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“Condenado por la verdad"


Aquí, y en todas partes del mundo, manifestar y sostener la verdad puede incomodar a los demás; y eso hoy se acredita cuando todavía pretenden expulsar al Dr. Miguel A. Bernal de la Universidad de Panamá, simple y llanamente por criticar y recusar actuaciones sinuosas del cuasi-vitalicio Rector de la Casa Octavio Méndez Pereira, lo cual dilata la libre expresión. Este acontecer me hace recordar el famoso juicio de Sócrates -acusado de corromper a la juventud ateniense, de crear nuevos dioses y faltar a la devoción de los existentes-, pues la verdadera razón de su condena a muerte, mediante la toma de la cicuta, se debía a su sabiduría y a la envidia de sus acusadores.

De hecho el hijo de Dios -que nació y vino al mundo para ser testigo de la verdad (Jn. 18; 37)- con su Revolución de amor y loable destreza para disuadir multitudes, descontentó a los sacerdotes y fariseos de aquella época, y por ello fue procesado y condenado a muerte, por agitador. “Después se levanto la Asamblea y lo llevaron ante Pilato. Ahí empezaron a acusarlo, diciendo: Hemos comprobado que este hombre agita al pueblo (Lc. 23; 1-2)”. Sin obviar a Galileo Galilei, quien fue condenado por el Tribunal de la Inquisición, al ratificar que el sol era el centro del Universo.

Traigo a colación estas figuras de la historia, considerando que la percepción que tienen muchos en este país, del profesor Bernal, es casi igual de enigmática que la de aquellas personalidades en sus momentos determinados. Basado en lo que dijera él, en una entrevista cuando acotó, que “lo que molesta a algunos es que Miguel Antonio Bernal no tiene pepitas en la lengua para llamar al pan, pan y al vino, vino...

Él, denuncio y aseveró la sinuosa expedición de diplomas falsos en la Universidad de Panamá, lo cual fue comprobado por la propia casa de estudio; no obstante, como “La verdad duele cuando te la dicen, porque sabes que es cierto", el Cuasi-vitalicio Rector, no conforme con gestar hace cuatro años, del Inquisitivo Consejo General Universitario, la decisión de declarar “Non Grato” al Catedrático de la Facultad de Derecho, desde ahora podrá, seguir su persecución, cuyo fin es desterrarlo de una vez por todas de la Universidad de Panamá; en razón de que el pleno de la Corte Panameña, “decidió siete votos a favor y dos en contra, rechazar una advertencia de inconstitucionalidad presentada por Bernal contra el Estatuto Universitario”.

El Dr. Bernal, contrario a corromper a sus estudiantes como se le acusaba a Sócrates, se encarga de gestionar la cultura de la lectura, del análisis y de la buena educación; contrario a crear nuevos dioses, se preocupa por propulsar profesionales eficientes; contrario a gestar el culto a la personalidad, propugna el culto al Derecho; contrario a la negar lo que dice, lo reafirma con erudición; y sus discursos elocuentes y persuasivos, agitan e inspiran el amor al Derecho y, sobre todo, siempre recargados de pasión y sentimiento de apegó al mismo.

Hoy día está condenado a una posible expulsión por hacer de sus “palabras un arma” que dispara verdad y razón; y si ese es su delito, pues que siga siendo un criminal, ese activista, reformador y agitador de conciencia, en busca de la verdad, y que siga llamando “Al pan, pan y al vino, vino”, ya que sé que “la verdad os hará libres”…

101 años de Panamá América

 
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