Consejo Ciudadano Policial Comunitario
Consolidar una defensa nacional democrática es esencial para construir una sociedad sin temores internos o externos, los verdaderos creyentes en la democracia no confunden la libertad y protección individual con la democracia representativa o participativa. Ambas conviven y se desarrollan armónicamente en el resto del mundo occidental. Es un equilibrio que nos permitirá impulsar la paz y justicia interna contra los infractores nacionales.
El método policial actual ha fracasado.
Nuestras casas son cárceles para los ciudadanos que respetan las leyes y están a merced de delincuentes amparados con los derechos humanos. Debemos comprender que a partir de 1990 perdimos el nivel de seguridad que requerimos para ser una ciudadanía libre y productiva. Seamos realistas, tenemos que fortalecer nuestras unidades de vigilancia o estaremos cada día más prisioneros de nuestro miedo.
La creación de un Consejo Ciudadano Policial Comunitario, en el que las unidades de policías y la población del corregimiento consigan un equilibrio de la ética, la moral, la honestidad y el respeto, se mantenga la convivencia y comunicación, se controle a los delincuentes fortaleciendo los valores de paz y trabajo, cuya finalidad sea una verdadera rendición de cuentas.
Es necesario promover los contactos con la población para fortalecer los canales de comunicación con las fuerzas de policía y esta a su vez prestar un servicio de calidad con mayor profesionalización. El incremento del crimen presiona a los policías a mostrar resultados de corto plazo en circunstancias que la realidad organizativa que enfrentan requiere de esfuerzos de largo alcance.
La actitud profesional policial y la introducción de cambios en su estrategia pasaron a formar parte del debate público. La atención a los valores y expectativas del ciudadano, la evaluación de la calidad del servicio, la integración y la participación de los ciudadanos en la formulación, implementación y evaluación de las acciones de la organización, en un área reducida como un corregimiento, es el primer paso para controlar a los delincuentes.
Esta unión entre la comunidad y la fuerza policial es una alternativa válida para la construcción de la paz, mediante la preparación de los ciudadanos para el ejercicio responsable de la libertad, solidaridad y defensa de los derechos humanos.