Con el señor Contralor de la República
El mal uso de los vehículos del Estado es una práctica que ha venido dándose, desde hace muchos años, a lo largo y ancho del territorio nacional, sin que hasta el presente, haya podido erradicarse, definitivamente.Se trata de algunos funcionarios irresponsables que ocupan posiciones importantes dentro de las esferas gubernamentales y los carros que proporciona el Gobierno para hacer más fácil la realización de sus programas de trabajo. Los usan de manera indiscriminada para atender asuntos personales, como por ejemplo,: paseos a la playa, compra en los supermercados, viajes familiares a distintos puntos del territorio nacional etc., sin pensar en que se trata de un recurso del Estado y como tal, se está haciendo un grave daño a la economía de la nación y a todos los panameños que pagan sus impuestos para que los funcionarios, desde el más alto nivel, hasta el menor, sean cuidadosos y responsables en el manejo de las propiedades de la nación.
Tal práctica de utilizar los vehículos del Estado, para asuntos personales, es parte de la CORRUPCION que vive el país y está demandando la acción enérgica de la Contraloría General de la República, a fin de cortar este mal, sobre todo, en momentos en que el Gobierno debe llevar a cabo una racionalización del gasto público, para que pueda cumplir con la obra social que se le prometió al pueblo en la campaña eleccionaria de Mayo del 99.
Es con mucha frecuencia que nos encontramos a nuestro paso por la ciudad y otros lugares del país, con vehículos "propiedad del Estado", que son utilizados en actividades que nada tienen que ver con funcionarios al servicio de la comunidad. A funcionarios irresponsables que no quieren aceptar que esta práctica tan dañina para la imagen del Estado, representa centenares de miles de balboas que se gastan en combustible y en piezas, sin que revierta en beneficio de las comunidades que pagan sus impuestos y exigen, con mucha razón, la pronta solución de sus problemas.
En momentos en que el tema de la CORRUPCION ocupa la atención nacional, es necesario y de urgencia multiplicar los controles gubernamentales, para que en todas las instituciones del gobierno, entidades autónomas y semiautónomas, se erradique tan funesta práctica y se tomen las medidas contra aquellos funcionarios que en lugar de colaborar por el buen nombre del actual régimen, están desprestigiándolo con su manera de proceder.
Ojalá el señor Contralor quien ya es conocedor del problema planteado, logre coordinar un trabajo de vigilancia con el director de la Policía Nacional, a través de todas las instituciones del Estado, en el sentido de contrarrestar esta mala práctica que cuesta tanto dinero al Gobierno y al pueblo panameño y que nos está hablando de funcionarios irresponsables que deben ser reemplazados por su deshonestidad y por el daño que están haciendo a la imagen de la nación.
Tal práctica de utilizar los vehículos del Estado, para asuntos personales, es parte de la CORRUPCION que vive el país y está demandando la acción enérgica de la Contraloría General de la República, a fin de cortar este mal, sobre todo, en momentos en que el Gobierno debe llevar a cabo una racionalización del gasto público, para que pueda cumplir con la obra social que se le prometió al pueblo en la campaña eleccionaria de Mayo del 99.
Es con mucha frecuencia que nos encontramos a nuestro paso por la ciudad y otros lugares del país, con vehículos "propiedad del Estado", que son utilizados en actividades que nada tienen que ver con funcionarios al servicio de la comunidad. A funcionarios irresponsables que no quieren aceptar que esta práctica tan dañina para la imagen del Estado, representa centenares de miles de balboas que se gastan en combustible y en piezas, sin que revierta en beneficio de las comunidades que pagan sus impuestos y exigen, con mucha razón, la pronta solución de sus problemas.
En momentos en que el tema de la CORRUPCION ocupa la atención nacional, es necesario y de urgencia multiplicar los controles gubernamentales, para que en todas las instituciones del gobierno, entidades autónomas y semiautónomas, se erradique tan funesta práctica y se tomen las medidas contra aquellos funcionarios que en lugar de colaborar por el buen nombre del actual régimen, están desprestigiándolo con su manera de proceder.
Ojalá el señor Contralor quien ya es conocedor del problema planteado, logre coordinar un trabajo de vigilancia con el director de la Policía Nacional, a través de todas las instituciones del Estado, en el sentido de contrarrestar esta mala práctica que cuesta tanto dinero al Gobierno y al pueblo panameño y que nos está hablando de funcionarios irresponsables que deben ser reemplazados por su deshonestidad y por el daño que están haciendo a la imagen de la nación.