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Con Mireya y sin &#161juego de cubiletes!


Una cosa es equivocarnos estando en las llanuras de nuestra ignorancia o en la cima de nuestra sabiduría. Y otra es usar artificios para engañar a los demás ¡juego de cubiletes!
Lo primero es falibilidad, porque todo entendimiento tiene sus errores. Es como si dijéramos que el error se equivoca. Pero, lo que sigue, lo segundo, es una aberración.
Querer engañar a los demás con artificios (con astucia, con doblez o deslealtad) es desviarse de las buenas costumbres, de lo sano y lo correcto. Por lo tanto es un extravío o, simplemente, una aberración.
La aberración es casi una apostasía y no una falibilidad. El apóstata, pura coincidencia, es también, quien cambia de doctrina o de partido político, y no sólo de sus creencias religiosas. Por ello, vale decir que si el error se equivoca, la aberración quiere equivocarse. Y así como todo entendimiento tiene sus errores, todo "delirio" tiene su aberración. Y toda aberración es casi una "dolencia de espíritu".
Decirle a una dama, públicamente, una y otra vez, que no es capaz, es, como dice Guillermo Sánchez Borbón, "el argumento más arrogante y deleznable que han esgrimido contra Mireya". La arrogancia, permítaseme decirlo, es la altanería del que cree que se basta a sí mismo. ¡Por eso, pido a Dios, que nos libre nuevamente del mandato de un solo hombre!
Decir que una persona no es capaz, es tanto como decir que el hombre no es capaz de pensar, de creer y de sentir. Lo capaz se refiere a los atributos con que el hombre nace. Es naturaleza. ¿Por qué, entonces, nos jactamos en decir que somos los más capaces? ¿Por qué no mejor decir que somos los que más hemos estudiado?
Para tener un elevado y noble proceder, es decir, para ser verdaderamente unos ciudadanos dignos y meritorios, no es imprescindible un diploma universitario. En verdad es que la familia de los buenos es infinitamente más numerosa que la familia de los sabios, engreídos y apóstatas.
Este 2 de mayo vota con verdadera conciencia, en favor de quien crees que verdaderamente quiere servir y ayudar a ese pueblo sufrido nuestro, que es la Voz de Dios.

101 años de Panamá América

 
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