Conocer mejor al PARLACEN
Escuchamos tantas opiniones sobre el PARLACEN (Parlamento Centroamericano), por personas que desconocen el tema, y da lástima escuchar cómo cada una domina el control de lo que habla.
El Parlamento Centroamericano se fundó a instancias del Parlamento Europeo, con una organización destinada a propugnar la integración del área de la región y basado en aquella institución. Sin embargo, nos olvidamos que los factores humanos aquí son diferentes a los de allá; que los presidentes europeos comprendieron desde el principio, la importancia de esta agrupación y dieron su apoyo a su consolidación.
Después de 50 años, en Europa cosecharon su éxito y vemos la importancia de la integración regional.
Me agrada decir, contrario a las malas lenguas, que un diputado parlamentario solamente recibe, entre salario y gastos de representación, 4,000.00 dólares, de los cuales debe pagar todos sus gastos de transporte, hotel, alimentación y lo demás, y no diez mil dólares como creen algunos.
Desde un principio Panamá y cada país aporta al Parlamento Centroamericano, la módica suma de 1,7 millones de dólares al año para los salarios y los gastos administrativos.
Escucho que las personas que van a dicha institución son botellas, garrafones. Lejos de esto, los parlamentarios trabajan arduamente tanto en comisiones como en el pleno en la elaboración de resoluciones que luego debieran hacerse leyes por los gobiernos.
Sucede que los presidentes no han querido darle el poder vinculante, o sea que las resoluciones en materia de integración sean leyes automáticas.
Pareciera que los presidentes consideran la inutilidad de la institución porque muchos de ellos llegan al PARLACEN sin conocimiento de qué se trata. Además, la falta de ser estadistas les impide ir más allá de su significado y su importancia para la región.
Dentro del PARLACEN se han solucionado problemas regionales que desconoce la mayoría de los panameños y esto ha traído controversias.
Recuerdo que fue en Panamá, específicamente Contadora, donde se reunieron representantes del gobierno de Guatemala y los guerrilleros, con la presencia del Parlamento Centroamericano en la persona de Conde Arellana; allí se dieron las bases para lograr una paz que luego se convirtió en una realidad permanente.
En otra ocasión, en la sede del PARLACEN se reunieron los grandes jefes de los ejércitos de la región. Con el aval del Parlamento, llegaron a un acuerdo de no inmiscuirse más en la política de los países y someterse al poder civil en los mismos.
Si recuerdan, desde ese entonces no ha habido un golpe de Estado a los gobiernos civiles constituidos y esto fue por iniciativa del PARLACEN.
Creo que estos dos ejemplos y muchos más en materia de migración, de fronteras, de electrificación, de salud en el llamado Trifinio donde se encuentran los límites de Guatemala, El Salvador y Honduras, los tratados de toda Centroamérica con otras naciones nos indican el valor del organismo.
Lo que sucede es que existe un país de la región centroamericana, Costa Rica, que no quiere al PARLACEN por el hecho de que no le concedieron la sede, la cual quedó en Guatemala y se disgustaron hasta querer acabar con la institución.
Sin embargo, los presidentes de ese país, opinan y deciden en materia de integración, siempre negativamente, ante la indiferencia de los demás mandatarios que se lo permiten.
Espero que el próximo Presidente de Panamá se empape del tema y tenga clara la existencia y la necesidad de que persista el PARLACEN como el brazo político y legislativo de la integración. Es posible que las controversias sobre el Parlamento Centroamericano aparecidas en Panamá se deban a la falta de comunicación entre sus componentes y la sociedad.
Espero que ese error sea subsanado y podamos recuperar el verdadero concepto sobre el Parlamento Centromericano con el objetivo de que rinda los frutos para los que fue creado y fundado. En los presidentes está lograrlo.
El Parlamento Centroamericano se fundó a instancias del Parlamento Europeo, con una organización destinada a propugnar la integración del área de la región y basado en aquella institución. Sin embargo, nos olvidamos que los factores humanos aquí son diferentes a los de allá; que los presidentes europeos comprendieron desde el principio, la importancia de esta agrupación y dieron su apoyo a su consolidación.
Después de 50 años, en Europa cosecharon su éxito y vemos la importancia de la integración regional.
Me agrada decir, contrario a las malas lenguas, que un diputado parlamentario solamente recibe, entre salario y gastos de representación, 4,000.00 dólares, de los cuales debe pagar todos sus gastos de transporte, hotel, alimentación y lo demás, y no diez mil dólares como creen algunos.
Desde un principio Panamá y cada país aporta al Parlamento Centroamericano, la módica suma de 1,7 millones de dólares al año para los salarios y los gastos administrativos.
Escucho que las personas que van a dicha institución son botellas, garrafones. Lejos de esto, los parlamentarios trabajan arduamente tanto en comisiones como en el pleno en la elaboración de resoluciones que luego debieran hacerse leyes por los gobiernos.
Sucede que los presidentes no han querido darle el poder vinculante, o sea que las resoluciones en materia de integración sean leyes automáticas.
Pareciera que los presidentes consideran la inutilidad de la institución porque muchos de ellos llegan al PARLACEN sin conocimiento de qué se trata. Además, la falta de ser estadistas les impide ir más allá de su significado y su importancia para la región.
Dentro del PARLACEN se han solucionado problemas regionales que desconoce la mayoría de los panameños y esto ha traído controversias.
Recuerdo que fue en Panamá, específicamente Contadora, donde se reunieron representantes del gobierno de Guatemala y los guerrilleros, con la presencia del Parlamento Centroamericano en la persona de Conde Arellana; allí se dieron las bases para lograr una paz que luego se convirtió en una realidad permanente.
En otra ocasión, en la sede del PARLACEN se reunieron los grandes jefes de los ejércitos de la región. Con el aval del Parlamento, llegaron a un acuerdo de no inmiscuirse más en la política de los países y someterse al poder civil en los mismos.
Si recuerdan, desde ese entonces no ha habido un golpe de Estado a los gobiernos civiles constituidos y esto fue por iniciativa del PARLACEN.
Creo que estos dos ejemplos y muchos más en materia de migración, de fronteras, de electrificación, de salud en el llamado Trifinio donde se encuentran los límites de Guatemala, El Salvador y Honduras, los tratados de toda Centroamérica con otras naciones nos indican el valor del organismo.
Lo que sucede es que existe un país de la región centroamericana, Costa Rica, que no quiere al PARLACEN por el hecho de que no le concedieron la sede, la cual quedó en Guatemala y se disgustaron hasta querer acabar con la institución.
Sin embargo, los presidentes de ese país, opinan y deciden en materia de integración, siempre negativamente, ante la indiferencia de los demás mandatarios que se lo permiten.
Espero que el próximo Presidente de Panamá se empape del tema y tenga clara la existencia y la necesidad de que persista el PARLACEN como el brazo político y legislativo de la integración. Es posible que las controversias sobre el Parlamento Centroamericano aparecidas en Panamá se deban a la falta de comunicación entre sus componentes y la sociedad.
Espero que ese error sea subsanado y podamos recuperar el verdadero concepto sobre el Parlamento Centromericano con el objetivo de que rinda los frutos para los que fue creado y fundado. En los presidentes está lograrlo.