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¡Con puro bla,bla,bla, no se va a poder!


LA CALIFICACIÓN promedio de 3.1 de los primeros cien días del gobierno "Sí se puede" no debe sorprender a nadie. Principalmente la presente administración está dedicada a meras relaciones públicas toda vez que surge una crítica o un cuestionamiento.
Muchos han destacado el esfuerzo para evitar que el Palacio de las Garzas no esté andrajoso.
En cuanto al tema más serio que afrontamos, el del déficit de la Caja de Seguro Social, se están haciendo muchas promesas que espero se plasmen en realidad tan pronto como sea posible, ayer si fuera necesario.
Pero, todos los sectores parece que no quieren sacrificarse, quieren mantener su statu quo y es obvio que así no se va a poder.
Peor, tengo el temor que el Gobierno afronte en mancuerna lo de la Caja de Seguro Social con la mil veces cacareada ampliación, modernización, como se le llame, del Canal de Panamá.
Pareciera lógico que lo de la Caja de Seguro Social se solucione, independientemente de lo del Canal Interoceánico.
Este último es un problema que no ha sido divulgado progresiva y ampliamente para que la opinión pública por lo menos trate de formarse una idea.
Después de todo, se habla de 120 estudios y $40 millones ya gastados.
Esperar a que la discusión pública se realice a través de los no tan honorables diputados es estirar lo que a todas luces parece una imposición tanto nacional como internacional: ¿Ampliamos el canal o no?
La fuerte embestida de los partidarios de una decisión, que ya parece adoptada, no podría ser resistida por los que se opondrían a tal medida.
Mientras tanto los `nuevos horizontes´ sí se podrán mientras muchos temen una colusión, más bien condescendencia con el querer norteño.
Opino que si se va a darle luz verde a todo lo que quiere el coloso, lo menos que podemos exigir es que sanee los sectores nacionales que contaminó.
La carta de Bush para Martín, a través del embajador Humbert, afirmando su acuerdo con las acciones de Torrijos no convence, después de todo el papel aguanta todo, hasta la existencia de armas de destrucción en masa.
También, la inclusión en el Tratado de Libre Comercio (TLC) de asuntos de seguridad, esto es, terrorismo.
No he oído a Martín exclamar, ¡No me ayudes compadre!
Enfocando de manera más minuciosa lo nacional, lo interno, se ha hecho más que evidente que la Comisión de la Verdad morirá, por calendario, naturalmente. Por ahora, todas las denuncias, las auditorías y las referencias al Ministerio Público son aplicables al período mireyista.
Los desmanes de la narcodictadura y del toro parece ser clavo pasado.
¿Será que están esperando que Lagos de Chile y Kirchner de Argentina hagan algo muy concreto, para entonces nosotros imitarlos?
Todo esto aterrizará cuando San Juan agache el dedo. ¿O no? El presidente y el primer vicepresidente palabrean al respecto.
Lo que sorprende es que el segundo vicepresidente, miembro del partido político que en un tiempo ya lejano se denominó la reserva moral de la patria, no dice ni esta boca es mía.
Es el típico caso politiquero de dame esto y me callo aquello. O más bien es que no es buena educación hablar y, principalmente, actuar, con la boca llena.
Cambiando de tema, ahora los viajes se suceden más rápido que Mireya cambiaba de vestido, tanto nos reunimos con los centroamericanos, como con los suramericanos, mientras estamos en el centro, en el aire, con nuestra propia aspirina.
Mientras tanto los consejeros internacionales de Martín son mayormente trogloditas.
Sin duda se necesita trazar un plan, un programa, de gobierno, porque por lo visto todo es improvisación. Por ahora dizque contamos con el apoyo de Chávez. ¡Qué barbaridad!
Oí un rumor que por lo absurdo me he abstenido de darle pábulo. Sin embargo, como van las cosas, todo es posible, todo "sí se puede".
El bochinche es que pronto el director de la Policía Nacional volverá a su banco y el que lo reemplazará es un milico que le parará los pelos de punta al más pintado.
Bueno, amanecerá y veremos, por lo menos debemos estar tirados en el suelo, berreando, porque el presidente está muy feliz con su gabinete.
Además, promete bonito. Estamos esperando ver cómo actúa.
Lo que sí está claro para la mayoría de los panameños es que no se está gobernando.
Es hora de que se pase de las palabras, de las relaciones públicas, a los hechos.

101 años de Panamá América

 
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