Con visión de futuro
Luego de resultar electo Legislador de la República por los votantes del Circuito 8-8, una de las primeras cosas que hice fue visitar las escuelas primarias oficiales del mismo. En la Escuela José Agustín Arango, ubicada en el Camino Real de Betania, me encontré con un salón de cómputo sin utilizar porque se habían adquirido los equipos, pero nadie sabía cómo utilizarlos. Ese fue mi primer encuentro con la insensatez de realizar inversiones millonarias en tecnología, sin tomar en consideración la capacitación de los individuos supuestos a utilizarla.
Después, tuve la oportunidad de conocer el trabajo de la Fundación Gabriel Lewis Galindo, cuando me invitaron a la inauguración de un centro de Recursos en la Escuela Francisco Arias Paredes, ubicada en Pueblo Nuevo. Allí pude apreciar un enfoque distinto, el cual privilegiaba la capacitación de los docentes. A partir de ese momento me enfoqué en un proyecto para dotar de centros similares de recursos tecnológicos a todas las escuelas primarias oficiales de mi circuito, el cual está prácticamente concluido.
En el Diálogo por la Transformación Integral del Sistema Educativo Nacional se lograron acuerdos de principio muy importantes para el futuro de la educación nacional. Uno de ellos fue el de llevar la tecnología a nuestras aulas de clase. Luego, en el Diálogo Nacional por la Reactivación Económica se acordó destinar un número indeterminado de hectáreas de las áreas revertidas para que, a través del mecanismo de dación en pago, se financiara un proyecto de llevar Internet a todas nuestras escuelas oficiales.
Me tocó estar presente en esa mesa, y recuerdo haber señalado a los presentes que, aunque me parecía muy buena la idea, llevar "Internet a todas las escuelas" era un proyecto bastante más complicado que simplemente comprar el equipo y pagar la conexión a Internet. En todo caso, lo cierto es que el tema fue aprobado en dicha instancia y quedó incluido en la Ley 20 de 2002.
A partir de la entrada en vigencia de la Ley antedicha, el Gobierno Nacional estableció una Comisión de Trabajo, integrada por representantes del Ministerio de Educación, el Ministerio de Economía y Finanzas y la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT) para diseñar el proyecto a ejecutar. Un año después, existe ya un inventario de la infraestructura existente y una propuesta para dotar del equipo necesario y conectar a Internet a 814 escuelas públicas en todo el territorio nacional. Un proyecto bastante ambicioso, el cual, de concretarse, podría significar una verdadera revolución en el sistema educativo panameño.
Sin embargo, conociendo como conozco en la práctica las dificultades para la ejecución de un proyecto como éste, una vez asumí el cargo de Presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Deporte de la Asamblea Legislativa, me propuse generar una discusión con respecto a este tema, buscando que no dejara de analizarse todos los posibles obstáculos y problemas que pueden darse en la realización de un proyecto de esta envergadura y complejidad. Esa aspiración se concretó en días pasados, cuando la Comisión convocó a expertos de Puerto Rico, Costa Rica, Chile y El Salvador para que compartieran sus experiencias y conocimientos con un público variado, compuesto mayormente por docentes, directores de centros educativos y funcionarios del MEDUC y SENACYT.
En conclusión, todos coincidimos en la necesidad de llevar la tecnología a nuestras escuelas. Hubo también coincidencia en que no se trata de enseñarle a usar la computadora a nuestros niños y niñas como fin último, sino que puedan utilizar esta herramienta tecnológica como un auxiliar muy útil en su proceso de aprendizaje.
Todos recalcaron también la importancia de tener docentes y directivos comprometidos con el proyecto y muy bien capacitados con antelación a recibir los equipos en sus respectivas escuelas. Además, y es importante resaltarlo, se concluyó que un proyecto como éste, para que tenga éxito, debe estar ajeno a los vaivenes políticos.
No se trata de una inversión que logra resultados a corto plazo, se requiere continuidad en la ejecución del mismo y un flujo permanente de recursos para hacerlo sustentable en el tiempo.
Según se nos informó por parte del MEDUC en el foro realizado por la Comisión, el Gobierno de la Excelentísima Sra. Presidenta Mireya Moscoso pretende licitar este año el suministro, instalación, soporte técnico por tres años y capacitación docente para 120 laboratorios de informática a través de un préstamo con el BID. Además, hay otros 694 centros educativos ya identificados, los cuales serán instalados en condiciones parecidas a través del mecanismo de financiamiento previsto en la Ley 20 de 2002.
Con mucha responsabilidad, como presidente de la Comisión de Educación y legislador oficialista, debo felicitar al gobierno por un proyecto de tales dimensiones. Pero no puedo dejar de plantear que se debe escuchar la opinión de los sectores vinculados a la ejecución del mismo: hay que darle mayor énfasis a la capacitación, ya que allí reside la diferencia entre el éxito o el fracaso de un proyecto como éste.
Si ya existen los recursos gracias a que hubo la voluntad política de todos los partidos y las fuerzas productivas del país, tengamos la visión de futuro para construir a largo plazo, sin desesperarnos por lograr resultados a corto término.
Como se concluyó en el Foro, bien podría darse, en los próximos meses, la licitación de los primeros 120 laboratorios y al mismo tiempo, destinar un fondo por determinar, producto de la venta de lotes en las áreas revertidas para crear el capital inicial de una fundación que, con la activa participación del Ministerio de Educación, lleve adelante la planificación, ejecución y mantenimiento de este proyecto tecnológico y pedagógico, de la misma forma que se ha hecho en Costa Rica y en alguna medida, en Chile.
Los otros 694 centros educativos no serían equipados al corto plazo y simultáneamente, sino en forma escalonada, según vaya progresando el proceso de capacitación docente que es requisito previo para el éxito de la inclusión de nueva tecnología en nuestras escuelas. De esta manera, construiremos un proyecto, como diría Emerson, sobre ideas bien firmes y por ende, para la eternidad.
Después, tuve la oportunidad de conocer el trabajo de la Fundación Gabriel Lewis Galindo, cuando me invitaron a la inauguración de un centro de Recursos en la Escuela Francisco Arias Paredes, ubicada en Pueblo Nuevo. Allí pude apreciar un enfoque distinto, el cual privilegiaba la capacitación de los docentes. A partir de ese momento me enfoqué en un proyecto para dotar de centros similares de recursos tecnológicos a todas las escuelas primarias oficiales de mi circuito, el cual está prácticamente concluido.
En el Diálogo por la Transformación Integral del Sistema Educativo Nacional se lograron acuerdos de principio muy importantes para el futuro de la educación nacional. Uno de ellos fue el de llevar la tecnología a nuestras aulas de clase. Luego, en el Diálogo Nacional por la Reactivación Económica se acordó destinar un número indeterminado de hectáreas de las áreas revertidas para que, a través del mecanismo de dación en pago, se financiara un proyecto de llevar Internet a todas nuestras escuelas oficiales.
Me tocó estar presente en esa mesa, y recuerdo haber señalado a los presentes que, aunque me parecía muy buena la idea, llevar "Internet a todas las escuelas" era un proyecto bastante más complicado que simplemente comprar el equipo y pagar la conexión a Internet. En todo caso, lo cierto es que el tema fue aprobado en dicha instancia y quedó incluido en la Ley 20 de 2002.
A partir de la entrada en vigencia de la Ley antedicha, el Gobierno Nacional estableció una Comisión de Trabajo, integrada por representantes del Ministerio de Educación, el Ministerio de Economía y Finanzas y la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT) para diseñar el proyecto a ejecutar. Un año después, existe ya un inventario de la infraestructura existente y una propuesta para dotar del equipo necesario y conectar a Internet a 814 escuelas públicas en todo el territorio nacional. Un proyecto bastante ambicioso, el cual, de concretarse, podría significar una verdadera revolución en el sistema educativo panameño.
Sin embargo, conociendo como conozco en la práctica las dificultades para la ejecución de un proyecto como éste, una vez asumí el cargo de Presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Deporte de la Asamblea Legislativa, me propuse generar una discusión con respecto a este tema, buscando que no dejara de analizarse todos los posibles obstáculos y problemas que pueden darse en la realización de un proyecto de esta envergadura y complejidad. Esa aspiración se concretó en días pasados, cuando la Comisión convocó a expertos de Puerto Rico, Costa Rica, Chile y El Salvador para que compartieran sus experiencias y conocimientos con un público variado, compuesto mayormente por docentes, directores de centros educativos y funcionarios del MEDUC y SENACYT.
En conclusión, todos coincidimos en la necesidad de llevar la tecnología a nuestras escuelas. Hubo también coincidencia en que no se trata de enseñarle a usar la computadora a nuestros niños y niñas como fin último, sino que puedan utilizar esta herramienta tecnológica como un auxiliar muy útil en su proceso de aprendizaje.
Todos recalcaron también la importancia de tener docentes y directivos comprometidos con el proyecto y muy bien capacitados con antelación a recibir los equipos en sus respectivas escuelas. Además, y es importante resaltarlo, se concluyó que un proyecto como éste, para que tenga éxito, debe estar ajeno a los vaivenes políticos.
No se trata de una inversión que logra resultados a corto plazo, se requiere continuidad en la ejecución del mismo y un flujo permanente de recursos para hacerlo sustentable en el tiempo.
Según se nos informó por parte del MEDUC en el foro realizado por la Comisión, el Gobierno de la Excelentísima Sra. Presidenta Mireya Moscoso pretende licitar este año el suministro, instalación, soporte técnico por tres años y capacitación docente para 120 laboratorios de informática a través de un préstamo con el BID. Además, hay otros 694 centros educativos ya identificados, los cuales serán instalados en condiciones parecidas a través del mecanismo de financiamiento previsto en la Ley 20 de 2002.
Con mucha responsabilidad, como presidente de la Comisión de Educación y legislador oficialista, debo felicitar al gobierno por un proyecto de tales dimensiones. Pero no puedo dejar de plantear que se debe escuchar la opinión de los sectores vinculados a la ejecución del mismo: hay que darle mayor énfasis a la capacitación, ya que allí reside la diferencia entre el éxito o el fracaso de un proyecto como éste.
Si ya existen los recursos gracias a que hubo la voluntad política de todos los partidos y las fuerzas productivas del país, tengamos la visión de futuro para construir a largo plazo, sin desesperarnos por lograr resultados a corto término.
Como se concluyó en el Foro, bien podría darse, en los próximos meses, la licitación de los primeros 120 laboratorios y al mismo tiempo, destinar un fondo por determinar, producto de la venta de lotes en las áreas revertidas para crear el capital inicial de una fundación que, con la activa participación del Ministerio de Educación, lleve adelante la planificación, ejecución y mantenimiento de este proyecto tecnológico y pedagógico, de la misma forma que se ha hecho en Costa Rica y en alguna medida, en Chile.
Los otros 694 centros educativos no serían equipados al corto plazo y simultáneamente, sino en forma escalonada, según vaya progresando el proceso de capacitación docente que es requisito previo para el éxito de la inclusión de nueva tecnología en nuestras escuelas. De esta manera, construiremos un proyecto, como diría Emerson, sobre ideas bien firmes y por ende, para la eternidad.