta de carretera, servicios de salud, mejora a la escuela y comunicaciones, son sólo algunas de las dificultades que enfrentan.
Según el jefe de la comunidad (el nocó) Aurito Valdespino, en múltiples ocasiones se ha solicitado apoyo al gobierno sin haber recibido ninguna respuesta. "Nos mantienen en un total abandono", pero cuando hay votaciones o necesitan de "nosotros, entonces aquí los tenemos", afirma.
Desde hace siete años esta comunidad realiza gestiones y se organiza para alcanzar una mejor forma de vida, "pues no queremos vivir más como lo hicieron nuestros antepasados, en condiciones que eran sumamente terribles".
Para tal efecto se han organizado y en estos momentos ya cuentan con la personería jurídica de una ONG y han desarrollado diferentes actividades para subsistir, siendo la más importante el turismo.
En materia de educación "no recibimos nada". La escuela es atendida por una maestra que imparte clases a los niños desde primero hasta sexto grado de primaria. Este centro tiene grandes deficiencias y presenta falta de materiales didácticos, que muchas veces son proporcionados por los visitantes, entre estos el Grupo VIVIUM de Bélgica, quienes donaron cinco mil balboas en útiles escolares.
En cuanto a salud, la comunidad tiene un tradicional curandero, Diofelino Córdova, quien se encarga de atender a las personas, pues no existe un puesto de salud.
En casos de urgencia es necesario viajar hasta al Centro de Salud de Nuevo Caimitillo, para encontrar atención médica, pues los servicios de salud son ofrecidos a la comunidad sólo cada tres meses cuando se efectúan giras médicas.
Ante esta situación, han solicitado el apoyo de un médico y el establecimiento de un centro de salud para la comunidad, que de igualmente pueda atender a la gran cantidad de turistas que visitan el lugar.
El problema más apremiante es el de la comunicación, pues si bien cuentan con una cabina telefónica instalada por la empresa Cable & Wireless, esta no funciona desde hace más de cinco meses.
Esta situación, señala el nocó, ha sido reportada en cuatro ocasiones a la empresa Cable & Wireless e igualmente al Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP) pero no han recibido respuesta.
Tanto residentes, como los operadores de turismo, sostienen que es importante que se repare lo antes posible y se mantenga el servicio constantemente, ya que a esta comunidad llega diariamente una gran cantidad de turistas que requieren comunicarse y no pueden hacerlo.
Valdespino dice que "si el teléfono no funciona, es mejor que se lo lleven, pues en estas condiciones no deseamos tenerlo".
La carretera que va desde las instalaciones de la planta de Cemento Bayano hasta el Puerto Corotú, en el lago Alajuela, es la única vía para llegar a la comunidad y está inservible.
En realidad transitar por sus ocho kilómetros de longitud parecen estar en el "Raly de Dakar", pues su condición es deplorable y apenas permite que los vehículos de turismo lleguen al puerto para abordar los botes que llevan a la comunidad Emberá Drua.
Desde hace muchos años ha existido la promesa de construir esta vía, pero hasta la fecha no se ha creado, por el contrario, se ha dejado deteriorar más y en época de invierno es casi intransitable.
No es justo, dice Valdespino, que con la visita de tantos turistas y el desarrollo de esta actividad se tenga que pasar penurias para llegar a este lugar.
Además, la imagen que se llevan los visitantes es totalmente negativa para el turismo, pues en el trayecto sólo se ve basura, lo que deja mucho que desear, señaló Valdespino.
Han hecho del turismo su fuente de subsistencia, convirtiendo el lugar en uno de los atractivos turísticos más importantes para los visitantes extranjeros y nacionales.
Pero a pesar de este logro, los problemas que les aquejan son muchos. La falta de carretera, servicios de salud, mejora a la escuela y comunicaciones, son sólo algunas de las dificultades que enfrentan.
Según el jefe de la comunidad (el nocó) Aurito Valdespino, en múltiples ocasiones se ha solicitado apoyo al gobierno sin haber recibido ninguna respuesta. "Nos mantienen en un total abandono", pero cuando hay votaciones o necesitan de "nosotros, entonces aquí los tenemos", afirma.
Desde hace siete años esta comunidad realiza gestiones y se organiza para alcanzar una mejor forma de vida, "pues no queremos vivir más como lo hicieron nuestros antepasados, en condiciones que eran sumamente terribles".
Para tal efecto se han organizado y en estos momentos ya cuentan con la personería jurídica de una ONG y han desarrollado diferentes actividades para subsistir, siendo la más importante el turismo.
En materia de educación "no recibimos nada". La escuela es atendida por una maestra que imparte clases a los niños desde primero hasta sexto grado de primaria. Este centro tiene grandes deficiencias y presenta falta de materiales didácticos, que muchas veces son proporcionados por los visitantes, entre estos el Grupo VIVIUM de Bélgica, quienes donaron cinco mil balboas en útiles escolares.
En cuanto a salud, la comunidad tiene un tradicional curandero, Diofelino Córdova, quien se encarga de atender a las personas, pues no existe un puesto de salud.
En casos de urgencia es necesario viajar hasta al Centro de Salud de Nuevo Caimitillo, para encontrar atención médica, pues los servicios de salud son ofrecidos a la comunidad sólo cada tres meses cuando se efectúan giras médicas.
Ante esta situación, han solicitado el apoyo de un médico y el establecimiento de un centro de salud para la comunidad, que de igualmente pueda atender a la gran cantidad de turistas que visitan el lugar.
El problema más apremiante es el de la comunicación, pues si bien cuentan con una cabina telefónica instalada por la empresa Cable & Wireless, esta no funciona desde hace más de cinco meses.
Esta situación, señala el nocó, ha sido reportada en cuatro ocasiones a la empresa Cable & Wireless e igualmente al Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP) pero no han recibido respuesta.
Tanto residentes, como los operadores de turismo, sostienen que es importante que se repare lo antes posible y se mantenga el servicio constantemente, ya que a esta comunidad llega diariamente una gran cantidad de turistas que requieren comunicarse y no pueden hacerlo.
Valdespino dice que "si el teléfono no funciona, es mejor que se lo lleven, pues en estas condiciones no deseamos tenerlo".
La carretera que va desde las instalaciones de la planta de Cemento Bayano hasta el Puerto Corotú, en el lago Alajuela, es la única vía para llegar a la comunidad y está inservible.
En realidad transitar por sus ocho kilómetros de longitud parecen estar en el "Raly de Dakar", pues su condición es deplorable y apenas permite que los vehículos de turismo lleguen al puerto para abordar los botes que llevan a la comunidad Emberá Drua.
Desde hace muchos años ha existido la promesa de construir esta vía, pero hasta la fecha no se ha creado, por el contrario, se ha dejado deteriorar más y en época de invierno es casi intransitable.
No es justo, dice Valdespino, que con la visita de tantos turistas y el desarrollo de esta actividad se tenga que pasar penurias para llegar a este lugar.
Además, la imagen que se llevan los visitantes es totalmente negativa para el turismo, pues en el trayecto sólo se ve basura, lo que deja mucho que desear, señaló Valdespino.