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Con el pie Derecho


Quienes resultamos electos para ocupar escaños en la Asamblea Legislativa durante el período constitucional 1999-2004, estamos por terminar nuestro mandato. Durante estos cinco años, el Legislativo ha sido objeto de severas críticas y ha atravesado una de las peores crisis de su historia.
Y por ende, la nueva Asamblea tiene enormes retos por delante.
En la Comisión de Credenciales que me honro en presidir, hemos aprobado en primer debate un proyecto de ley para un nuevo Reglamento Interno, el cual contiene normas que facilitan una labor parlamentaria más eficiente y transparente. Queda en manos del actual pleno legislativo actuar con visión de futuro y permitir a los legisladores y legisladoras que tomarán posesión el próximo primero de septiembre iniciar su labor con el pie derecho.
Con nuevas reglas del juego, será menos difícil rescatar algo del prestigio perdido ante la ciudadanía. Aunque, claro está, será necesario que se hagan mayores transformaciones a nivel constitucional para garantizar una mejor Asamblea, más representativa y con mayores poderes de fiscalización.
El nuevo Reglamento disminuye prerrogativas a los legisladores, establece el descuento por inasistencia, obliga a todos los legisladores a presentar declaración jurada de estado patrimonial, reordena el trabajo de las Comisiones para hacerlo más eficiente, regula facultades constitucionales de la Asamblea que hoy en día no están desarrolladas en el Reglamento y obliga a un mayor consenso en la ratificación de importantes funcionarios públicos, entre otras innovaciones dignas de resaltar.
El nuevo Reglamento es resultado de las lecciones aprendidas tras más de diez años de labor parlamentaria en democracia y se redactó con el aporte del personal técnico de la institución. No es un trabajo partidista ni producto de situaciones coyunturales, sino que fue elaborado con una visión institucional.
El nuevo Reglamento merece ser aprobado antes de culminar el actual período legislativo.
Hay quienes pretenden disminuir su importancia, especulando en cuanto a la razón por la cual antes no fue propuesto o aprobado. Flaco favor le hacemos a la democracia panameña, si nos detenemos en esas menudencias, cuando lo importante no es porqué no se hizo antes, sino evaluar si su contenido es o no positivo para la Asamblea de hoy y sobre todo, la de mañana.
Estoy convencido de que sí lo es, de que constituye un paso positivo en la dirección correcta y sobre todo, de que es un instrumento mucho más moderno, coherente, democrático y participativo que el actual Reglamento Interno.
Como un Legislador que ha laborado intensamente en estos cinco años, participando de los debates y presentando propuestas de Ley (48, de las cuales 13 son Ley de la República), aspiro a que esta Asamblea, que pronto culmina, sea recordada, no como la Asamblea del CEMIS, sino como la que aprobó un nuevo Reglamento Interno, nuevas reglas del juego que recogieron muchas de las inquietudes y críticas ciudadanas que a lo largo de los años se han hecho en contra del Órgano Legislativo y sus miembros.
El escenario está dispuesto para que los actuales parlamentarios dejemos un legado positivo a la nueva Asamblea.
Ojalá que la sociedad civil juegue también su papel motivando a los actuales legisladores, tanto los que nos reelegimos como los que no, para que no dejemos para mañana, lo que podemos hacer hoy. Estoy seguro que si actuamos en conciencia y con responsabilidad, dando la prioridad que se merece al nuevo Reglamento, la comunidad sabrá reconocerlo y agradecerlo.
Cerremos con broche de oro el presente período legislativo, en una forma positiva y constructiva.

101 años de Panamá América

 
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