Conozca su cliente
Los organismos internacionales que fiscalizan los gobiernos en su lucha contra el lavado de dinero, impusieron la frase "Conozca su cliente", como fórmula inicial para evitar que los traficantes de drogas, de armas, de personas, extorsionadores, estafadores, en fin, los mafiosos, pudieran dar a sus utilidades producto de graves ilícitos, un uso normal como si procedieran de actos normales y apegados a la ley.
El mundo financiero conoció la frase y dispuso medidas que redujeron la presencia de depósitos ilegales en algunos bancos, pero que por otro lado, alimentaron nuevas estrategias empleadas en el lavado de dinero. Hoy, el blanqueo de capitales, figura como una especie delictiva más en Panamá y muchos otros países, comprometidos con la erradicación del narcotráfico y otras modalidades delictivas, también perseguidas por el daño a la humanidad que representan.
Hace mucho tiempo he oído a los transportistas de pasajeros en el interior, especialmente a los que tenían una camioneta, que era un poco sofisticado para el negocio, decir que "el pasajero se conoce por su maleta". Eso ocurría porque los más humildes acomodaban sus bártulos en cajetas o sacos de harina o de henequén, a falta de una maleta. Los de mejor economía, lucían equipajes modernos en esa época, los cuales acomodaban en las capotas de los vehículos. La maleta sirvió para identificar la calidad social del pasajero y por ello el refrán.
Los comentarios sobre "Conozca su Cliente", son aplicables a la situación que se vive en los Estados Unidos, y esa política debe ser utilizada por las agencias de viajes, las líneas aéreas, y toda forma de transporte, para evitar que sean terroristas los que viajen en transportes colectivos y aprovechen las facilidades existentes, para cometer hechos tan lamentables como los ejecutados el 11 de septiembre pasado. La venta indiscriminada de boletos de viaje, sin conocer al cliente, es tan peligrosa que el mundo y las líneas aéreas se lamentan de haber aceptado como clientes a embajadores de la muerte. Alguna medida depuradora hay que imponer, así como se clasifica en los bancos a los clientes. La seguridad de los demás usuarios del servicio de aviación comercial, compromete seriamente a los regentes de estos negocios, para que utilicen el ingenio, sean creativos y procuren un sistema rápido de identificación de cada pasajero. Se hará necesario levantar un banco de datos, pero con los avances de la tecnología, la rapidez de la comunicación, permitirá verificar cualquier dato personal que ofrezca un cliente, lo cual está limitado actualmente a los informes de los pasaportes, o algunos otros documentos de fácil y frecuente falsificación.
Conocer al cliente de las líneas aéreas, es más seguro que cualquier polizonte de compañero en los viajes. Los depósitos bancarios con fines de blanquear capitales, son menos nocivos que los actos de terrorismo que realizan los camuflados terroristas. Por ello, la política ya universalizada "Conozca su Cliente" exigida para bancos, debe ser adoptada para las agencias de viajes y líneas aéreas comerciales.
El mundo financiero conoció la frase y dispuso medidas que redujeron la presencia de depósitos ilegales en algunos bancos, pero que por otro lado, alimentaron nuevas estrategias empleadas en el lavado de dinero. Hoy, el blanqueo de capitales, figura como una especie delictiva más en Panamá y muchos otros países, comprometidos con la erradicación del narcotráfico y otras modalidades delictivas, también perseguidas por el daño a la humanidad que representan.
Hace mucho tiempo he oído a los transportistas de pasajeros en el interior, especialmente a los que tenían una camioneta, que era un poco sofisticado para el negocio, decir que "el pasajero se conoce por su maleta". Eso ocurría porque los más humildes acomodaban sus bártulos en cajetas o sacos de harina o de henequén, a falta de una maleta. Los de mejor economía, lucían equipajes modernos en esa época, los cuales acomodaban en las capotas de los vehículos. La maleta sirvió para identificar la calidad social del pasajero y por ello el refrán.
Los comentarios sobre "Conozca su Cliente", son aplicables a la situación que se vive en los Estados Unidos, y esa política debe ser utilizada por las agencias de viajes, las líneas aéreas, y toda forma de transporte, para evitar que sean terroristas los que viajen en transportes colectivos y aprovechen las facilidades existentes, para cometer hechos tan lamentables como los ejecutados el 11 de septiembre pasado. La venta indiscriminada de boletos de viaje, sin conocer al cliente, es tan peligrosa que el mundo y las líneas aéreas se lamentan de haber aceptado como clientes a embajadores de la muerte. Alguna medida depuradora hay que imponer, así como se clasifica en los bancos a los clientes. La seguridad de los demás usuarios del servicio de aviación comercial, compromete seriamente a los regentes de estos negocios, para que utilicen el ingenio, sean creativos y procuren un sistema rápido de identificación de cada pasajero. Se hará necesario levantar un banco de datos, pero con los avances de la tecnología, la rapidez de la comunicación, permitirá verificar cualquier dato personal que ofrezca un cliente, lo cual está limitado actualmente a los informes de los pasaportes, o algunos otros documentos de fácil y frecuente falsificación.
Conocer al cliente de las líneas aéreas, es más seguro que cualquier polizonte de compañero en los viajes. Los depósitos bancarios con fines de blanquear capitales, son menos nocivos que los actos de terrorismo que realizan los camuflados terroristas. Por ello, la política ya universalizada "Conozca su Cliente" exigida para bancos, debe ser adoptada para las agencias de viajes y líneas aéreas comerciales.