Con el alza llegamos al punto de ignición
Hace un año el barril de petróleo costaba menos de 10 dólares en los mercados internacionales. Hoy supera ya los 22. No se trata, a la vista de la tendencia manifestada en el último año - y, singularmente, este último trimestre - de una subida pasajera, sino de un elemento duradero que está afectando a la economía internacional de manera importante. Los países consumidores, como Panamá, deberán esforzarse por introducir medidas que palien el efecto inflacionario de esta importante alza, al tiempo que los países productores recuperan y ven aliviadas sus crisis financieras, debido a que el sector petrolero en 1998 se vio abocado a precipitadas fusiones para combatir la pérdida de valor de sus activos.
La Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) ha impuesto unos recortes de producción encaminados a luchar contra el hundimiento de los precios y, a diferencia de ocasiones anteriores, sus miembros los están respetando fielmente. Si agregamos la subida del dólar y la paulatina recuperación económica en Asia y Latinoamérica, tenemos los ingredientes de un aumento de precios notable.
Sin embargo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acaba de hacer público un informe en el que matiza una de las causas de esa recuperación del petróleo más a menudo mencionadas: la caída de los "stocks" en los países industrializados. Resulta que las reservas no sólo no se redujeron, sino que durante el primer semestre de este año aumentaron hasta los 490,000 barriles diarios. Esta noticia quizá frene la carrera alcista del crudo, pero no es previsible que, por ahora, se invierta la tendencia. Los expertos creen, en efecto, que durante este último trimestre del año sí que se va a notar la caída de los niveles de reserva, y que sólo cuando estos queden en los niveles de hace dos o tres años se planteará la OPEP producir más.
Esta situación sin duda alguna se dejará notar en el bolsillo de los consumidores panameños. La estimación de que los países exportadores van a reducir el suministro de esta importante materia prima, ha motivado que las petroleras responsables del proceso de refinamiento y distribución adviertan que la gasolina y otros combustibles pronto reflejarán esa subida, lo que tendrá un claro impacto en la evolución de los precios al consumidor.
Los expertos achacan el encarecimiento del barril del petróleo a la incertidumbre que enmarcó la reunión de la OPEP durante el pasado mes de septiembre en Viena. En esa reunión se decidieron temas inherentes a la cartelización, específicamente la disciplina de producción y si se cede ante las presiones de algunos países encabezados por Venezuela, que quieren incrementar las ventas para sanear sus economías. A esto se unieron otras circunstancias imprevisibles, como lo fue la amenaza de huelga precisamente en el sector petrolero de Venezuela y la crítica situación socio-política que sacude a Indonesia.
De cualquier forma, existe una situación en la que el mercado está claramente inflado y que una fuerte corrección puede producirse en cualquier momento. Todo indica que existe una tremenda brecha entre el suministro y la demanda que puede acabar con los excedentes de crudo a finales de este año.
Pero, si allá llueve, por acá no escampa. A esta problemática internacional, podemos sumarles nuestros propios dolores de cabeza. Recientemente, con la divulgación en los medios de comunicación sobre el Caso de Arbitraje solicitado por Refinería Panamá contra el Estado Panameño por la suma de 89 millones de balboas, existe la necesidad inmediata para que el Gobierno nacional revise el Contrato Ley # 35 celebrado entre el Estado y la Refinería Panamá, ya que existen condiciones que impiden o hacen imposible que otro agente distinto a Refinería importe combustible a Panamá. Desde 1997, la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) ha mostrado su preocupación por el nivel de distorsión que existe en el mercado nacional y ha hecho sus recomendaciones a las autoridades sobre la industria de combustible en Panamá.
La industria de refinamiento de petróleo en Panamá es un monopolio no desafiable. La tarifa de protección otorgada por el Contrato Ley genera pérdidas de eficiencia económica y afecta el bienestar del consumidor debido a la posición dominante que disfruta Refinería. En adición, la fórmula que se utiliza para "fijar los precios" definida en el Contrato Ley representa un claro indicio de que no existe ninguna relación entre los precios de venta y los costos de producción, y peor aún, no crea incentivos para la reducción de estos precios ni de los costos.
La CLICAC sugiere cambiar el marco legal que regula la actividad de refinamiento de crudo en Panamá y propone crear las condiciones de acceso de otras empresas a la actividad de importación de combustibles. Tales condiciones consisten en la eliminación inmediata de la tarifa de protección y en la promoción de la competencia en la actividad de importación.
Mientras estas situaciones, la del aumento en los precios internacionales y la modificación de la regulación de la actividad de refinamiento de crudo en Panamá, no se esclarezcan de manera precisa, los consumidores tenemos la responsabilidad de actuar con seriedad e inteligencia. No podemos seguir de meros observadores consumiendo en forma descomunal, sin comprender que esta situación puede incidir negativamente en el presupuesto de todos los panameños. Debemos actuar con mesura, ahorrando energía, comparando precios y analizando con responsabilidad que un alza en los precios internacionales se traduce automáticamente en aumentos en los precios al consumidor de los combustibles, y eso sí que trasciende al bienestar de cada uno de nosotros.
Nuestra recomendación es aprovechar esta coyuntura para hacer hincapié en que la creación de una cultura de la competencia es un elemento decisivo para el desarrollo económico equilibrado. Es preciso redoblar los esfuerzos para que tanto la opinión pública como los responsables de la formulación de políticas económicas tomen conciencia de la importancia de un sistema de competencia adecuado. La creación de una cultura efectiva en esta esfera requiere un debate y explicaciones que no se limiten al círculo de las autoridades de la competencia. Es preciso que la actividad de fomento se haga extensiva a los ministerios competentes, incluido el Ministerio de Comercio e Industrias, así como a la Asamblea Legislativa, la sociedad civil y los medios de comunicación.
La Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) ha impuesto unos recortes de producción encaminados a luchar contra el hundimiento de los precios y, a diferencia de ocasiones anteriores, sus miembros los están respetando fielmente. Si agregamos la subida del dólar y la paulatina recuperación económica en Asia y Latinoamérica, tenemos los ingredientes de un aumento de precios notable.
Sin embargo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) acaba de hacer público un informe en el que matiza una de las causas de esa recuperación del petróleo más a menudo mencionadas: la caída de los "stocks" en los países industrializados. Resulta que las reservas no sólo no se redujeron, sino que durante el primer semestre de este año aumentaron hasta los 490,000 barriles diarios. Esta noticia quizá frene la carrera alcista del crudo, pero no es previsible que, por ahora, se invierta la tendencia. Los expertos creen, en efecto, que durante este último trimestre del año sí que se va a notar la caída de los niveles de reserva, y que sólo cuando estos queden en los niveles de hace dos o tres años se planteará la OPEP producir más.
Esta situación sin duda alguna se dejará notar en el bolsillo de los consumidores panameños. La estimación de que los países exportadores van a reducir el suministro de esta importante materia prima, ha motivado que las petroleras responsables del proceso de refinamiento y distribución adviertan que la gasolina y otros combustibles pronto reflejarán esa subida, lo que tendrá un claro impacto en la evolución de los precios al consumidor.
Los expertos achacan el encarecimiento del barril del petróleo a la incertidumbre que enmarcó la reunión de la OPEP durante el pasado mes de septiembre en Viena. En esa reunión se decidieron temas inherentes a la cartelización, específicamente la disciplina de producción y si se cede ante las presiones de algunos países encabezados por Venezuela, que quieren incrementar las ventas para sanear sus economías. A esto se unieron otras circunstancias imprevisibles, como lo fue la amenaza de huelga precisamente en el sector petrolero de Venezuela y la crítica situación socio-política que sacude a Indonesia.
De cualquier forma, existe una situación en la que el mercado está claramente inflado y que una fuerte corrección puede producirse en cualquier momento. Todo indica que existe una tremenda brecha entre el suministro y la demanda que puede acabar con los excedentes de crudo a finales de este año.
Pero, si allá llueve, por acá no escampa. A esta problemática internacional, podemos sumarles nuestros propios dolores de cabeza. Recientemente, con la divulgación en los medios de comunicación sobre el Caso de Arbitraje solicitado por Refinería Panamá contra el Estado Panameño por la suma de 89 millones de balboas, existe la necesidad inmediata para que el Gobierno nacional revise el Contrato Ley # 35 celebrado entre el Estado y la Refinería Panamá, ya que existen condiciones que impiden o hacen imposible que otro agente distinto a Refinería importe combustible a Panamá. Desde 1997, la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) ha mostrado su preocupación por el nivel de distorsión que existe en el mercado nacional y ha hecho sus recomendaciones a las autoridades sobre la industria de combustible en Panamá.
La industria de refinamiento de petróleo en Panamá es un monopolio no desafiable. La tarifa de protección otorgada por el Contrato Ley genera pérdidas de eficiencia económica y afecta el bienestar del consumidor debido a la posición dominante que disfruta Refinería. En adición, la fórmula que se utiliza para "fijar los precios" definida en el Contrato Ley representa un claro indicio de que no existe ninguna relación entre los precios de venta y los costos de producción, y peor aún, no crea incentivos para la reducción de estos precios ni de los costos.
La CLICAC sugiere cambiar el marco legal que regula la actividad de refinamiento de crudo en Panamá y propone crear las condiciones de acceso de otras empresas a la actividad de importación de combustibles. Tales condiciones consisten en la eliminación inmediata de la tarifa de protección y en la promoción de la competencia en la actividad de importación.
Mientras estas situaciones, la del aumento en los precios internacionales y la modificación de la regulación de la actividad de refinamiento de crudo en Panamá, no se esclarezcan de manera precisa, los consumidores tenemos la responsabilidad de actuar con seriedad e inteligencia. No podemos seguir de meros observadores consumiendo en forma descomunal, sin comprender que esta situación puede incidir negativamente en el presupuesto de todos los panameños. Debemos actuar con mesura, ahorrando energía, comparando precios y analizando con responsabilidad que un alza en los precios internacionales se traduce automáticamente en aumentos en los precios al consumidor de los combustibles, y eso sí que trasciende al bienestar de cada uno de nosotros.
Nuestra recomendación es aprovechar esta coyuntura para hacer hincapié en que la creación de una cultura de la competencia es un elemento decisivo para el desarrollo económico equilibrado. Es preciso redoblar los esfuerzos para que tanto la opinión pública como los responsables de la formulación de políticas económicas tomen conciencia de la importancia de un sistema de competencia adecuado. La creación de una cultura efectiva en esta esfera requiere un debate y explicaciones que no se limiten al círculo de las autoridades de la competencia. Es preciso que la actividad de fomento se haga extensiva a los ministerios competentes, incluido el Ministerio de Comercio e Industrias, así como a la Asamblea Legislativa, la sociedad civil y los medios de comunicación.