Confusión en la cultura nacional
Medios locales e internacionales se han dado gusto ridiculizando al país entero por conducto de una especie de “Miss Zapping”, de quien asumo no tiene la culpa del bajo nivel cultural de nuestros jóvenes. Desde agencia serias como EFE hasta sitios de Internet como Youtube "nos desgajan, reventándonos” ante lo absurdo que fue a los ojos del mundo entero una respuesta tan peculiar: “Confucio: uno de los que inventó la confusión... señor chino-japonés, uno de los más antiguos”.
Según EFE, la concursante orgullosa de su momento, conoce la fama de esta muestra de incultura, y “dejaba claro que aprovechará su momento de gloria para promocionar una línea de ropa compuesta de camisetas con las máximas de Confucio, como las que ella no supo explicar”.
Nervios o no, a pesar de su ingeniosa mente comercial, a raíz de este lamentable hecho, lo cierto es que desde la Patagonia hasta más allá del Hudson, mucho se ha comentado sobre la poca cultura y la desastrosa educación en Panamá. Somos la comidilla del mundo.
“Leer sin meditar es una ocupación inútil”. No es solo que nuestros estudiantes no mediten lo que leen, es que no leen, mucho menos van a meditar. ¿La cultura?, adiós. La actitud de las nuevas generaciones, con el beneplácito de las autoridades -mientras no hagan los cambios correspondientes- ha sido que -como diría mi distinguido profesor de Teología- "les entra por un oído y les sale por el mismo oído".
Suficiente espectáculo universal para que el Excelentísimo Señor Presidente electo, medite profundamente en lo desastroso que ha resultado el tema de la cultura en nuestro país en los últimos años; que el presupuesto y el manejo administrativo en el INAC deja mucho que desear; que la situación en Patrimonio Histórico y en la OCA es comidilla de los medios de comunicación por la imperdonable pérdida de sitios y estructuras históricas; que no hay conexión alguna entre la cultura y el aula de clases (Centro de Arte y Cultura-MEDUCA), entre otros temas ampliamente manejados y recomendadas sus soluciones por la Mesa de Cultura, como respuesta del Plan de gobierno Martinelli-Varela. Más allá de la política, hay que poner punto final a tan triste problema que ha llevado a la nación entera a una vorágine de ignorancia colectiva.