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A confesión de parte...


El domingo 16 de marzo, el Lic. Mitchel Doens publicó en La Prensa, en una página entera, un anuncio pagado, obsesivamente detallado y repetitivo, en respuesta al artículo que yo había publicado el 9 de marzo en El Panamá América, intitulado "Nueva Constitución: ¿Por qué ahora?" En su carta, remitiéndome copia de las propuestas de cambio constitucional, el Presidente de la Asamblea Legislativa especificó que el texto "lo hemos elaborado en la Asamblea Legislativa por el equipo de asesores y técnicos". Por eso me referí al texto como el "proyecto de los asesores". Mas como por ninguna parte se les identificaba, respeté su anonimato y nunca en mi artículo mencioné ningún nombre. De todos los asesores legislativos, incluso de los legislativos presidenciales, el único que se ha dado por aludido es el Lic. Doens.
A confesión de parte relevo de prueba. Al darse por aludido, el Lic. Doens se reconoce en el esbozo crítico que hice de los anónimos asesores. No es necesario entonces abundar sobre el tema. Además, es evidente que el objetivo primordial de su anuncio no es anlizar mi evaluación de la justificación del proyecto, sino atacar personal y políticamente al Lic. Martín Torrijos. Pero Martín ya superó ampliamente esos ataques en la opinión pública. Incluso, viniendo de quien vienen esos ataques lo favorecen.
Sólo quiero referirme a una de las calumnias que dirige en mi contra el Lic. Doens, como parte de su esfuerzo por obstaculizar la nueva relación del Partido Popular con el PRD, a favor de la candidatura de Martín, al decir que "para nadie es un secreto que el Dr. Arias Calderón...brindó con champagne y festejó la muerte del General Torrijos..." Lo que para nadie sí no es un secreto es que combatí el régimen militarista que implantó el General Torrijos, a quien sólo traté una vez, cuando me detuvieron en la Cárcel Modelo el 3 de noviembre de 1968. Mi lucha contra su régimen fue permanente, frontal y pacífica, porque no era democrático. Lo que no me impidió reconocer la aspiración social y el logro nacionalista canalero, de la etapa torrijista del régimen, aún en medio de la lucha contra el mismo. Pero nunca en toda mi vida he festejado la muerte de otra persona, por adversario que fuera de ella. Creo que eso sólo lo puede hacer quien en su inconsciencia o perversidad olvide su propia mortalidad. Y si algo acompaña mi fe de cristiano es la conciencia de que como ser humano he de morir y rendir cuenta de mi vida. Estoy convencido, por otra parte, que las peores calumnias revelan el lado oscuro no del calumniado, sino del calumniador. Éste acusa a otra persona de lo que él mismo se siente capaz de hacer.
A raíz de la muerte del General Torrijos, el Comité Político del Partido Demócrata Cristiano, que yo presidía, expresó su pésame en una declaración que inexplicablemente algunos usaron como pretexto para proferir amenazas, en un espíritu más negativo aún que el que manifiesta el Lic. Doens en su reciente escrito. Por ello, el 14 de agosto de 1981 publiqué en La Prensa un artículo intitulado "Una Patria sin voz", donde me refería al mensaje de pésame del PDC. Lo reproduzco hoy como testimonio de cuán lejos estábamos los demócratas cristianos de la mentalidad que me adjudica el Lic. Doens: "El sábado 1 de agosto, a solicitud del Departamento de Información de la Televisora Nacional (TV 2), formulé una declaración elaborada y publicada por el Comité Político del Partido Demócrata Cristiano. Esta declaración, que fue reproducida textualmente el domingo por La Prensa y por La Estrella de Panamá, decía lo siguiente, ni una palabra menos, ni una palabra más:
´El Partido Demócrata Cristiano comprende y respeta el dolor que sienten los familiares y amigos del General Omar Torrijos Herrera, así como sus asociados en el Gobierno y en la Guardia Nacional.
Con la muerte del General Torrijos ha terminado una etapa en la vida de la Nación, que se inició el 11 de octubre de 1968 y que produjo hondas divisiones entre los panameños. En la nueva etapa que nos toca vivir, los panameños debemos encontrar, con espíritu de fraternidad, los caminos que nos permitan lograr la plena e indispensable democratización de nuestra Patria.´
Al leer, el lunes 3, las noticias amenazadoras que publicaron, de manera coordinada y en forma de editoriales, dos de los tres diarios de ERSA, y al tener noticias de los virulentos comentarios de algunas emisoras, me vinieron a la memoria las primeras líneas de la Apología de Sócrates: ´No sé, atenienses, no sé la impresión que habrá producido en vuestro ánimo la palabra de mis acusadores. Y, sin embargo, hablando francamente, ni una palabra han dicho que sea verdadera.´
Los editoriales y comentarios mencionados no se referían realmente al contenido del mensaje demócrata cristiano, ni tenían mucho interés en hacerlo, como lo prueba el hecho de que los diarios en cuestión rehusaron publicar el texto tan violentamente denunciado. Sus lectores leyeron la denuncia, pero no tuvieron la oportunidad de conocer lo que se denunciaba. En este sentido, como decía Sócrates, ´ni una palabra han dicho que sea verdadera´ acerca del acusado. Sin embargo, estas reacciones si fueron muy reveladoras de la mente de quienes las profirieron: una mente que al recibir un mensaje, llano y mesurado, de condolencia y apertura, se lanza a agredir a quien lo transmite y a exacerbar los ánimos de la comunidad en las circunstancias dramáticas que se vivían. En este sentido, mucho contenían de verdad estas reacciones, pero de verdad acerca de los acusadores.
La declaración del Partido Demócrata Cristiano comenzó con una expresión de condolencia para todos aquellos familiares, amigos y asociados, que estuvieron vinculados al General Torrijos. Nosotros, que lo adversamos reciamente durante cada uno de los casi trece años de su mando político-militar, consignábamos así nuestra comprensión y respeto por el dolor de sus allegados. Estamos convencidos que la política no debe absorber todas las dimensiones de la vida humana y que, si en una comunidad la comprensión y el respeto por los sentimientos fundamentales del prójimo se pierden, entonces la convivencia ya no es posible y sólo queda la lucha fratricida. Y eso no lo queremos para Panamá.
El resto del mensaje fue también meridiano. La muerte del General Torrijos, por su misma gravitación decisiva en la vida del país desde 1968, marca una etapa en nuestra historia. Si no hubiera tenido esa gravitación, todo podría continuar igual. Pero precisamente porque la tuvo, y nadie intenta negarlo, la situación actual ni es ni puede ser la misma.
Por otra parte, es un hecho de simple comprobación, señalado un sinnúmero de veces por voceros tanto del régimen como de la oposición, que existen hondas divisiones en el país. Por ello, lo significativo del mensaje no es esta comprobación, sino la propuesta de ´encontrar, con espíritu de fraternidad, los caminos que nos permitan lograr la plena indispensable democratización de nuestra Patria.´
222 ...si en una comunidad la comprensión y el respeto por los sentimientos fundamentales del prójimo se pierden, entonces la convivencia ya no es posible y sólo queda la lucha fratricida.
Si por ambas partes se habla de la democratización, no como hecho consumado, sino como tarea necesaria a cumplir a cabalidad, hay que buscar y encontrar conjuntamente los medios para realizarla, en vez de suponer que una de las partes ha de tomar las decisiones e imponerlas unilateralmente. La construcción de la democracia exige, por lo tanto, además del respeto por los sentimientos ajenos, una fraternidad en acción que aun no se ha desarrollado entre panameños.
Cuando a Sócrates le sugirieron que nada le harían si guardaba silencio, respondió con toda firmeza: "una vida sin examen no es vida". A los que me han sugerido, a las buenas o a las malas, que a la Democracia Cristiana más le habría valido callarse, debo responder con igual firmeza: ´una Patria sin voz no es Patria´ ."
Nuestro mensaje de pésame comprendía que la muerte del General Torrijos marcaría la historia de nuestro país y produciría inevitablemente cambios en su régimen. Ofrecimos en esas circunstancias lograr de común acuerdo con espíritu de fraternidad la plena democratización. Temíamos que los primeros pasos en dicha dirección, que se habían dado (el reconocimiento de partidos políticos, cambios constitucionales para elegir directamente el Presidente de la República y una tercera parte del Consejo Nacional de Legislación, la fundación de un diario libre e independiente, La Prensa), en vez de ampliarse y culminar positivamente, se malograran y retrocediéramos así hacia la negación de las libertades y la represión generalizada. Desgraciadamente sucedió lo segundo en buena parte por la mentalidad sectaria de quienes respondieron con amenazas a nuestro mensaje de pésame.
Una variante de esta mentalidad resurge entre quienes quieren a toda costa eliminar la candidatura presidencial de Martín Torrijos, porque él ha conducido al PRD, como Rubén Arosemena Valdés ha conducido al Partido Popular, a superar en el presente democrático el antagonismo que tuvieron en el pasado dictatorial, para forjar juntos un futuro libre y justo. Esta vez las personas de esta mentalidad sectaria no triunfarán.
(ariyan@sinfo.net)
Odio Benito ha sido Vicepresidenta de la República de Costa Rica, dos veces ministra de Justicia, ministra del Ambiente (durante el gobierno de Miguel Angel Rodríguez, 1998-2002); profesora emérita de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica, Relatora Especial de la Subcomisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Embajadora Especial y Jefe de Misión de su Gobierno en la preparación de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos. Preparó el texto del Protocolo Opcional a la Convención contra la Tortura, aprobado por la Comisión de Derechos Humanos y el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas
Luchó porque se tipificara la violencia sexual sufrida por las mujeres como crímenes de guerra, materia que se recogió en sentencias del Tribunal ad hoc y fue un precedente esencial para la redacción del Estatuto que dio vida a la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, Holanda.
Su investigación sobre discriminación en materia de religión y creencias fue publicada en todos los idiomas oficiales de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Su experiencia se extiende a otras áreas y es así como formó parte de una comisión asesora en la Organización Internacional para la Propiedad Intelectual (OMPI).
Pero todas estas vivencias parecen hacer cada vez más humilde a una mujer a quien le fascina la natación, la literatura, el ciclismo y el tenis. La juez que ha sentado al banquillo de los acusados a los más terribles criminales, gasta una broma con El Panamá América al decir que ahora a su edad, lo que hace es caminar y estudiar mucho, por lo que no le dedica tanto tiempo a la literatura como quisiera.
Al término de la entrevista y en el exterior de la Sala de Redacción de El Panamá América, da un ligero vistazo por la vía Ricardo J. Alfaro y exclama: "¡Cuánto ha crecido la ciudad! Antes venía mucho a Panamá con mi mamá, a quien le gustaba hacer compras".
Y no es para menos que a su madre, que ahora tiene 90 años, le encante Panamá, pues aquí nació. Y su progenitora es buena panameña, porque le fascinan las fiestas, aunque la juez dice que en esta materia no la acompaña, porque le gusta dormir temprano.

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