Con el jovencito ganoso
Respondo a las inquietudes del estudiante de economía, Carlos Andrés Ganoza D., quien en días pasados quedó muy azorado por un artículo que escribí sobre la pobreza (El Panamá América 6 de mayo del 2000). Me encanta la manera vivaz de escribir de Ganosa y he quedado impresionada por las citas que hace de Guillermo de Ockham y de John Maynard Keyes (La Prensa 29 de mayo del 2000).
Sin embargo, si yo fuera su profesora, le recomendaría que cuando procure rebatir un argumento de una manera seria, se refiera al meollo del asunto, evite alzarse en vuelos retóricos vacíos de significado y muy particularmente que no ponga en boca de la parte contraria algo que esa persona no ha dicho. Esas tácticas sirven solamente cuando se busca hacer nombre tratando de desacreditar a alguna persona seleccionada para ese propósito (en inglés eso se llama "setting up a straw man").
En defensa de la antropología, debo informarle al jovencito que, como esa ciencia trata de todos los aspectos de la cultura humana, el estudio de la economía es imprescindible a todo nivel. Por ejemplo, para sacar la maestría en antropología y el doctorado que poseo, tuve que pasar exámenes sobre economía que incluían los escritos más secos y aburridos que se pueda imaginar. No suministro nombres de economistas y los tomos que tuve que leer porque no acostumbro tratar de deslumbrar con citas ilustres.
Sin embargo, no fue sino hasta 1994, al empezar a hacer las investigaciones para mi libro "Golpes y Tratados", y a leer material que hasta hacía poco se había mantenido secreto por el Gobierno de Estados Unidos, que me enteré de lo que ocurre tras bastidores en el sistema capitalista mal llevado.
Al estudiante ganoso de hacer reputación, le dejo como tarea, la lectura de "Golpes y Tratados", y le recomiendo que para ampliar sus horizontes, lea el abundante material muy bien documentado que deja al descubierto las falacias de los economistas que se han plegado a la globalización mal llevada. No le doy nombres de autores porque ese trabajo lo tiene que hacer él. Para ganar puntos adicionales podría escribirle al Papa Juan Pablo II y preguntarle por qué ha objetado repetidamente las prácticas nefastas de un sistema que día a día aumenta más la brecha entre los ricos y los pobres.
Sin embargo, si yo fuera su profesora, le recomendaría que cuando procure rebatir un argumento de una manera seria, se refiera al meollo del asunto, evite alzarse en vuelos retóricos vacíos de significado y muy particularmente que no ponga en boca de la parte contraria algo que esa persona no ha dicho. Esas tácticas sirven solamente cuando se busca hacer nombre tratando de desacreditar a alguna persona seleccionada para ese propósito (en inglés eso se llama "setting up a straw man").
En defensa de la antropología, debo informarle al jovencito que, como esa ciencia trata de todos los aspectos de la cultura humana, el estudio de la economía es imprescindible a todo nivel. Por ejemplo, para sacar la maestría en antropología y el doctorado que poseo, tuve que pasar exámenes sobre economía que incluían los escritos más secos y aburridos que se pueda imaginar. No suministro nombres de economistas y los tomos que tuve que leer porque no acostumbro tratar de deslumbrar con citas ilustres.
Sin embargo, no fue sino hasta 1994, al empezar a hacer las investigaciones para mi libro "Golpes y Tratados", y a leer material que hasta hacía poco se había mantenido secreto por el Gobierno de Estados Unidos, que me enteré de lo que ocurre tras bastidores en el sistema capitalista mal llevado.
Al estudiante ganoso de hacer reputación, le dejo como tarea, la lectura de "Golpes y Tratados", y le recomiendo que para ampliar sus horizontes, lea el abundante material muy bien documentado que deja al descubierto las falacias de los economistas que se han plegado a la globalización mal llevada. No le doy nombres de autores porque ese trabajo lo tiene que hacer él. Para ganar puntos adicionales podría escribirle al Papa Juan Pablo II y preguntarle por qué ha objetado repetidamente las prácticas nefastas de un sistema que día a día aumenta más la brecha entre los ricos y los pobres.