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Conjurar las tentaciones autoritarias en democracia


La información económica que a diario fluye en torno a nuestra economía y las perspectivas que se ciernen sobre los panameños, no son nada buenas, lo que prefigura eventuales escenarios que, si no se administran adecuadamente, pudieran dar lugar a procesos de abierta confrontaciones en el seno de la sociedad y la democracia panameña. Como lo he señalado en otros artículos, estos son estadios de la vida nacional, donde se imponen mecanismos y procedimientos de conciliación, diálogo y consensos. Se requieren, por parte de los que administran el Estado, políticas de persuasión y no represión.

En ese contexto, hay que tener mucho cuidado con algunas declaraciones que han hecho algunos personeros del nuevo gobierno, en el sentido de eliminar subsidios a los grupos y sectores más pobre de la economía. Eliminar el subsidio del tanque de gas de 25 libras, al de consumo de energía eléctrica de panameños con salarios paupérrimos y el de pasaje del trasporte colectivo de pasajeros, sería fulminante para el pueblo en la circunstancia de que todo indica que los precios del petróleo seguirán subiendo y con ello el costo de la canasta básica alimentaria. La crisis económica mundial y los escenarios de guerra que se ciernen en el mundo terminarán agravando la situación del país.

Además, nos parece desacertada la ocurrencia de un alto funcionario electo en cuanto a abanicar la eliminación de una de las más importante instituciones democrática como es la Defensoría del Pueblo. Desde ya observamos ciertas conductas de dignatarios del nuevo gobierno que deben ser sopesadas para evitar confrontaciones y desgracias.

Hoy día debemos preservar nuestra importante instituciones de ahorro interno y no caer en medio de la situación económica que se nos avecina con soluciones de populismo autoritarios que no reparan en la institucionalidad democrática y el estado de derecho.

El nuevo ministro de Economía y Finanzas debe tener cuidado con la teoría de que, para salir de la crisis, hay que quitarle a los pobres para darle a lo más pobres. En ese sentido, cualquier reforma fiscal debe apuntar hacia lo de mayor ingresos. La teoría de Jack Kemp de menos impuestos, parejo para todo mundo, fue destruida por la realidad estadounidense, al punto de que el gobierno de Obama ha retomado la idea de que los ricos son los que deben pagar más impuestos.

Las políticas anticíclicas en materia económicas deben tomar la precaución de no agravar la situación de los pobres y trabajadores del país. En ese sentido, el país está para consensuar y no confrontar.

Urge retomar la Concertación Nacional y la Estrategia de Desarrollo que en su seno fue consensuada. La misma constituye un compromiso y una agenda de Estado que se no pude eludir, y cuyo abandono sería funesto para el país y la democracia con sentido participativo.

101 años de Panamá América

 
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