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Confabulario


De restaurantes.
Un policía de Tránsito, de los pocos que hay por la ciudad, casi se envenena en el restaurante del supercentro El Fuerte en San Miguelito. Dice que fue un lío que le devolvieran la plata por la comida podrida, y cuando se la dieron fue un aseador, porque ningún encargado quiso dar la cara.

Megalómanos.
Pululan de unos años para acá las tarimas “presidenciales”, distintas a la del propio Presidente. Se trata de directores de instituciones autónomas y semiautónomas y representantes de corregimientos..., todos con sueños de grandeza.

Reguero de muertos.
No puede ser que sigan aumentando las cifras de tiroteos, robos a manos armada a camiones de reparto y  abarroterías y la Policía siga con esa actitud de ese no es mi problema. ¿Qué pasa, Cigarruista?

¿Dónde están?
Si se pone atención como se debe, descubriremos que la ciudad se está quedando sin tongos, ¿Dónde los esconden?

Allanamiento I.
Pero donde no faltaron policías fue en un allanamiento a la casa de una magistrada. Llegaron buscando las estatuas de los Juegos de Antaño. Un vecino llamó para decir que en el jardín las tenían. Resulta que eran unas de mentirita, de esas que venden ahora para adornar exteriores y son de recina.

Allanamiento II.
Lo curioso es que los policías debían darse cuenta enseguida que no eran las benditas estatuas, pues los del jardín están vestiditos y son bien parecidos, por lo que no se parecen en nada a los de los Juegos de Antaño. ¡Es que no saben ni lo que están buscando!

101 años de Panamá América

 
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