Con la cruz a cuesta
José Miguel Alemán, ungido por el Partido Arnulfista, principalmente por su presidenta, quien dio la voz de mando y de proceder para su candidatura, se enfrenta con un sinnúmero de dificultades que le será difícil sortear para llegar a ocupar el solio presidencial en las elecciones del 2004.
Su calvario llama a la compasión. Primero que nada, la imposición presidencial de su candidatura, que así se percibió, fue recibida de muy malas ganas por la mayor parte de la ciudadanía; sobre todo, porque no se cuidó, como no se cuida aún, de tomar injerencia directa en el asunto. ¿Hasta qué punto esto implica más allá de una simpatía por un copartidario, el interés de seguir gobernando después de fenecido su período? Eso, en el supuesto de que José Miguel ganara las elecciones, cosa que veo difícil, a no ser por un milagro en el conteo.
Por otro lado, todo el camino de desaciertos y grandes escándalos que caracterizan el gobierno de doña Mireya continúan tan frescos en la memoria de los electores, que por muchas cintas que hayan programado cortan en los meses que anteceden a la elección, el rosario de cuentas que se hilvanaron cada año adquiere un peso específico, del cual no podrá despojarse el sonriente y novel candidato, ya que durante la mayoría de los acontecimientos, él formaba parte del gobierno durante el que se registran los hechos y de lo contrario su "Visión de país" forma parte de la del actual gobierno, que nunca más quisiéramos volver a repetir.
¿Quién podrá olvidar que durante el actual gobierno se hundió el helicóptero HP-1430, sin explicaciones que satisficieran realmente la opinión pública? ¿Qué decir del CEMIS, de los "afudólares", de los "durodólares", de la casita de Punta Mala, de la reforma tributaria, del Fondo Fiduciario, de los Rolex, regalados a los pobres legisladores; de los millones perdidos en el BANCONAL; de los Cadillac,
vendidos, rifados o regalados; del posible aumento de la luz y el teléfono, pese a que el Estado tiene allí su 50%? En definitiva, del aumento del desempleo, la pobreza, las enfermedades epidemiológicas, por falta de prevención y, por supuesto, la baja constante del poder adquisitivo de nuestro pueblo, que amortiza sus heridas entre alcohol y agua durante las fiestas del rey Momo (una forma de adormecer su conciencia, aunque después sea más duro el despertar) ¿Cómo olvidar los viajes faraónicos a Latinoamérica, Marruecos, Europa, etc.?
¿Y cómo no recordar la inversión millonaria en el fastuoso evento de Miss Universo, del cual por lo menos nos quedó una embajadora más para ser costeada por cuenta del erario público? Eso, sin que cumpla requisitos elementales de carácter académicos. No
importa que un número mayoritario de egresados de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá aspiren y clasifiquen para esa vacante. ¿Quién olvidará la aberrante autorización que hizo el Tribunal Electoral para que la Presidenta, supuestamente de todos los panameños, participara en política a favor del candidato de su propio partido? ¿Cómo olvidar aquel tamborito bailado con un legislador, nuevamente candidato, confeso de haber recibido dólares a cambio de un voto para el CEMIS? ¿Cuál es el mensaje subliminal que reciben las futuras generaciones?
Como si lo anterior no bastara, se planifican obras de infraestructura que más que aliviar a la población, terminan fastidiándole su tiempo y sus recursos. Nos referimos concretamente a la reparación casi simultánea de diversos paños en las arterias principales y secundarias de circulación vial, lo que origina una acentuación e intensificación de los tranques durante todas las horas del día, pero principalmente en aquellas en que los ciudadanos (as) entramos o salimos de nuestras faenas.
Todos estos trabajos lo ha realizado el gobierno durante los últimos meses, dizque atendiendo a la temporada seca; pero qué casualidad que todos los arreglos los dejó para esta última temporada seca. ¿Le digo el saldo? Continuo daño y reparación de automóviles, sea de paso, ha aumentado astronómicamente, sin que el Estado haga nada al respecto, tal vez porque el impuesto que deriva del mismo ayuda a los fines electoreros.
Una última observación para el candidato Alemán: A la mujer panameña no se nos dio el voto. Si bien es cierto la Constitución de 1946 proclamó la igualdad jurídica de la mujer y el hombre, es decir el derecho de ésta a votar, esto fue el resultado de la lucha emprendida desde 1923 con la creación del Partido Nacional Feminista, liderado por la insigne abogada Clara González, que reivindicaba el derecho de la mujer al sufragio. Que quede bien claro. Esto no fue una concesión, es el resultado de la lucha femenina y de coyunturas históricas sociales.
Su calvario llama a la compasión. Primero que nada, la imposición presidencial de su candidatura, que así se percibió, fue recibida de muy malas ganas por la mayor parte de la ciudadanía; sobre todo, porque no se cuidó, como no se cuida aún, de tomar injerencia directa en el asunto. ¿Hasta qué punto esto implica más allá de una simpatía por un copartidario, el interés de seguir gobernando después de fenecido su período? Eso, en el supuesto de que José Miguel ganara las elecciones, cosa que veo difícil, a no ser por un milagro en el conteo.
Por otro lado, todo el camino de desaciertos y grandes escándalos que caracterizan el gobierno de doña Mireya continúan tan frescos en la memoria de los electores, que por muchas cintas que hayan programado cortan en los meses que anteceden a la elección, el rosario de cuentas que se hilvanaron cada año adquiere un peso específico, del cual no podrá despojarse el sonriente y novel candidato, ya que durante la mayoría de los acontecimientos, él formaba parte del gobierno durante el que se registran los hechos y de lo contrario su "Visión de país" forma parte de la del actual gobierno, que nunca más quisiéramos volver a repetir.
¿Quién podrá olvidar que durante el actual gobierno se hundió el helicóptero HP-1430, sin explicaciones que satisficieran realmente la opinión pública? ¿Qué decir del CEMIS, de los "afudólares", de los "durodólares", de la casita de Punta Mala, de la reforma tributaria, del Fondo Fiduciario, de los Rolex, regalados a los pobres legisladores; de los millones perdidos en el BANCONAL; de los Cadillac,
vendidos, rifados o regalados; del posible aumento de la luz y el teléfono, pese a que el Estado tiene allí su 50%? En definitiva, del aumento del desempleo, la pobreza, las enfermedades epidemiológicas, por falta de prevención y, por supuesto, la baja constante del poder adquisitivo de nuestro pueblo, que amortiza sus heridas entre alcohol y agua durante las fiestas del rey Momo (una forma de adormecer su conciencia, aunque después sea más duro el despertar) ¿Cómo olvidar los viajes faraónicos a Latinoamérica, Marruecos, Europa, etc.?
¿Y cómo no recordar la inversión millonaria en el fastuoso evento de Miss Universo, del cual por lo menos nos quedó una embajadora más para ser costeada por cuenta del erario público? Eso, sin que cumpla requisitos elementales de carácter académicos. No
importa que un número mayoritario de egresados de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá aspiren y clasifiquen para esa vacante. ¿Quién olvidará la aberrante autorización que hizo el Tribunal Electoral para que la Presidenta, supuestamente de todos los panameños, participara en política a favor del candidato de su propio partido? ¿Cómo olvidar aquel tamborito bailado con un legislador, nuevamente candidato, confeso de haber recibido dólares a cambio de un voto para el CEMIS? ¿Cuál es el mensaje subliminal que reciben las futuras generaciones?
Como si lo anterior no bastara, se planifican obras de infraestructura que más que aliviar a la población, terminan fastidiándole su tiempo y sus recursos. Nos referimos concretamente a la reparación casi simultánea de diversos paños en las arterias principales y secundarias de circulación vial, lo que origina una acentuación e intensificación de los tranques durante todas las horas del día, pero principalmente en aquellas en que los ciudadanos (as) entramos o salimos de nuestras faenas.
Todos estos trabajos lo ha realizado el gobierno durante los últimos meses, dizque atendiendo a la temporada seca; pero qué casualidad que todos los arreglos los dejó para esta última temporada seca. ¿Le digo el saldo? Continuo daño y reparación de automóviles, sea de paso, ha aumentado astronómicamente, sin que el Estado haga nada al respecto, tal vez porque el impuesto que deriva del mismo ayuda a los fines electoreros.
Una última observación para el candidato Alemán: A la mujer panameña no se nos dio el voto. Si bien es cierto la Constitución de 1946 proclamó la igualdad jurídica de la mujer y el hombre, es decir el derecho de ésta a votar, esto fue el resultado de la lucha emprendida desde 1923 con la creación del Partido Nacional Feminista, liderado por la insigne abogada Clara González, que reivindicaba el derecho de la mujer al sufragio. Que quede bien claro. Esto no fue una concesión, es el resultado de la lucha femenina y de coyunturas históricas sociales.