¿Conocen nuestros jóvenes de dónde vienen?
Concepto: Panamá ha ingresado a una etapa de desarrollo económico de gran envergadura y el país se ha abierto con mil opciones interesantísimas de su desarrollo como país de servicios múltiples, abierto como jamás antes al mundo, y se han integrado a la Nación distintos sectores internacionales con lo cual adquirimos relevantemente un destino de metrópolis mundial, abierta a la globalización y sus oportunidades. Eso es muy positivo y nuestra juventud estudiosa se prepara para adaptarse a ese rol de una generación que tiene que prepararse y adecuarse para tal propósito; con lo cual estas generaciones se tienen que abrir y amoldarse a las exigencias de los mercados y proyectos que les hacen tener conocimientos de idiomas, ideas avanzadas de tecnologías y preparación en profesiones y materias económicas, financieras, portuarias, y de otras preparaciones especializadas que les hagan obtener plazas adecuadas de trabajos y futuro individual y colectivo.
Falencias: Sin embargo, estas generaciones de panameños y panameñas no logran, en nuestro criterio, abocados a sus retos del día a día, tener un basamento histórico – político adecuado para revisar su propia historia, la recién pasada incluso, y formarse un focus objetivo, de donde vienen sus actualidades históricas – políticas y sociales, que no han surgido de la nada, de un caos distante a ellos y de las luces o sombras sin causas; ese pasado, esa historia tan cercana, de seguir siendo ignorada, acabará por hacerles perder la identidad nacional, sus propios orígenes y huellas, de causas entremezcladas.
Necesidad de discusión objetiva y confrontacional: Nuestras juventudes, con memoria histórica muy débil, no por su culpa, sino por falta de discusiones académicas bien guiadas pedagógicamente, sin ocultamientos ni omisiones, deben confrontar este pasado tan reciente, y buscar dentro de la polémica enriquecida con ideas contrapuestas bien ventiladas en libertad, explorar e interpretar sus raíces, antes que la “metropolización y globalización tecnológica”, termine por enajenarlos culturalmente.
Para ello, la Universidad Nacional de Panamá, como principal foco de irradiación cultural de la Nación Panameña, debe abrir un foro permanente de discusión de esos eventos que nos han traído hasta el hoy, con sus traumas y sus logros, con sus malos recuerdos y con sus conquistas. Para ello deben buscarse personas en capacidad de exponer ese pasado con la mayor objetividad, independientemente de sus ideas y colores. De no hacerlo, peligramos en que nuestros hijos se olviden del nombre de sus padres y abuelos.
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