Confabulario
Dianas.
¡Ayayay, papá! Una tradición muy hermosa, las dianas a la Patria en la madrugada del 3 de noviembre, se ha convertido en piedra de escándalo. Las que se organizaron para esta ocasión dejaron un reguero de muertos y heridos.
Tranques I.
Por lo visto, los panameños tienen que organizarse por su propia cuenta para enfrentar los tranques vehiculares, pues ni el Tránsito ni el MOP piensan que el problema es de ellos. Los titulares de ambas instituciones le echan la culpa a la gran cantidad de vehículos que hay en la ciudad. En buen panameño: ¡Vea la vaina!
Tranque II.
¿Quién permite la importación de vehículos sin ningún control? ¿Qué instancia es la que ha permitido que circulen todos a la vez, sin ninguna organización? ¿Qué entidad tiene la ciudad trancada debido a trabajos de infraestructura, algunos repetidos por falta de una previa y eficiente supervisión? ¿Dónde está la matriz del caos organizativo? Otra vez, en buen panameño: ¡Vea la vaina!
De mexicanos.
Un ciudadano mexicano recibió dos tiros, uno en la boca y otro en el cráneo. A nadie se le ocurre pensar otra cosa, siendo mexicano, que se trata de ajustes de cuenta por narcotráfico. ¡Esto se está convirtiendo en una bola de nieve!
Más sangre.
Tal vez las autoridades tienen su “presupuesto” sobre la cantidad de muertos y heridos que dejan estas fiestas. Sin embargo, no deja de inquietar que las muertes violentas, por crímenes y accidentes de tránsito, sigan ocurriendo sin que ninguna autoridad ponga orden de una buena vez.