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Confiar y esperar


AL CULMINAR un difícil año para nuestro país en general, y de paso para el resto del mundo, debemos dar gracias por la oportunidad de haber podido vivir las distintas experiencias que nos dejaron los pasados doce meses del 2004. Lo digo puesto que, en definitiva, uno nunca termina de aprender. Sucede que cuando uno cree haber visto casi todo, siempre sale a relucir una situación que el comportamiento humano no la define expresamente en un "Código de la Vida", por así decirlo, y termina uno concluyendo que no todo está escrito y mucho menos, lo sabemos todo.
Tenemos en Panamá tres espinosos temas que bien conducidos por el Órgano Ejecutivo y debidamente desarrollados por el Legislativo, nuestro país podrá empezar a sentar las bases que permitirá a toda la nación colocarse paulatinamente en el sitial de los países de primer nivel.
Claro está que eso no se hará por arte de magia, ni por obra y gracia del Espíritu Santo. Esto implicará descontento, costo político y sacrificio.
Todos los panameños estamos inmersos en los tres temas, unos más directamente que otros; no obstante, todos somos parte tanto de la dificultad como de la solución.
Definir en unas breves líneas la situación de la Caja de Seguro Social no es una cuestión sencilla. Cada vez que leo acerca de los distintos planteamientos para las posibles soluciones, quedo más confundido. Ante esto, no me queda otra opción que confiar y esperar, a que las actuales autoridades del engranaje gubernamental nos presenten el plan para "salvar a la CSS".
De una u otra forma, todos seremos parte del sacrificio. Repito: confiar y esperar, tal como lo señaló Víctor Hugo en su clásica obra "El Conde de Montecristo".
En cuanto al tema de la reforma fiscal, no me queda la menor duda que el Presidente de la República cumplirá con lo que manifestó en abril del 2003, cuando recibió, por parte del Partido Revolucionario Democrático, las credenciales como el ganador de las elecciones primarias para Presidente.
En dicha intervención señaló que "la reforma saca plata" sería eliminada tan pronto resultara electo en las elecciones nacionales. Eran las reformas fiscales que había aprobado la pasada administración arnulfista.
Ahora bien, tampoco es que se deroga de un solo plumazo dicha ley y alegremente nos quedamos sin pagar los respectivos impuestos que permiten a todo Estado mantenerse, crecer y desarrollarse, puesto que de haberlo hecho así, sería una tamaña irresponsabilidad de consecuencias irreversibles para todos.
Lo que se pretende, hasta donde he podido seguir, es que en materia de tributación no hayan quienes paguen más y quienes paguen menos; que las cargas tributarias sean sin privilegiar a nadie y que cada quien contribuya con su respectiva responsabilidad.
Claro está que en materia de dinero, a nadie le gusta sacar de su bolsillo para alegremente entregarlo al Estado y que sea mal administrado.
En definitiva, todos tendremos que hacer el respectivo sacrificio a efectos de que pueda el Estado panameño cubrir y garantizar las obligaciones que tiene tanto a lo interno como a lo externo. También seremos parte del sacrificio.
El último tema sobre el tapete, lo representa el referéndum sobre la ampliación del funcionamiento del Canal de Panamá, de paso, nuestro "Petróleo". Lo digo de esta manera figurada, ya que es nuestro principal recurso natural, el cual nos ha permitido obtener millonarias sumas de dinero que tengo la plena certeza que poco a poco nos subsanarían varias de las vicisitudes que padecemos a diario, tales como el mejoramiento y abaratamiento de la educación para todos; la construcción de mejores vías de comunicación; luchar frontal y verticalmente contra la delincuencia; que la obtención de servicios de salud no sea un tema utópico, sino que puedan el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social dar respuestas a todos los panameños; que nuestras selecciones deportivas no tengan nada que mendigar.
Con el nuevo texto Constitucional que impulsó el Presidente electo, se garantiza la obligatoriedad de realizar el correspondiente referéndum sobre ese tema (artículo 325). Democracia pura, el pueblo decidirá.
Dejemos atrás para siempre los pensamientos y actitudes mediocres que, lastimosamente, han sido parte de la humanidad; ello no significa que estamos hipotecados para siempre a seguir errantes, sin poder rectificar el norte.
Enrumbados los tres temas de forma responsable y seriamente manejados, no dudo que podamos alcanzar los estándares que han logrado Singapur en parte de Asia, Irlanda en parte de Europa y por que no, Panamá en parte de América.

101 años de Panamá América

 
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