Con Chávez todos pierden
El fracaso de la mediación del presidente Hugo Chávez, que tenía como fin conseguir la liberación de un primer grupo de secuestrados, al que habría que añadir que, sin duda, de haberse logrado podría abrir el camino para la consolidación de un intercambio humanitario a más largo plazo para todos los secuestrados por las FARC y la liberación de guerrilleros prisioneros, es una crisis muy lamentable para la región. La realidad de los últimos acontecimientos ha puesto todo nuevamente en punto muerto.
Con esta nueva crisis diplomática entre Uribe y Chávez todos pierden. Incluso, podría regionalizarse con nuevos “frentes de ataques verbales” (no hay otra forma de llamarlo) por el empecinamiento de Chávez de responder a cualquier problema internacional, ya sea protocolar, diplomático o político, con un verbo que es la antítesis misma de un buen negociador donde la cordura debía ser la primera virtud que debiera caracterizar al mediador. ¿A quién se le ocurrió que Chávez podía ser equilibrado y conciliador? Y hoy la situación entre Colombia y Venezuela se perfila como un duelo entre dos. Uno, el presidente colombiano, Alvaro Uribe, abiertamente conservador y aliado férreo de la política de la administración de Estados Unidos en la región, y el otro, Hugo Chávez, cada vez más resuelto a convertirse en el "terror" de los encuentros internacionales, ya que nunca se sabe cómo reaccionará este "niño malcriado de pantalones largos".